La primera empresa que volvió de la privatización

Tuvo 5000 obreros; plan de inversiones
Alfredo Sainz
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16 de junio de 2004  

El incendio que dejó a un grupo de catorce trabajadores atrapados bajo tierra no es la primera noticia que llevó a la mina de Río Turbio a la tapa de los diarios. Hace un par de años, el yacimiento había tenido sus quince minutos de fama al convertirse en la primera compañía en volver a manos del Estado tras haber sido privatizada durante la década del gobierno de Carlos Menem .

La mina nació prácticamente junto con el pueblo de Río Turbio, a principios de la década del 40, cuando se inició la explotación petrolera en la zona. En 1994 la entonces empresa estatal Yacimiento Carbonífero Río Turbio fue privatizada y pasó a manos de Sergio Tasselli, un empresario de origen italiano que, en forma silenciosa, fue levantando un verdadero imperio económico a partir de su participación en compañías privatizadas y la compra de fábricas en remates.

Tasselli se hizo cargo del yacimiento santacruceño en 1994, en una llamativa privatización en la que, al igual que en el caso de los ferrocarriles, el Estado cedió el control de la empresa pero se comprometió a continuar subsidiando a los nuevos operadores.

En este caso, el aporte estatal ascendía a US$ 1,8 millones mensuales, pero, además, en el contrato de concesión se estableció que Tasselli iba a continuar gozando del beneficio de un precio subsidiado para vender a la central termoeléctrica de San Nicolás el carbón obtenido en Río Turbio .

Al menos durante los años 90 Tasselli se convirtió en un especialista en cerrar buenos negocios con el Estado. A pesar de su fallido paso por la industria minera, hoy continúa siendo el dueño de Metropolitano, la empresa concesionaria de las líneas ferroviarias Belgrano Sur, Roca y San Martín, aunque esta última ahora también está a punto de volver al Estado en el medio de acusaciones por deficiencias en los servicios que se prestan.

Socios de ámbitos dispares

Tasselli, además, siempre se caracterizó por tener socios que no venían del mundo de las finanzas, sino de la política, como el ex dirigente montonero Mario Montoto -que hasta hace un año presidía Metropolitano-, o del gremialismo, como el sindicato Luz y Fuerza, que participó en la privatización de varias distribuidoras eléctricas.

El curioso mecanismo de concesión de Río Turbio tuvo un final abrupto en 2002, cuando el entonces presidente, Eduardo Duhalde, decidió rescindir el contrato con Tasselli y el Estado retomó el control del yacimiento.

En ese momento, la mina estaba completamente parada y el argumento que esgrimía Tasselli para mantener cerrado el yacimiento era que desde hacía más de un año el Estado había suspendido el pago del subsidio.

El primer paso que dio la nueva administración estatal fue retomar la explotación del yacimiento y en forma paralela comenzó a buscar potenciales compradores para su carbón, objetivo que concretó en agosto de 2003, cuando cerró la primera exportación al mercado holandés.

En 2003 la mina concretó ventas en el exterior por 40.000 toneladas, aunque todavía el nivel de producción está muy lejos de las marcas históricas, cuando la empresa estatal producía más de 400.000 toneladas anuales de carbón.

Yacimiento Carbonífero Río Turbio hoy emplea a casi 1100 obreros, frente a los más de 5000 que tuvo en su mejor momento. El accidente de los trabajadores llega en un momento en que el panorama de la empresa empezaba a mejorar. Hacía apenas unos días, el gobierno de Néstor Kirchner había anunciado la construcción de una central térmica, con una inversión de $ 100 millones.

La buena noticia para los trabajadores mineros (y para los 14.000 habitantes de Río Turbio y la localidad vecina, 28 de Noviembre) es que la usina será alimentada con el carbón extraído del yacimiento, que, de acuerdo con distintos estudios, cuenta con reservas para ser explotado durante los próximos cien años.

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