La ruta de la ambición

Cuarenta artistas llevan a escena la historia protagonizada en los años 50 por Bette Davis y Anne Baxter, un clásico del cine que llegó al teatro como una comedia musical
Alejandro Cruz
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4 de junio de 2004  

Una enorme foto de "Aplausos" cubre la marquesina del teatro El Nacional. En ella, espalda contra espalda, están Paola Krum y Claudia Lapacó o Eva Harrington y Margot Channing, respectivamente, según una historia que el director Joseph Mankiewicz llevó a la pantalla en 1950 con el título de "All about Eve" (o "La malvada"), que contó con la actuación de Bette Davis y Anne Baxter. "Cuando vi la foto por primera vez -cuenta Lapacó- estaban empezando a ponerla y sólo estaba mi cara..."

-¿Pensaste que Paola no había arreglado su cachet y que había largado todo?

Claudia Lapacó: -Nooo (se ríe). Pero ver mi cara fue algo impresionante, me veía taaaaan grande...

Paola Krum: -Yo, la verdad, lo primero que pensé al ver la foto, y me voy a poner un poco colorada, fue: "Con esto voy a levantar algo...".

De verdad se pone colorada mientras Lapacó estalla en risas. Ese será el tono de la charla, el tono de la relación que mantienen con grabador prendido (y ni contar cuando se apaga...).

"Pero un cartel enorme, un nombre primero o las buenas críticas van y vienen. Un día estás arriba y otro está abajo o al costado. Pero el verdadero privilegio es el escenario, yo peleo desde ahí. El resto es un regalo que me sorprende", dice Lapacó, que se la ve tan bella y tan diva como la misma Margot Channing que encaró la misteriosa Bette Davis y que, en la versión musical estrenada aquí en los años 70, estuvo a cargo de Libertad Lamarque.

Lapacó: -Lo único que quiero es que venga mucha gente para que esto se sostenga.

-¿Pero no era que no estabas pendiente del público, del cartel, de las críticas...?

Lapacó: -No estoy pendiente de todo eso, pero sí quería hacer esta obra desde hace mucho tiempo. ¿Qué te pensás?

Se ríe de sí misma sin perder su pose. La fascinación por el mundo del teatro parece ser la misma en Lapacó que en Krum, o en Margot y Eva. Es que las cuatro son apasionadas por lo que hacen. En la ficción, Margot es una diva de la escena. Eva es su seguidora y conoce a la estrella una noche después de una función. A partir de ahí, poco a poco, intentará quedarse con su mundo privado y artístico. "La obra habla de un mundo que conocemos", apunta Paola.

-¿Te reconocés en ciertos diálogos?

Krum: -Es que tengo referentes permanentes...

Lapacó: -A mí hay muchas cosas que me recuerdan situaciones de mi propia vida. En un momento mi personaje dice: "Siento que soy mil personas, cada una de ellas real". Y durante diez años tuve una pareja que les decía a los demás: "Yo llego a mi casa, abro la puerta, y no sé con cuál de las cien me voy a encontrar". A mí eso me parecía muy gracioso.

La misma trayectoria de Lapacó demuestra que le gusta jugar con cada una de las cien o mil máscaras posibles.

Sobre Eva, el papel de Paola Krum, aporta datos: "Es una mujer desmedida; no le importa nada. En eso no me siento identificada, pero sí desde el lugar de una nenita con ciertos vacíos que tuvo la necesidad de mostrar cosas, de salir a un escenario y que la aprueben. Yo también tuve necesidad de aprobación".

Lapacó: -Pero en "Drácula", Paola estuvo expuesta a miles de personas y hacía un papel maravilloso. Paola es excelente como actriz, como bailarina, como cantante, y no tiene nada de divismo. Eso es fantástico. La mirada de Paola en el escenario es la mirada que estoy esperando recibir.

Krum: -Pero es tan fácil mirar a Claudia. Es una genia. Mi personaje tiene una admiración profunda por el personaje de Claudia y eso ni tengo que actuarlo.

No paran de tirarse flores. Pero, hay que aclararlo, los elogios suenan a sinceros. Nunca habían trabajado juntas. "Pero yo estaba deseosa de encontrarme con ella. Helena Tritek siempre me decía: «Paola es un angelitoª", dice Claudia que le dijo la directora, Helena Tritek. Krum, de ponerse colorada, ahora está al borde de las lágrimas. La misma emotividad de Eva cuando conoce a Margot, aunque, claro está, con esto no se quiere decir que Krum sea una trepadora en potencia.

Entre cuchicheos

En la charla no necesitan de preguntas. Se largan al diálogo como dos viejas amigas que se cuentan sus cuitas.

Lapacó: -Una sola vez te vi en una entrega de premios de Juana Patiño. ¡Estabas tan bella!

Krum: -¡¡¡No!!! Estaba horrible.

Lapacó: -Vos no podés estar horrible. Estabas divina.

Por expreso pedido de la misma Paola Krum, no haremos público el motivo por el cual esa noche ella se sentía espantosa. Sin embargo, obsesiva ella, Lapacó le hace recordar hasta los mínimos detalles de su vestimenta. ¿Se habrán puesto de acuerdo para seguir fuera de escena con los papeles de Margot y Eva?

Lapacó dirá que desde el primer día sintió que conocía a Paula desde siempre. Krum apuntará que hubo mucha naturalidad en el vínculo. Lapacó agregará que, como Alicia Zanca es actriz, sabe lo que necesita un actor. Así siguen elogiando al vestuario de Fabián Luca, a la dirección musical de Gerardo Gardelín y a la coreografía de Gustavo Zajac (repatriado desde el mismísimo barrio de Broadway).

En los tiempos muertos de la foto, las dos se la pasan cantando canciones de la obra. "Tenés razón: es un espanto, una pesadilla", reconoce -y exagera un poco- Paola cuando se le señala el vicio de cantar constantemente. "Es que los temas son divinos", toma la posta Lapacó.

Krum: -Pero yo me despierto todas las noches cantando temas de la obra...

Lapacó: -Te entiendo. Por si acaso, cambiemos de tema, a ver si todavía se me pega tu manía.

-¿Cuándo sintieron que el personaje les pertenecía?

Lapacó: -Cuando me dieron el libro, me dije: "Esto es mío". Lo sentí. Sentí que me daba enormes posibilidades. También sentí que, desgraciadamente, algunas cosas tienen que ver con mi carácter. Hay momentos de explosión que tiene Margot que me suceden en la vida y que era bueno ponerlos en el personaje.

Krum: -Yo no me encontré fácilmente con mi personaje, para nada. Es que Eva, en todo el primer acto, se la pasa actuando. Por lo cual tuve que esperar al segundo acto para poder encontrar a la que aparece realmente. Porque toda la primera parte es la estrategia que de Eva para que el resto la quiera. Eso me generó mucha ansiedad.

Lapacó: -Es que el personaje de Paola es muy complejo. De todos modos, Eva también tiene un costado adorable. Seguramente, en la vida, Eva va a lamentar haberse peleado con gente que le abrió tantas puertas, va a lamentar haber mentido en relación con su propia historia.

Krum: -Es que Eva va acaparando lugares todo el tiempo, tiene planes todo el tiempo.

Lapacó: -Digámoslo claro: Eva es una trepadora.

Para el montaje de "Aplausos", la directora Alicia Zanca cuenta con varios aliados: "Tengo grandes actores que cantan como los dioses y que bailan como los dioses. Montar un musical me parecía un desafío muy interesante. Yo me crié con tíos que cantaban en los carnavales de La Boca y, ya más grande, ví grandes comedias que dejaron su marca. En realidad, soy una bailarina frustrada... Por eso me pareció inquietante montar un gran musical que tiene una buena historia atrás", apunta Zanca.

-Hace tiempo pegaste el salto hacia la dirección. En este caso, te arriesgás a la comedia musical. ¿Cómo fue ese tránsito?

-Apenas llegué, los bailarines me dijeron que querían actuar, cosa que no es muy habitual. Entonces, contamos con el cuerpo pero también con la actuación. Ahí está una de las claves de este cuento.

-¿Qué hay detrás del cuento de amor y odio entre las protagonistas?

-Lo que me impacta de la trama es la historia de una mujer que tiene más de cuarenta, pero que el medio le sigue pidiendo que sea joven. Ese es un tema muy actual. La sabiduría que te da el oficio parece que está opacada por la belleza. Esta mujer, que quiere hacer otras cosas, se ve reemplazada por alguien joven y talentosa que también pelea por su lugar. Me acuerdo que cuando yo entré al elenco del Teatro San Martín era joven y me costó mucho hacer los personajes que me correspondían. Pero hubo un momento en el cual tuve que dejar ese espacio a la gente joven y, en verdad, me dolió un poco. Eso está "Aplausos" y siento que es bueno hablar de ese tema.

"El único medio de lograr el éxito en este oficio es mediante la audacia y el valor", dijo alguna vez la maravillosa Bette Davis. Ni audacia ni valor le faltan a Lapacó/Margot o a Krum/Eva.

Claudia Lapacó vio la película, que aquí se estrenó como "La malvada" y que incluía la actuación de Marilyn Monroe. "Me pareció maravillosa", apunta y cuenta que para el montaje varias veces vieron el film para revisar una escena, para encontrar el tono de la siuación.

Con los años, el personaje de Margot fue traslado a diferentes versiones musicales, teatrales y cinematográficas por actrices de la talla de Elizabeth Taylor, Jeanne Moreau, Ana Magnani, Glenda Jackson, Lauren Bacall y Gena Rowlands. Hasta Pedro Almodóvar, en la película "Todo sobre mi madre", el personaje de Marisa Paredes sigue los pasos de esa diva del teatro.

En la escena local, en 1972, Libertad Lamarque y Marta González estrenaron la versión musical que contó con coreografía de Marilú Marini, la exquisita actriz que, para esa puesta, había viajado a Estados Unidos para empaparse del tono pop que marcaba a la época.

-¿Viste esa puesta que dirigió Daniel Tinayre?

Lapacó: -No... No me acuerdo qué estaba haciendo pero no, no, no... Supongo que entre Libertad Lamarque y yo no hay nada en común. Nada. Ella era una super estrella que llenaba estadios en varias partes del mundo, era una mujer adorada por su forma de cantar, pero no creo que se la haya visto como una buena actriz y ni sé si bailaba. Creo que no tengo puntos en común con Libertad Lamarque.

Con su tono dulce, pausado y hasta cálido, ella, Claudia Lapacó, marca territorio de forma tajante.

El staff

  • Junto a Claudia Lapacó y Paola Krum, el elenco de "Aplausos" se completa con Miguel Habud, Roberto Catarineu, Juan Carlos Puppo, Luz Kerz y Nicolás Scarpino. El vestuario es de Gerardo Gardelín, la iluminación de Ariel del Mastro, la coreografía de Gustavo Zajac y la producción de Alejandro Romay. Alicia Zanca es la encargada de ordenar a todos ellos y, por si fuera poco, a la orquesta en vivo y a los bailarines.
  • "Un desafío interesante"

    Para el montaje de "Aplausos", la directora Alicia Zanca cuenta con varios aliados: "Tengo grandes actores que cantan como los dioses y que bailan como los dioses. Montar un musical me parecía un desafío muy interesante. Yo me crié con tíos que cantaban en los carnavales de La Boca y, ya más grande, ví grandes comedias que dejaron su marca. En realidad, soy una bailarina frustrada... Por eso me pareció inquietante montar un gran musical que tiene una buena historia atrás", apunta Zanca.

    -Hace tiempo pegaste el salto hacia la dirección. En este caso, te arriesgás a la comedia musical. ¿Cómo fue ese tránsito?

    -Apenas llegué, los bailarines me dijeron que querían actuar, cosa que no es muy habitual. Entonces, contamos con el cuerpo pero también con la actuación. Ahí está una de las claves de este cuento.

    -¿Qué hay detrás del cuento de amor y odio entre las protagonistas?

    -Lo que me impacta de la trama es la historia de una mujer que tiene más de cuarenta, pero que el medio le sigue pidiendo que sea joven. Ese es un tema muy actual. La sabiduría que te da el oficio parece que está opacada por la belleza. Esta mujer, que quiere hacer otras cosas, se ve reemplazada por alguien joven y talentosa que también pelea por su lugar. Me acuerdo que cuando yo entré al elenco del Teatro San Martín era joven y me costó mucho hacer los personajes que me correspondían. Pero hubo un momento en el cual tuve que dejar ese espacio a la gente joven y, en verdad, me dolió un poco. Eso está "Aplausos" y siento que es bueno hablar de ese tema.

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