El mensaje de la Iglesia era para Kirchner

Lo deslizó ayer el vocero de Bergoglio
Mariano Obarrio
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27 de mayo de 2004  

La Iglesia comenzó ayer a dar indicios concretos de que los pasajes más incisivos de la homilía del arzobispo de Buenos Aires y cardenal primado, Jorge Bergoglio, en los que pidió más diálogo político, criticó la intolerancia y cuestionó "el exhibicionismo y los anuncios estridentes", estaban dirigidos al gobierno del presidente Néstor Kirchner.

El vocero de Bergoglio, el padre Guillermo Marcó, al ser consultado sobre si esos pasajes se referían al Presidente, dijo: "Posiblemente, sí". No obstante, aclaró, en declaraciones a Radio 10, que los mensajes del Tedeum del 25 de Mayo "están dirigidos a todo el pueblo argentino".

Marcó fue contundente al afirmar que "al que le quepa el sayo que se lo ponga". También cuestionó en duros términos la postulación de la jurista Carmen Argibay como ministra de la Corte Suprema de Justicia, que se declaró "atea militante" y partidaria de la despenalización del aborto.

En declaraciones a Radio América, Marcó fue categórico al afirmar que ello marcaría "una gran dosis de imprudencia", por cuanto en la Corte deberían estar representadas las "distintas ramas del derecho". Marcó dijo: "Uno está bien; dos es excesivo".

Así se refirió al ingreso de Eugenio Zaffaroni en la Corte, considerado de la rama progresista y garantista, al igual que Argibay. "Ciertas designaciones -dijo Marcó- no van de acuerdo con lo que piensa el pueblo. Sólo representan a un sector minúsculo."

Estas declaraciones de Marcó no disimularon en nada el malestar que campea dentro de la Iglesia respecto de algunos rasgos del Gobierno. La Conferencia Episcopal Argentina había señalado hace una semana en su documento "Necesitamos ser Nación" que "el pasado nos pesa" y exhortado a la reconciliación nacional.

Ello significó una dura objeción a la política de revisión de la violencia política de los 70 que impulsa el Presidente. Más aún, el vicepresidente del Episcopado y arzobispo de Corrientes, Domingo Castagna, había señalado hace diez días que Kirchner "está muy lejos de perdonar y de tener predisposición a ser perdonado" y que ello "atenta contra la verdadera reconciliación".

Sin comentarios públicos

Se pudo constatar ayer que las declaraciones de Marcó cayeron como un balde de agua fría en la Casa Rosada, aunque ningún funcionario accedió a comentarlas públicamente. En ello incidió tal vez el hecho de que Kirchner, afectado por una fuerte gripe, debió resolver la suspensión de su viaje a Guadalajara (ver aparte).

En lo que algunos interpretaron como una elíptica respuesta a la Iglesia, aunque su entorno lo desmintió, Kirchner dijo ayer en San Martín: "No queremos hacer demagogia barata y mostrar cosas para usarlas de determinada manera, porque la tarea social tiene que dignificar y reparar".

Pese a todas las evidencias, para el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, la homilía de Bergoglio se refirió críticamente a todos, pero especialmente a la oposición. "Fue un llamado de atención a todos", dijo Fernández, pero sobre todo a los que conforman la oposición, que, agregó, "lejos de proponer ideas, sólo injurian y difaman por los medios".

"Es algo que vengo reclamando desde hace tiempo: lo mejor que le puede pasar a la República es contar con una oposición inteligente, que sea capaz de articular opciones mejores que las que el Gobierno propone y esto, lamentablemente, no se ve", agregó.

Marcó, en cambio, condenó a quienes "a veces, en nombre del Presidente, terminan fustigando a otro por pensar distinto". Y criticó las versiones periodísticas que en los últimos días surgieron sobre una "escalada conspirativa de la Iglesia", dijo, vinculadas con las de "otra gente que estaba comiendo un asado en un quincho alquilado en el Regimiento de Patricios".

Se refería así a una nota publicada en Página 12 en la que se denunciaba una suerte de escalada política contra el Gobierno en una cena de militares retirados, dirigentes políticos y empresarios, que se vinculaba con las declaraciones recientes de Castagna en favor de la reconciliación. Visiblemente molesto, Marcó embistió contra la actitud de algunos de "estar viendo enemigos en todas partes o gente agazapada".

Marcó fue especialmente crítico hacia la Casa Rosada: "A título personal, en general, uno puede estar de acuerdo con las cosas que hace el Gobierno, pero creo que no se sale solo de las crisis y que el aspecto del diálogo es importante. Hay que ampliar los horizontes para que las soluciones sean continuadas y trasciendan los gobiernos como políticas de Estado. No se mira al largo plazo y se gobierna para mañana".

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