Kirchner impulsa a un club de basquetbol para la Liga Nacional

Los directivos invocan al Presidente para lograr una plaza en la elite del deporte
Miguel Romano
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27 de mayo de 2004  

Los vínculos entre el poder político y el basquetbol de la Liga Nacional, que no son nuevos, comenzaron a acentuarse en los últimos días con la sorpresiva aparición de dos empresarios de Río Gallegos que se presentaron ante los dirigentes de la Asociación de Clubes (AdC) para exponer su interés por comprar una plaza de primera división, no sin antes puntualizar que contaban para ello con el aval del presidente Néstor Kirchner.

Aún conmovido por el contacto y la atractiva posibilidad de tener en la competencia a un equipo cuyo "padrino" resulte nada menos que el Presidente, el titular de la AdC, Eduardo Bazzi, señaló a LA NACION: "Los empresarios dijeron que representaban a Boxing Club de Río Gallegos, preguntaron por los costos de una plaza en la Liga -600.000 pesos- y en el Torneo de Ascenso -200.000 pesos-, trataron de conocer ciertas cuestiones reglamentarias y puntualizaron que detrás de todo esto estaba el deseo del presidente Kirchner. Me parece que es mucho más que un deseo, porque en otro momento de la conversación comentaron que contaban con la luz verde del Presidente para comprar la plaza".

Los supuestos emisarios de Kirchner, que quedaron en estudiar la situación, se retiraron sabiendo que por ahora sólo uno de los 16 clubes que jugaron la última temporada de la Liga Nacional expresó la intención de vender su plaza: se trata de Pico Football Club, de General Pico, La Pampa. Uno de los empresarios se identificó como Mario Braccalenti, según informó Bazzi a LA NACION. Braccalenti es presidente del Boxing Club.

El vicepresidente del club de Río Gallegos, Julián Anchordosky, relativizó la información. "Son rumores que están dando vueltas", dijo, aunque conocía con precisión que la por ahora única plaza disponible saldría a la venta el 6 de julio próximo.

Según confiaron fuentes consultadas por LA NACION, habría incluso una empresa que apoyaría el proyecto. La petrolera Repsol YPF sería la que aportaría los 600.000 pesos necesarios para conseguir la plaza.

Ahora rivales

El problema para la gente de Kirchner será que tendrá que superar en la lucha por este negocio al Club Conarpesa, de Puerto Madryn, que se apoya en el poder económico del empresario pesquero español Fernando Alvarez Cornejo.

El mismo que Elisa Carrió, titular de ARI, acusó de contar con prebendas del presidente Kirchner. El mismo, además, que apoyó la campaña del ahora presidente promocionando su nombre en la camiseta del equipo de voley del club y en la publicidad estática del estadio de Conarpesa durante 2003.

"¡No, para nada... no es un emprendimiento conjunto! No quieren saber nada entre ellos...", señaló Juan José Simienczuk, vicepresidente segundo de la Asociación de Clubes, en diálogo con LA NACION.

Lo cierto es que Conarpesa, que juega en el torneo de ascenso y hace dos años que fracasa en el intento de subir a la primera división, ya habló con los directivos de Pico para quedarse con esa plaza.

Reglamentariamente, además, el equipo de Puerto Madryn es el primero en el escalafón deportivo para adquirir un lugar en la Liga, mientras que Boxing Club ni siquiera se encuentra afiliado a la Asociación de Clubes.

De todos modos, los empresarios de Río Gallegos no se darán por vencidos, buscarán otras opciones y prometieron pujar hasta conseguir su cometido, porque, argumentan, el basquetbol tiene muchos adeptos en aquella ciudad.

Y cuentan con un testimonio contundente: "Cuando estuvimos allí nos sorprendió la pasión de la gente que, pese al frío, nos esperaba en la puerta del hotel o del estadio para saludarnos y conseguir un autógrafo. Fue realmente conmovedor". El relato pertenece a la estrella argentina de la NBA, Emanuel Ginóbili, al regresar de Río Gallegos, en agosto último, con el seleccionado nacional, donde se jugó un encuentro amistoso previo al torneo Preolímpico de Puerto Rico.

Debe recordarse también que Kirchner reconoció que jugó como pivote en el Colegio Nacional Guatemala de su ciudad y que se mostró muy entusiasmado cuando el 10 de julio último recibió en la Casa Rosada a Ginóbili. "Debo reconocer que como basquetbolista frustrado lo envidio, pero a mí no me faltaba entusiasmo", aseguró el Presidente aquel día.

La lucha por llevar el basquetbol grande a Río Gallegos no será fácil para la gente de Kirchner, pues, como nunca antes, también aparecen interesadas otras gobernaciones provinciales. Santa Fe sería, según trascendió, otro de los postulantes a quedarse con una plaza, también sustentado por un cierto apoyo gubernamental.

Las versiones también suman a Neuquén como otra interesada. Auspició, en 1995, la organización del Preolímpico y el Premundial de 2002. Consultados por LA NACION, voceros del gobernador Jorge Sobisch negaron la especie.

Pero como fue dicho, no son éstos los primeros intentos del poder político nacional por participar del torneo. Ya pasaron por la Liga, en el arranque de la década del 90, Gimnasia y Esgrima Pedernera Unidos (GEPU), de San Luis, que fue un emprendimiento casi absolutamente conducido Alberto Rodríguez Saá.

También participó, entre 1995 y 2003, Andino, de La Rioja, que contó con el apoyo provincial y el agrado del entonces presidente Carlos Menem y su secretario y ex basquetbolista Ramón Hernández (ver aparte).

La Liga Nacional siempre se caracterizó por su profundo sentido federalista, aspecto que seguramente propicia el interés de los altos mandatarios por formar equipos y encontrar una forma de hacer trascender a su provincia en el alto nivel deportivo nacional.

Lo negativo de todo esto es que casi siempre que estos clubes no se consolidan por esa dependencia política y duran lo que demora el político en dejar su puesto de privilegio.

Otros padrinos famosos

Jugadores de la categoría de Héctor "Pichi" Campana, Hernán Montenegro, Carlos Romano, Juan Espil, Diego Maggi y Esteban Pérez, todos integrantes del seleccionado nacional, vistieron la casaca de GEPU, el equipo de "el Alberto", como se lo conocía en el ambiente por la condición de dueño que tenía el actual gobernador de San Luis sobre ese club, cuyo nombre real fue Gimnasia y Esgrima Pedernera Unidos.

Alberto Rodríguez Saá no sólo negociaba con los jugadores, sino que también elegía a los entrenadores y participaba en las decisiones administrativas de la entidad, que actuó como local en el estadio Ave Fénix.

Con tantas figuras en el plantel, a GEPU no le resultó muy difícil ganar dos títulos en la Liga Nacional (1991 y 1993) y obtener un subcampeonato (1992) en las cinco temporadas que permaneció en la primera división, antes de desaparecer abruptamente. No conforme con la actuación de GEPU, el dirigente político también apoyó la realización del tradicional Campeonato Argentino -que ganó San Luis, con la participación de dos norteamericanos- y de un Juego de las Estrellas.

La trayectoria de Andino, de La Rioja, fue menos trascendente, aunque llegó a conseguir un tercer puesto en 1996, que le permitió participar de la Liga Sudamericana del año siguiente. Cuando se terminó el apoyo político que le había dado el ex presidente Carlos Menem, Andino comenzó a desinflarse hasta caer en el descenso el año último y el abandono de la segunda categoría durante esta temporada.

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