León Gieco, una luz para los Gardel

Ganó el de oro, el mayor acierto de la entrega. Antes lo habían logrado Mercedes Sosa y Sandro
Mauro Apicella
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20 de abril de 2001  

Con la consagración de León Gieco, que se llevó el Gardel de Oro, la cámara argentina que reúne a los productores de fonogramas y videogramas obtiene el mayor acierto en esta entrega de premios a la música.

Porque tanto Gieco como Mercedes Sosa y Sandro (distinguidos en las ediciones anteriores) son artistas indiscutidos de la música argentina. Lo demás, como cada año, es un buen material para la polémica. Y para esto sobran los ejemplos, ya que el choque de opiniones surge a partir de la legitimidad de este premio, de sus nominaciones y triunfadores.

Los más inteligentes para marcar su postura fueron los músicos de Divididos, que además de ser los grandes ganadores de este año (se alzaron con tres premios de los cinco para los que estaban nominados) mostraron una manera original de recibir los galardones. Sus estatuillas quedaron en manos de un joven apodado Pato, que lideraba un grupo de fans del trío. Y al momento de las dedicatorias los chicos nombraron al resto de los ternados y a otros artistas que hubieran merecido estar.

Otra de las curiosidades fue la ausencia de artistas premiados -fueron siete que, por diversos motivos, enviaron a representantes- y la escasa asistencia de público que participó en el encuentro. En su mayoría fueron fans decididos a alentar a sus artistas favoritos, los nominados o los que matizaron la jornada con números musicales: Chayanne, Los Caballeros de la Quema, Ráfaga y Rubén Rada, entre otros. Sí hubo interés de los televidentes que lo vieron en diferido. El rating marcó 18,6, con picos de 21,5.

Quizá la mayor polémica de estas distinciones se genera a partir del peso que tiene la venta de discos frente al trabajo artístico. Aunque hay que decir que este año algunos músicos que ostentan importantes cifras en el mercado quedaron sin premios. Para esta edición los organizadores presentaron 27 categorías (21 nacionales y 6 latinas) y la novedad de un premio a la música clásica. Además, ampliaron la cantidad de votantes: fueron 600.

Además del Oro para Gieco, de las corridas por los pasillos que son habituales en estas celebraciones o las reuniones y encuentros espontáneos según el género (tangueros por acá, folkloristas más allá, bailanteros en aquel sector y rockeros por el otro), éstos son algunos datos para recordar de esta tercera edición celebrada en el Luna Park.

Humor a medias. Con la presencia de Marcos Mundstock como anfitrión hubo una cuota de humor para el espectáculo. Sin embargo, el integrante de Les Luthiers pocas veces consiguió los aplausos y risas del público.

Otro que se animó con el chiste, pero sin suerte, fue Ariel Ramírez. Tras recibir el Gardel a la trayectoria, el pianista y compositor agradeció y luego prometió: "Hoy no les no voy a cantar".

Presencia tropical. Rodrigo se impuso a la Mona Jiménez como artista tropical, y sobre el resto de las categorías cuando el tema "Soy cordobés" fue elegido como canción del año. La presencia femenina estuvo representada por Noelia, quien además de recibir una estatuilla supo captar la atención de la platea masculina cada vez que recorrió los pasillos con su voluptuosa figura y el vestido blanco que le hizo su mamá.

Dos corrientes. Los Nocheros y Luciano Pereyra desarrollan dos propuestas de la música nativa con gran entrada en los mercados que dejaron atrás a otros artistas de una corriente menos masiva: el Dúo Coplanacu, Peteco Carabajal, Chango Spasiuk, Raúl Barboza, Liliana Herrero y Juan Falú.

Calidad. En los rubros dedicados al tango, las distinciones quedaron en manos de Rodolfo Mederos y del Dúo Salgán-De Lío. Quizá no fueron categorías que presentaran demasiadas pujas al momento de la elección, pero la música de Buenos Aires tuvo en esta edición un par de ternas con muy buen nivel artístico.

Manos vacías. Rubén Rada con cuatro nominaciones y grandes aplausos que recibió al cantar "Cha Cha Muchacha", y la Mona Jiménez (en tres categorías) se quedaron sin premio.

Sui Generis figuraba en cuatro y ganó en una, aunque el premio no fue directamente para Charly García y Nito Mestre. Con perfil bajo (tal vez porque no se llevó ningún reconocimiento personal), García sólo se acercó al micrófono para largar su "Say no more" cuando acompañó a Macky Montes de Oca, que ganó en diseño de portada por el CD "Sinfonía para adolescentes". El resto estuvo escrito en su traje con letras gigantes: Desocupados, Huelga, Hambre, Guerra, Contaminación y Estafa, entre otras.

El protagonista. León Gieco cantó, como de costumbre, junto a un seleccionado de músicos del rock y el folklore, y luego se quedó con el Gardel de Oro. Fue un premio merecido y acertado. Tan acertado como aquella frase que alguna vez pronunció Mercedes Sosa: "Si no hubiera un León Gieco habría que crearlo, porque es un artista necesario".

Los elegidos en las 27 categorías

Categorías nacionales : Divididos (grupo de rock, álbum del año y realizador del año), Fito Páez (artista de rock y videoclip), Los Auténticos Decadentes (grupo pop), Alejandro Lerner (artista masculino pop), Sandra Mihanovich (artista femenina pop), Rodolfo Mederos (artista de tango), Dúo Salgán-De Lío (grupo de tango), Rodrigo (artista masculino tropical, canción del año), Ráfaga (grupo tropical), Noelia (artista femenina tropical), Mercedes Sosa (artista femenina folklore), Luciano Pereyra (artista masculino folklore), Los Nocheros (grupo de folklore), Roxana Carabajal (artista revelación), Leo Sujatovich (álbum infantil), Sui Generis (diseño de portada), Lito Vitale y Coral Buenos Aires (álbum de clásica).

Categorías latinas: Shakira (artista femenina), Alejandro Sanz (artista masculino y álbum del año), Gilberto Gil y Milton Nascimento (grupo pop), La Ley (grupo), Son By Four (revelación).

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