Falleció Jesús Gil y Gil, ex presidente de Atlético de Madrid

El ex alcalde de Marbella murió hoy víctima de un infarto cerebral masivo a los 71 años
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14 de mayo de 2004  • 15:53

MADRID.- El ex presidente de Atlético de Madrid, Jesús Gil y Gil, falleció hoy como consecuencia de un infarto cerebral masivo, informó Mariano Malilllos, director médico de la clínica donde fue ingresado hace seis días.

Gil y Gil, de 71 años de edad, había sido internado el 9 de mayo último en la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica Centro, a la que había sido trasladado desde la residencia Sanitaria Nuestra Señora del Prado de Talavera de la Reina, tras sufrir una embolia cerebral.

El accionista mayoritario de Atlético de Madrid y ex alcalde de Marbella se encontraba en su finca de Valdeolivas, en la provincia de Toledo, cuando se sintió indispuesto y tuvo que se trasladado a un centro hospitalario.

Sin pelos en la lengua

Gil, que también ejerció la política, respondía al tipo de hombre hecho a sí mismo, con un carácter fuerte que le obligó a afrontar numerosos pleitos, demandas y procesos por delitos de distinta índole, algunos de los cuales lo llevaron a prisión.

Hablaba sin pelos en la lengua y defendió con ardor y pasión los colores y los derechos de Atlético.

"Pase lo que pase, nunca dejaremos de ser atléticos", decía.

Su fortuna

Nacido en Burgo de Osma, Soria, el 12 de marzo de 1933, estudió en Madrid Ciencias Económicas, pero abandonó la carrera en los primeros cursos.

Después de trabajar en la tienda de repuestos de automóviles de un primo suyo, empezó a amasar su fortuna con la construcción.

La cárcel

En 1969 pisó la cárcel por primera vez tras ser condenado por imprudencia temeraria a causa del hundimiento del techo de un restaurante de la urbanización Los Angeles de San Rafael, construida por su empresa, que costó la vida a 58 personas.

Gil permaneció dieciocho meses en prisión hasta que fue indultado por el anterior jefe de Estado, Francisco Franco, tras pagar 400 millones de pesetas (en torno a los 2,4 millones de euros).

El fútbol

Su vida careció de más relevancia pública hasta que el 26 de junio de 1987 fue elegido presidente de Atlético, club del que era socio desde 1981 (número 16.386) y miembro de la Junta Directiva.

Gil apostó fuerte para ganar las elecciones con el fichaje del portugués Paulo Futre, un delantero que había maravillado en Oporto y que se ganó pronto la admiración de la hinchada rojiblanca, una de las más fieles de España.

Desde el primer momento demostró que no iba ser un presidente cualquiera. "Dentro del equipo sólo quiero ganadores y me gustaría saber quiénes son los jugadores que no tienen ese carácter porque nos sobran", advirtió con el aplauso de la hinchada, feliz con un presidente que hablaba claro y ponía a cada uno en su sitio.

Su primera reunión con el cuadro técnico anticipó lo que se avecinaba. Harto de esperar para ser recibido, el entrenador Luis Aragonés irrumpió en el despacho del presidente, le agarró por la camisa y le gritó: "En mala hora has llegado". Gil le respondió: "A mí me han elegido los socios; a ti, no".

Fue el comienzo de un relación de amor y odio entre Gil y Luis, que se marchó del club y cedió el puesto al argentino César Luis Menotti, primero de una larga lista de más de 30 técnicos.

Luis regresó en 1991, se marchó en la temporada siguiente, retornó en 2000 con el equipo en Segunda y volvió a pelearse con Gil al final de la campaña 2002-2003. Cada desacuerdo acarreaba duras descalificaciones mutuas.

"Para él todo trabajador suyo es un lacayo. Me voy para no verle", dijo Luis en julio de 2003.

Como presidente, Gil no dudó en lanzar ataques verbales a personas e instituciones, lo que le supuso no pocas querellas y sanciones, una de ellas de la UEFA por calificar de homosexual al árbitro francés Michel Vautrot.

La política

La popularidad que adquirió le llevó a probar fortuna en política. Fundó el Grupo Independiente Liberal (GIL), con el que ganó en mayo de 1991 la alcaldía de Marbella, centro de vacaciones del "jet-set" nacional e internacional y de la familia real saudí.

Su aventura política, que incluyó éxitos en Ceuta y Melilla que crearon alarma en Madrid, se tambaleó con la condena de inhabilitación que le impuso la Audiencia de Málaga por prevaricación, lo que le obligó a dejar en 2002 la alcaldía, y concluyó en agosto de 2003 con la disolución del GIL, inmerso en un escándalo en Marbella.

La de Málaga fue una de las varias condenas que sufrió Gil, implicado en ocho causas por distintos delitos, algunas de las cuales le supieron tres ingresos en prisión y el deterioro de su salud.

En el plano deportivo, Gil consiguió en 1991 su primer título, la Copa del Rey. Al final de la temporada 1991-1992, en la que volvió a ganar la Copa, se convirtió en dueño del club tras su transformación en sociedad anónima, lo que evitó su descenso a Segunda División B.

En 1996, Atlético vivió la mayor gloria de sus 100 años de historia al sumar los títulos de Liga y Copa, con el serbio Radomir Antic como entrenador.

"Madrid entera se siente colchonera", gritaba el 27 de mayo la hinchada por las calles mientras Gil participaba en la celebración sentado en un carroza tirada por seis corceles.

El doblete compensó una de las peores imágenes ofrecidas por Gil en su gestión. El 8 de marzo, a las puertas de la Liga Nacional de Fútbol Profesional, propinó un puñetazo al gerente del Compostela, José González Fidalgo, en medio de insultos cruzados con su colega del equipo gallego, José María Caneda.

Otro momento muy amargo ocurrió en diciembre de 1999 cuando el Atleti fue intervenido judicialmente. Dos meses después, Gil tuvo que ser hospitalizado, aquejado de una arritmia cardíaca, aunque se recuperó rápidamente.

La temporada 1999-2000 fue la peor de su presidencia. Atlético descendió a Segunda, donde permaneció dos temporadas hasta el ascenso alcanzado con Luis Aragonés.

Agobiado por la procesos judiciales y con el club sumido en una grave crisis económica, Gil dimitió el 28 de mayo de 2003, aunque siguió siendo el primer accionista.

El 11 de febrero de 2004, la Audiencia Nacional le devolvió el control del club al levantar el embargo que pesaba sobre sus acciones, pero 12 días más tarde un juez de Madrid anuló la decisión a instancias del Tribunal de Cuentas.

Gil, cuyas grandes aficiones eran el fútbol y los caballos, estaba casado desde el 10 de enero de 1961 con María de los Angeles Marín Cobo, con la que tuvo tres hijos y una hija.

Fuentes: EFE y AFP

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