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Polémica por los subsidios a telefilms

Algunos cineastas dicen que se oponen a la diversidad
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21 de mayo de 2004  

En la reciente entrega de los Premios Cóndor, de la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina, uno de los laureados, el realizador Sergio Wolf ("Yo no sé qué me han hecho tus ojos"), señaló su disconformidad con algunas de las modificaciones a la reglamentación de la legislación de subsidios presentadas en febrero último por el Incaa con el título Plan de Fomento 2004. En su breve exposición, premio en mano, Wolf se refirió a la eliminación de la categoría "telefilm" en las nuevas vías de preclasificación de proyectos. Hasta este cambio, la reglamentación de la ley permitía recuperar un porcentaje importante en la producción de obras hechas en 16 o Súper 16 mm, terminadas en calidad para TV, con el único requisito de ser emitidas por TV abierta, vía cable o en su defecto editadas en video, y que de ampliarse a 35 mm accederían al subsidio por exhibición en salas, como el resto de las películas.

A partir de ahora, para precalificar en las vías 3 y 4 del nuevo plan (largometraje de ficción o documental) hay que pagar un canon de 500 pesos, el productor tiene que acreditar como antecedente la producción realizada ante el organismo de un largo, un documental, un telefilm o un corto, la recuperación en el caso de los documentales baja el tope máximo de subsidio del 70 al 50 por ciento del costo total y el principal punto en cuestión es que la obra original (ahora en cualquier formato) tiene que estar terminada en 35 mm o superior. Este transfer (tal como se denomina el proceso de pasar video a fílmico) multiplica por veinte o más el costo total de este tipo de producciones, que pueden ser incluso de bajo presupuesto.

Según el Incaa, hubo quienes malinterpretaron la ley. En la actual conducción del instituto aseguran que estas y otras modificaciones permitirán la continuidad de una política de apoyo, limitando no el uso sino el abuso. "No es posible apoyar todos los proyectos que recibimos, pero no eliminamos la categoría de telefilm, porque dentro de dos meses vamos a lanzar un concurso para este formato, es decir, obras que no requieren ser transferidas a película, y cuando estemos en mejores condiciones vamos a hacer más", argumenta Fabián Blanco, gerente de fomento del Incaa, en diálogo con LA NACION. "La intención de la actual gestión es ordenar las cosas, teniendo en claro que toda decisión puede ser perfectible", agregó.

Blanco aclaró además que el error está en pensar que hasta ahora la reglamentación permitía subsidiar a quien estrenara un video en cines igual que como se hace con las películas: "Debían ser originales en 16 o Súper 16 mm y no en video, como estaba ocurriendo", subraya. "No podemos seguir aceptando que un documental hecho y exhibido en video recibiera mejores subsidios que uno en 35 mm con una inversión superior, y tuvimos que poner un límite. Los trabajos como el de Wolf van a seguir existiendo a través de los concursos", insistió Blanco. Sin embargo, de llegar a salas en formato de video y aun logrando una mejor performance que muchas otras películas, incluso las del bloque industrial, estos videos no tienen la ventaja de ser subsidiados. Es decir que muchas de estas obras quedarían definitivamente desamparadas por la ley y condenadas a una improbable llegada a las salas. Existiendo el formato digital, no tiene demasiado sentido recurrir al 16 o Súper 16 mm para este tipo de obras tampoco a una costosa ampliación a 35 mm, con copias de 2 mil dólares cada una.

Wolf, cuyo trabajo hecho y exhibido en video en salas fue visto por más de 25 mil espectadores, dijo: "[...] No incluir al telefilm o las producciones hechas y destinadas a ser exhibidas en video como una categoría dentro del plan de subsidios, pone límites a la diversidad de las propuestas. En todo caso -insiste Wolf-, la tarea del Incaa debería ser poner freno a los telefilms que en realidad son películas caseras, para lo que existe un comité de proyectos, y no excluir la categoría en la preclasificación que, precisamente, da la posibilidad de hacer cine en un formato accesible a los que no tienen antecedentes o respaldo económico, por fuera de los concursos, y en iguales condiciones que los que hacen cine con más recursos y que, de pronto, no tienen la calidad, los premios, la convocatoria, ni la respuesta, incluso comercial, que los justifique".

Nuevas condiciones

  • Una resolución del Incaa firmada en febrero establece cuatro vías para la preclasificación de proyectos. Aunque se habla de trabajos originales en cualquier formato, no obstante, tienen que ser terminados en 35 milímetros.
  • La resolución excluye a los productos originales en video para ser exhibidos en ese formato dentro del plan de subsidios.
  • El Incaa seguirá apoyando a los telefilms sólo con concursos.
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