Jennifer Beals y los seductores

La actriz, recordada por su protagónico en "Flashdance", vuelve en una comedia
Marcelo Stiletano
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23 de junio de 2004  

No hubo necesidad de pregunta alguna ni medió cualquier formalidad para que Jennifer Beals, del otro lado del teléfono, comenzara a hablar maravillas de la Patagonia.

"Es un lugar maravilloso, increíble, casi imposible de describir con palabras. Allí estuve de vacaciones en diciembre pasado y le confieso que no podía pensar en un escenario mejor para festejar mis 40 años. Pasé el día de mi cumpleaños escalando montañas. Una cosa es imaginarlo y otra hacerlo realidad", se entusiasma la actriz nacida en Chicago, que atiende a LA NACION desde Los Angeles pocos días antes del estreno local del film con el que la estrella que surgió en "Flashdance" volvió a los primeros planos de la atención de la crítica internacional.

"Dylan Kidd no es esa clase de director de primera clase al que estamos acostumbrados. Es una persona muy calma, muy equilibrada y muy segura de todo lo que hace. Sabe muy bien hacia dónde va y también tiene la capacidad de transmitir sus ideas con claridad a todos los que están a su alrededor. Fue encantador trabajar con él", señala a propósito del realizador de "Cosas de hombres (que todas las mujeres quieren saber)", cuyo estreno local anuncia Alfa Films para mañana.

No es habitual que una actriz ya consagrada y con el mérito de haberse ganado un lugar protagonizando un éxito indiscutible como "Flashdance", dos décadas atrás, hable así de un realizador debutante, cuya opera prima parece más el resultado de una serie de felices combinaciones de hechos en los que el azar parece haber jugado un papel decisivo.

En 2001, Kidd tenía listo el guión de lo que sería su film consagratorio y trataba estérilmente de convencer a algunas figuras conocidas para interpretarlo, hasta que una tarde la casualidad lo puso, en un café del Village neoyorquino, en una mesa contigua a la que ocupaba el actor y director Campbell Scott ("Big Night", "Vida de solteros", "Todo por amor").

El hijo del gran George C. Scott recibió el guión y tres semanas después se comunicó con Kidd para hablarle de su interés por participar en el film y ayudar al novel director en el armado del elenco para narrar la historia de Roger Dodger, título original del film y a la vez nombre del papel que Campbell Scott se reservó para sí: un arrogante y verborrágico creativo publicitario de Manhattan que pasea sus aparentes dotes de seductor y que, en medio de conflictos personales y laborales, se propone transmitir a su sobrino Nick, de 16 años y recién llegado de Ohio, las reglas de su método para tener éxito con las mujeres.

"Campbell es uno de mis mejores amigos y siempre estuve muy entusiasmada ante la posibilidad de trabajar junto a él. Yo no hago más que seguir adelante con los guiones que me interesan, vengan de donde vengan. Y el papel que se me ofrecía para trabajar en esta película era realmente estimulante. Lo más fascinante de todo es que con el tiempo supe que Dylan Kidd había dicho que su sueño imposible era contar conmigo para hacer de Sophie, un personaje clave en la trama", señala Beals.

La actriz se sumó con otros nombres femeninos relevantes (Isabella Rossellini, Elizabeth Berkley) a esta producción independiente que obtuvo premios en los festivales de Sundance y de Tribeca. "Me sumo a los proyectos que considero valiosos. No importa si se trata de películas independientes o de grandes estudios. Quiero ser parte de proyectos atractivos y no tengo ningún prejuicio. «Flashdance» fue una experiencia inolvidable, pero la recuerdo como una de las más exigentes y difíciles de mi carrera, tanto como cualquiera de mis compromisos en películas como «Cosas de hombres»", detalla Beals.

La actriz espera con espíritu abierto y mucha curiosidad sus próximos proyectos, entre los que figura la continuidad de su aporte a la exitosa serie "The L Word", que se asoma al mundo de la homosexualidad femenina y permanece aún inédita en la Argentina, y un nuevo guión prometido por su amigo Campbell Scott.

"Sí -se entusiasma-. Ayer mismo recibí otro llamado de Campbell para hablarme de un futuro proyecto. No sé de qué se trata, pero si viene de él seguro que va a ser interesante. Ojalá que sea como «Cosa de hombres»". Pero no es lo único que tiene pendiente: antes de despedirse prometió un próximo regreso a la Patagonia porque en su visita anterior, la primera, se quedó sin conocer los glaciares. "La vez anterior -concluye- recorrí el lado chileno. Ahora me falta visitar el argentino. No veo la hora de hacerlo".

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