Adiós al folklorista Gerardo López

Histórico miembro de Los Fronterizos
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1 de julio de 2004  

CORDOBA.- Familiares y numerosas amistades del ambiente artístico, entre ellos su entrañable amigo César Isella, despidieron ayer a la tarde los restos de Gerardo López en el cementerio de la localidad de Unquillo, a 25 km de esta capital, el lugar que él eligió para vivir desde 1959.

A poco de su deceso -anteayer, a las 20.30-, en un sanatorio de la ciudad de Córdoba en el que estuvo dos días internado al agudizarse el cáncer que acabó con su vida, el cuerpo del folklorista, de 70 años fue velado en Unquillo, donde desfilaron sus seres queridos, colegas y admiradores.

Sobre su féretro fue colocado el poncho que llevaba siempre consigo. "El pedía siempre su poncho. Podía perder cualquier cosa menos su poncho. Por eso se lo pusimos para que lo abrigue", manifestó entre llantos y risas de emoción su esposa, Isabel Alvarado.

La mujer lo definió como "excelente padre, excelente marido y mejor abuelo y mejor bisabuelo todavía. Ha sido lo más hermoso que le puede pasar a un ser humano estar al lado de Gerardo, no solamente como su familiar, sino conocerlo, tratarlo. Era muy humilde. Irradiaba mucho cariño y afecto".

Isabel explicó que López eligió Unquillo para vivir "porque lo atrapó el cariño de la gente. Nosotros llegamos aquí a pasar una temporada de verano y ya no nos fuimos más. Fue en el verano del 59".

Isella también se fue en elogios hacia el "Negro". Lo describió como "un ser excepcional" y confesó que tuvo en Gerardo a uno de sus mejores amigos.

Dijo que con la muerte de López "se va un personaje hermoso de la canción popular, amado por la gente más simple de lo popular".

Emblema folklórico

La historia de Los Fronterizos no hubiera sido la misma sin la primera voz de Gerardo López. El cantor salteño tenía incorporado en su garganta el grito primal del chaguanco y el fuego del carnaval carpero, amasado en imbatibles noches de bohemia. Su voz fue el sello bagualero del popular cuarteto que se transformó en una de las referencias históricas del folklore.

Gerardo López no fue solamente uno de los fundadores, sino también el encargado de darle el nombre a la agrupación cuando todavía era terceto, a mediados de los años cincuenta.

Junto a la formación de Los Fronterizos integrada por Juan Carlos Moreno, Eduardo Madeo y César Isella, el cantor grabó más de una veintena de discos, participó de varias películas (dos filmadas en la ex Unión Soviética) y giró por escenarios de todo el mundo. La agrupación, que sufrió varios cambios de integrantes y provocó una revolución en la escena folklórica durante dos décadas, se separó en 1977. Pero la fama que había adquirido la voz de Gerardo López tras su participación en la "Misa criolla", de Ariel Ramírez (el autor confesó que había pensado esa misa para la voz de López), le permitió iniciar una fructífera etapa solista junto a Las Voces de Gerardo López.

Fiel al estilo cultivado con su antiguo grupo, López siguió interpretando un repertorio de creadores salteños y autores anónimos de la quebrada, a los que siguió sumando temas de Atahualpa Yupanqui, Cuchi Leguizamón, Eduardo Falú y canciones propias, como la exitosa "Mi burrito cordobés". Después de algunos reencuentros entre los miembros originales de Los Fronterizos y litigios por la posesión del nombre, el conjunto se reunió para un concierto especial en 1999. El recital, en el estadio mundialista de Córdoba, convocó a unas 30.000 personas. Esto animó a López a continuar con Madeo y Quesada, dos de sus ex compañeros, para grabar "Nuevamente juntos". Ese fue el último registro de Gerardo López. Su voz mantenía la frescura y la emoción de los inicios.

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