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Furia tucumana

Flamante refuerzo del Castres francés, José María Núñez Piossek se despedirá hoy de su tierra natal, en la que puede convertirse en el jugador con más tries en tests en la historia de los Pumas; acumula28 conquistas, la misma cantidad que el ya retirado Diego Cuesta Silva
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12 de junio de 2004  

Admite que no bien se calza los botines, no bien huele la camiseta N° 14 albiceleste y se pega la ovalada contra el pecho sufre una metamorfosis. Que fuera de una cancha de rugby es una persona, pero dentro, de cara a las haches, otra. Que entonces lo eclipsa una brutalidad animal, saciada sólo cuando sus pies de fuego pisan el in-goal rival. "Me transformo. La furia me sale de adentro. Es como si se cambiara un disco en mi cabeza." ¿Será porque aprendió a caminar agarrado del Chango, un dogo argentino que vigilaba sus pasos en la casa de campo que su familia tiene en el pueblo de La Cocha? ¿Porque lleva en sus genes una mezcla de células polacas (Piossek) y criollas (Núñez) y su voz tiene aroma a tabaco, caña de azúcar y soja? ¿O acaso porque desde los cinco años defiende la salvaje Huirapuca, viento colorado en quichua, prima hermana del Remolino, pariente del Rayo y madre de Shulco, el Viento?

"No sé por qué será. A mí sólo me gusta ir para adelante, nada más...", contesta el wing de los Pumas José María Núñez Piossek, nacido en San Miguel de Tucumán el 6 de diciembre de 1976, pero residente en la ciudad de Concepción. Y aclara, como si hiciera falta: "Me gusta el contacto físico". Una manera de sentir que tal vez hoy, a los 27 años, en su tierra natal y frente a Gales –casualmente un seleccionado al que nunca se enfrentó, ni siquiera en un seven–, le permita convertirse en el jugador que más tries haya apoyado en tests para el seleccionado nacional.

El centro del Huirapuca tucumano, de 1,84 metro y 90 kilos, registra 28 conquistas en 17 choques internacionales (¡1,64 de promedio¡; marcó 8 más en amistosos), la misma cantidad que el ya retirado Diego Cuesta Silva, ex San Isidro Club. "Ni pienso en eso", asegura El Negro Núñez Piossek, sobre tan extraordinaria posibilidad. "Me encanta jugar al rugby y cuando lo hago me olvido de todo. Siempre tuve las suerte de ser tres cuartos y de apoyar tries, aunque de ahí a pensar en ser parte de la historia grande..."

La voracidad ofensiva de Núñez Piossek, convocado con 17 años al seleccionado mayor de Tucumán y elegido por segunda vez consecutiva el mejor sudamericano, es irrefutable, por varias razones: 1) apoyó un try en el mismísimo debut con los Pumas (triunfo frente a New South Wales, en Sydney, Australia, por 27-26, el 20 de junio de 2000); 2) tiene el récord de mayor cantidad de festejos de un argentino en un partido (9, el 27 de abril de 2003, durante el 144-0 sobre Paraguay, por el Sudamericano de Montevideo; superó los 8 de Gustavo Jorge ante Brasil, por el Sudamericano de San Pablo, en 1993), y 3) es el Puma con la mayor cantidad de celebraciones en un año: 16, en 2003 (dejó atrás las 15 logradas por Uriel O’Farrel en 1951). Formidables estadísticas que tentaron a Castres Olympique, el club francés en el que se desempeñan Mario Ledesma y Mauricio Reggiardo y al que se incorporará el 1° de agosto, por 200 mil euros durante dos temporadas.

Según él, la pasión por la ovalada ha sido heredada también por su hijo José Ignacio, de 3 años y medio, apodado El Chinito y responsable de que su padre se estire los párpados con los índices cada vez que anota. Con ese pequeñín disfruta escuchando a Shakira o a Bob Marley y acampando en Las Estancias, un hermoso lugar de veraneo en el límite entre Tucumán y Catamarca.

"En medio de los cerros. Ahí nos quedábamos a dormir con mi viejo", recuerda José María, uno de los tres hijos del ya fallecido Lindor (su hermano mayor también se llama así; el menor, Gastón). Se le moja la mirada cuando habla de su querido papá, del hombre que le enseñó a respirar hondo al amanecer y se despidió en 1995, justo cuando él estaba en el preseleccionado de menores de 19 años, mapa de Europa en mano, listo para viajar con Lucas Ostiglia, Emiliano Bergamaschi, Martín Durand y José Orengo, entre otros, al inolvidable Mundial FIRA de Rumania.

Malos recuerdos guarda Núñez Piossek de aquella glacial Bucarest. Porque los Pumitas perdieron la final contra Francia (27-12) y él, encima, fue expulsado ese domingo 16 de abril por el árbitro italiano Gianni Morandin, apenas a los tres minutos, a causa de un controvertido pisotón. Otros tiempos, oscuros, llenos de futuros inciertos. Más feliz es ahora el presente para El Negro. Padre, reflejo fiel del temple de los Pumas, cerca de lograr que su nombre encabece el rubro que más le gusta, decidido a emigrar... Y todo en su tierra, aunque de eso él prefiera ni hablar siquiera, porque, según confiesa, "me entristecen las despedidas".

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