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Film a medias entre la denuncia y el policial

"Campo de sangre". Producción nacional (1999) presentada por Primer Plano. Dirección: Gabriel Arbós. Con José Luis Alfonzo, Alejo García Pintos, Alicia Zanca, Arturo Maly, Jimena Anganuzzi, Pablo Novak y otros. Guión: Fernando Díaz y Gabriel Arbós. Fotografía: Carlos Ferro. Música: Litto Nebbia. Duración: 93 minutos. Calificación: sólo apta para mayores de 16 años. Nuestra opinión: muy buena
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19 de abril de 2001  

Tras una extensa trayectoria como ayudante y asistente de dirección, Gabriel Arbós se lanzó en 1996 al largometraje con "Carlos Monzón, el segundo juicio". Su preferencia por una temática testimonial está presente, otra vez, en "Campo de sangre", una historia basada en un hecho real ocurrido en 1969 en La Pampa, durante la dictadura de Onganía. El cineasta apostó a la denuncia y a la narrativa policial. Esta conjunción convierte al film en una especie de híbrido poco interesante. La trama se centra en un capitán de la Armada, funcionario del gobierno provincial y miembro del servicio de inteligencia naval que, estando casado, se enamora perdidamente de una de sus empleadas.

El capitán asesina a su esposa, la descuartiza y entierra los restos en un campo cercano a la ciudad. Pero un joven periodista, cansado de escribir acerca de temas intrascendentes, se ocupará de desentrañar la desaparición de la mujer y armará el rompecabezas sobre el fondo del rígido sistema dictatorial con su consiguiente cuota de impunidad.

Arbós, hábil en el manejo de la técnica narrativa, no pudo reflotar un argumento que careció del sórdido clima que necesitaba la trama, y con más esfuerzo que saldo positivo cayó en convencionalismos y en personajes que necesitaban una mayor hondura dramática.

Si Arbós y Fernando Díaz, como guionistas, apuntaron a testimoniar un episodio siniestro que es ejemplificador de una trágica etapa de nuestra historia reciente, se apoyaron más en lo exterior que en los meandros de sus protagonistas. El resultado quedó a mitad de camino entre mostrar un hecho no demasiado recordado y una radiografía que, por su importancia, precisaba una mayor fuerza dramática.

Aciertos aislados

El director acertó en algunas situaciones de cierto suspenso y en la elección de los rubros técnicos, ya que tanto la fotografía de Carlos Ferro como la música de Litto Nebbia sirvieron de hábil apoyatura al relato. Pero, en cambio, no logró inyectar verosimilitud a su elenco, ya que tanto José Luis Alfonzo como Alejo Pintos, Alicia Zanca y Arturo Maly apostaron a la simplicidad o a la desmesura.

"Campo de sangre" queda como un ejemplo de que nuestro cine puede encaminarse a relatar los hechos cercanos en el tiempo de episodios de trágicas consecuencias. Pero señala, sobre todo, que la buena voluntad no es suficiente para que el resultado de la idea se ofrezca con vigor y dramatismo desde la pantalla grande.

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