"El barbero de Sevilla", en versión renovada

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26 de abril de 2004  

Opera en dos actos "El barbero de Sevilla", de Gioacchino Rossini. Libreto de C. Serbini, basado en la comedia de Prosper Beaumarchais. Elenco: Leonardo Estévez (Figaro), Eduardo Ayas (Conde de Almaviva), Mariana Mera (Rosina), Alejandro de la Torre (Don Bartolo), Edgardo Zecca (Basilio), Julieta Mugica (Berta), Sergio Barcelona (Fiorello y Oficial) y Facundo García Duhalde (Ambroggio). Régie de José Darío Innella y Carlos Branca. Diseño de escenografía y caracterización: Flavio Marasca. Vestuario: Alejandra Espectro. Iluminación: Luis Pereiro. Preparadora de coro: María Inés Natalucci. Coro y Orquesta Peco o Peco. Dirección musical: Dante Ranieri. Teatro Lola Membrives. Corrientes 1280.

Nuestra opinión: bueno

No debe soslayarse que la propuesta de la Pequeña Compañía de Opera Cómica Peco o Peco constituye una iniciativa, concretada en 2001, que apuntaba a representar un repertorio exclusivamente basado en el género bufo o cómico, con el fin de atraer nuevo público al ámbito de la ópera y de ofrecer renovados puntos de vista al público tradicional, dos postulados que permiten abrir un muy rico y prolongado debate.

Ahora, ese ideal se ha instalado en el teatro Lola Membrives, de la avenida Corrientes, tal vez con la idea de que ese lugar le permitiría al grupo alcanzar su objetivo. Pero para ello debería ocurrir que el conjunto de melómanos considerados "tradicionales" comprendiera y meditara sobre esas renovadoras ideas --que, por otra parte, ya están generalizadas en el mundo--, porque no serán satisfechos sus gustos de querer ver las obras con absoluta fidelidad a los textos.

El grupo también es capaz de encontrar los puntos positivos en esas propuestas que en nuestro tiempo tal vez sean todavía de carácter experimental, pero que con talento podrían llegar a ser clásicos del futuro. Es que no es posible impedir la creatividad artística, la evolución social, los cambios de mentalidad y las nuevas ideas.

Asimismo, es irrefutable que la ópera no es sólo teatro, sino también la suma de música y drama con un protagonismo contundente del canto. De ahí la necesidad de dejar escuchar buenas voces. En esta propuesta se trata de ofrecer un "Barbero", de Rossini, renovado, lleno de ideas atrayentes, audaces, risueñas y descabelladas en el tratamiento de la acción, pero eficientes en la faz musical, gracias a la seriedad de Dante Ranieri como director de orquesta y de voces cultivadas en el terreno del canto lírico.

La versión

Desde este último punto de vista cabe señalar como consagratoria la actuación del barítono Leonardo Estévez, de voz bien timbrada y segura musicalidad, así como impecable en la escena por su naturalidad de movimientos y gestos para encarnar a Figaro, y el profesionalismo de Eduardo Ayas para resolver el canto y el estilo del Conde de Almaviva, aunque con algunos pasajes flojos en la emisión y fuera del tono correcto, si bien se destaca también su habitual gama de recursos de muy buen actor.

El bajo Edgardo Zecca, de emisión oscura, hizo un sobrio Don Basilio, acaso lo mejor que se le haya escuchado hasta ahora. El aplomado desempeño de la soprano Mariana Mera, como Rosina, en quien es justo destacar sus excepcionales condiciones de actriz, una muy grata sorpresa, y su soltura para afrontar las partes cantadas, con timbre muy peculiar, que seguramente ha de poder redondear cuando adquiera mayor experiencia. También manifestó gran seguridad musical y natural temple en los momentos de importante compromiso vocal.

En cuanto a Alejandro de la Torre, como Don Bartolo, hizo una recreación en la que no queda nada del tradicional médico, tutor y cancerbero de la jovencita Rosina, porque aparece un personaje impredecible, más un actor comediante que un cantante, cuya personalidad y buen trabajo se constituyeron en otro atractivo de la acción, acompañado por un Ambroggio, personaje mudo a cargo del actor Facundo García Duhalde, de inusitados movilidad y efectismo. Cabe destacar como muy bueno a Sergio Barcelona, de voz bien timbrada, prestancia y aplomo para dar vida a Fiorello y al Oficial.

Excelente primera parte

Sin embargo, hay que señalar que el espectáculo presenta un desequilibrio en cuanto a ideas creativas entre el primero y el segundo acto, en el doble aspecto del teatro cantado. Mientras que el primero se caracteriza por una acción teatral plagada de gags risueños (que chocan flagrantemente con el texto, pero son muy ingeniosos, están bien actuados y no faltan algunas ocurrencias desopilantes y preparación musical), el segundo entra en un tobogán no sólo porque se acerca a la "tradición" de la situación, sino también porque la versión musical disminuye en su calidad, desaparece el ingenio y todo se aquieta, perdiendo el interés de la sorpresa. Entonces la escena de Almaviva disfrazado de cura, la famosa afeitada, el injerto del aria de Berta, la tormenta, el notario, la firma del acta de casamiento y la llegada de Bartolo no logran atraer la atención con sentido jocoso. Sólo en el final extremo vuelve la pincelada risueña y a contrapelo, como si todo fuera un homenaje a los muy célebres y truculentos "Locos Addams", que acaso hubieran sido motivo de risa desopilante del propio Rossini.

De todas maneras el resultado se conceptúa positivo, porque la faz musical fue respetada por Dante Ranieri, como no podría ser de otro modo tratándose de una figura relevante del arte lírico nacional, a quien, sin embargo, se señala poner en zozobra al elenco con algunos pasajes excesivamente rápidos y porque la puesta es capaz de convocar a quienes deseen pasar un momento de sano entretenimiento, divertido y audaz para escuchar la simple, fresca, burbujeante y descriptiva partitura.

Alternados con otro elenco conformado por Fernando Alvar Núñez, Gabriel Centeno, Celina Torres, Alberto Jáuregui Lorda y Alicia Scotti, habrá funciones lunes y martes, a las 20, en la avenida Corrientes, que no desea apagar las luces del espectáculo.

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