Alpargatas, no; libros, tampoco

Sin una ley, Canal 7 seguirá a los tumbos
Pablo Sirvén
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22 de mayo de 2004  

¿Con qué criterio se ponen y se sacan programas en Canal 7?: ¿acaso con la misma lógica con que Perón se lo entregó a sus amigos promediando los 50; López Rega transmitió los Campeonatos Evita en los 70; José Gómez Fuentes arengó en los 80 a favor de la Guerra de las Malvinas, y Menem, en los 90, lo rifó entre sus conocidos?

Gente, en fin, que entra por una puerta y sale por la otra luego de hacer sus negocitos y lanzar al aire programaciones desmañadas, mediocres y/o rimbombantes que, más temprano que tarde, son arrasadas.

Mientras tanto, cabe preguntarse para qué sirve Canal 7 tal cual está: no tiene audiencia ni identidad propias, comercialmente no existe y desde el punto de vista cultural jamás logró vertebrar un plan sólido, coherente y estable. Y esto seguirá así hasta que la dirigencia política se digne hacer ley un estatuto básico que fije claramente y para siempre sus pautas y objetivos en materia de contenidos, administración y sostenimiento.

Hace un tiempo una serie de ONG dio a conocer un documento titulado "Una radiodifusión pública para la democracia", donde se proponían bases muy fundamentadas para revertir el desaguisado histórico de los medios estatales. Pero elevado a las correspondientes autoridades nacionales no hubo respuesta... o sí: esta semana, una de sus principales propulsoras, Cristina Mucci, se quedó sin su programa de libros "Los siete locos" (otro tanto le pasó a Osvaldo Quiroga con "El refugio de la cultura").

Desde siempre las dictaduras se deleitaron quemando libros. Ahora la virtualidad propone formas más sutiles de hacerlos humo.

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