El cerebro argentino detrás de la aventura

Participa en la misión europea
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1 de julio de 2004  

LONDRES.– Mientras el mundo entero espera conocer las primeras revelaciones sobre Saturno que en estas horas aportará la sonda Cassini-Huygens, en la Tierra alguien tendrá el privilegio de acceder a esas primicias antes que la inmensa mayoría de la comunidad científica global. Sólo después comentará con sus colegas de la NASA, el Imperial College y la Agencia Espacial Europea toda la información de su área enviada por la nave… y lo hará en un inglés marcado a fuego por un inconfundible y profundo acento cordobés.

César Bertucci, doctor en ciencias planetarias y física del plasma de la universidad francesa Paul Sabatier, es el cerebro argentino detrás de la aventura espacial que hoy ocupa las primeras planas de la prensa mundial. El joven científico, de sólo 30 años, logró involucrarse en este ambicioso proyecto en febrero de este año, cuando fue convocado por el prestigioso Imperial College londinense para formar parte del selecto equipo de profesionales que tiene bajo su responsabilidad el uso del magnetómetro empleado en esta misión. Con este instrumento, que se utiliza para medir campos magnéticos, el grupo que integra Bertucci buscará estudiar en profundidad la estructura interna y la atmósfera del planeta de los anillos, al que al especialista le gusta definir como el "gran imán" del sistema solar. "Tenemos un gran trabajo por delante, estamos todos muy ansiosos", admite a LA NACION un entusiasmado Bertucci, que se recibió de astrónomo en la Universidad Nacional de Córdoba hace apenas cuatro años. Si bien el científico argentino compartió el desvelo de las últimas horas con todos aquellos que están vinculados con la llegada de esta sonda a la órbita saturniana, Bertucci tiene una dosis extra de nerviosismo reservada para dentro de cuatro meses.

"Mi trabajo específico comenzará a partir del 26 de octubre, cuando la sonda se acerque a Titán por primera vez", comenta el astrónomo, en referencia al satélite mayor de Saturno, que estudia en detalle desde principios de este año. El argentino destacó su interés por estudiar esta luna del planeta dada la importante información que podría aportar para comprender el origen de la vida en la Tierra.

"Titán y nuestro planeta son los dos únicos cuerpos celestes conocidos que poseen una atmósfera rica en nitrógeno, y en el caso del satélite hay compuestos químicos que podrían haber estado en la Tierra antes de que hubiera vida", explica. Por eso, la relación entre la composición química de la atmósfera de Titán y la terrestre podría arrojar datos reveladores sobre una etapa de la evolución que aún se encuentra signada por toda clase de misterios: la de la vida antes de la vida. Y es por esta razón, también, que Bertucci ya sabe qué va a hacer el 15 de enero de 2005, fecha en que la sonda Huygens descenderá sobre Titán, el único satélite rodeado por una atmósfera. "Esto será fundamental para nuestros estudios, ya que esperamos obtener importantes novedades. Con el resto de los equipos de la misión, nuestro objetivo general es investigar el planeta en profundidad, en especial en lo relativo a su estructura interna y atmosférica, como también la composición de sus anillos, que tal vez no fue lo suficientemente analizada al día de hoy", concluye Bertucci.

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