Fidelidad a los hechos reales

La industria cinematográfica fue la escuela de Arbós
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14 de abril de 2001  

Gabriel Arbós estudió cine dos años, pero su verdadera escuela fue la industria cinematográfica, donde se desempeñó como ayudante y asistente de dirección en 40 largometrajes ("El desquite", "La noche de los lápices", "Caballos salvajes", "Convivencia", entre otros). "Aprendí de todos los directores con los que filmé: de los que no saben nada y de los que saben mucho. Aprendí muchas cosas de Carlos Galettini, de Alejandro Doria, de Juan Carlos Desanzo, de Marcelo Piñeyro, de Américo Ortiz de Zárate. Sé que no aprendí con otros -a los que no voy a nombrar-, pero trabajé y me vino muy bien como experiencia", dice Arbós.

El video-home "Vivitos y coleando", sobre el musical para chicos de Hugo Midón, fue la primera incursión de Arbós en la dirección. En cine debutó con "Carlos Monzón, el segundo juicio", un largometraje por encargo. "En general, la formación de quienes hacemos cine es una mezcla de estudiar, trabajar y admirar el trabajo de cineastas como Martin Scorsese, Francis Ford Coppola, Adolfo Aristarain o Luis Puenzo.

Pero más allá de las cosas que me enseñaron películas o realizadores, siempre estuvo en mí la idea de hacer un tipo de cine anclado en la realidad", concluye el director de "Campo de sangre".

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