Destituyeron al juez federal Marquevich

La remoción fue respaldada por 7 de los 9 integrantes; le imputaron parcialidad y hostigamiento a la directora de Clarín
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9 de junio de 2004  

El Jurado de Enjuiciamiento selló ayer definitivamente el destino de Roberto Marquevich: siete de los nueve miembros del cuerpo lo destituyeron de su cargo de juez federal número 1 de San Isidro.

El Consejo de la Magistratura, por medio de los consejeros que actuaron como fiscales acusadores, el senador Jorge Yoma (PJ-La Rioja) y el abogado Luis Pereira Duarte, le había imputado al ex magistrado tres cargos: haber detenido a la señora Ernestina Herrera de Noble en forma arbitraria; haberle denegado arbitrariamente la excarcelación, y haberle denegado el beneficio del arresto domiciliario.

El Jurado lo halló responsable de los dos primeros cargos, por lo cual lo removió por "mal desempeño".

El veredicto se leyó en la Sala de Audiencia del Palacio de Justicia, en la planta baja del edificio, y Marquevich no asistió al acto, en el que estuvo representado por el defensor oficial.

Votaron por la destitución de Marquevich los jurados Guillermo Sagues y Enrique Basla, representantes del estamento de los abogados, quienes junto con el senador Jorge Agúndez (UCR-San Luis) encarnaron la posición más dura contra Marquevich; los camaristas Horacio Billoch Caride y Sergio Dugo, y el senador Manuel Baladrón (PJ-La Pampa). En disidencia votaron el senador Sergio Gallia (PJ-Neuquén) y el presidente del Jurado, Augusto Belluscio, vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia.

Marquevich, que en los años ochenta se había desempeñado como juez de instrucción, fue trasladado por un decreto del entonces presidente Carlos Menem al juzgado federal que ocupaba, que tiene competencia en un amplio territorio, incluida la quinta presidencial de Olivos. Una versión indica que en abril y mayo últimos habría viajado en dos oportunidades a Santiago, Chile, vía Brasil, para buscar la ayuda del ex presidente. Marquevich lo niega.

Detención escandalosa

Durante muchos años, la actuación de Marquevich despertó severas críticas, pero el Consejo de la Magistratura, incomprensiblemente, en diciembre de 2001 omitió acusarlo. Entonces, el menemismo, en el que todavía ayer se refugiaba el juez, tenía la esperanza de que Menem volviera a ser presidente.

Pero la detención de la señora Herrera de Noble, en diciembre de 2002, no sólo mereció la crítica de casi todos los sectores sociales, sino que no fue compartida ni por la fiscal federal Rita Molina ni por la Cámara Federal de San Martín, un tribunal que casi siempre cuestionó al juez y que revocó el arresto.

Un año después, en diciembre último, el Consejo decidió acusar a Marquevich ante el Jurado y lo suspendió en sus funciones. Y aunque el organismo construyó una acusación débil, en la que sólo le imputó tres de los ocho cargos que se le habían formulado, bastó para que una amplia mayoría de los jurados votara en su contra en la audiencia realizada ayer, en una sala de la Cámara Federal.

Los fundamentos

Los varios votos que conforman la posición de la mayoría sostienen:

  • El juicio a un juez es político.
  • Marquevich obró con "evidente parcialidad y desprecio por las normas que privilegian la libertad ambulatoria".
  • Desde 1995 se formularon varias denuncias por la supuesta apropiación de los hijos de la señora Herrera de Noble y todos ellas fueron desestimadas y archivadas, incluso por Marquevich. "Sin embargo, llamativamente, el 30 de abril de 2001, referida al mismo hecho, esta vez Marquevich comenzó la investigación... Fue un cambio radical y sin explicación alguna", dice el fallo.
  • El tribunal encontró numerosas irregularidades procesales.
  • "La parcialidad del juez se habría evidenciado en el hecho de haber ordenado la detención de Herrera de Noble de modo arbitrario, apartándose de las reglas del Código Procesal", sostuvo la sentencia, a la que tuvo acceso LA NACION.
  • El delito que Marquevich le imputaba a la directora de Clarín -haber incurrido en una falsedad en las partidas de nacimiento de sus hijos- había prescripto y no podía ser investigado. Pero el juez, para poder reflotar la causa, "sin prueba alguna", vinculó la adopción de los hijos de Herrera de Noble con la sustracción de menores durante el último gobierno de facto. Y, así, pretendió seguir adelante con el proceso. "Fue abusivo", dice el fallo.
  • No corresponde detener a una persona para indagarla. "La detención y la denegación de la excarcelación resultaron decisiones manifiestamente desproporcionadas y evidencian que el juez ha ejercido sus facultades en forma irrazonable y arbitraria."
  • Críticas para el Consejo

    Varios de los jurados criticaron duramente al Consejo por haber reducido los ocho cargos a sólo tres.

    "El nuevo sistema de integración del Consejo, con la representación de distintos estamentos, fue establecido con la declarada intención de dar transparencia y objetividad a la cuestión. Sin embargo, si en este nuevo procedimiento orgánico reaparecen los intereses corporativos, las influencias políticas, la falta de criterio cívico, los intereses cruzados, se atenta contra el propio sistema."

    En cambio, Belluscio y Gallia, en su voto en disidencia, también cuestionaron al Consejo, pero para llegar a una conclusión distinta: "La destitución de un juez es un acto de máxima gravedad y sólo procede excepcionalmente. Máxime cuando el mismo organismo acusatorio, sin razón que lo justificase, amputó la mayoría de los hechos, limitando así la actuación de este Jurado, que no podría hacer mérito de aquellos hechos expresamente excluidos".

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