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Un par de chispas no dieron luz

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7 de enero de 1997  

PUNTA DEL ESTE.- Una impresionante artillería pirotécnica le puso música estridente a la consagración francesa en el Seven de Punta del Este, luego de su cómodo triunfo en la final ante Western Samoa por 35 a 14. Por lo menos, en ese estruendoso tributo a los campeones hubo un poco de fuego para un torneo que sólo ofreció chispitas de calidad.

Además del nivel sensiblemente desparejo de los participantes y del desarrollo maratónico de la competencia, quedaron los cinco seleccionados que obtuvieron la visa para el Mundial de Hong Kong, que se realizará entre el 21 y el 23 de marzo próximo, con Francia (1°), Western Samoa (2°), Islas Cook (3°), Japón (4°) y los Pumas (5°) como clasificados.

Hasta aquí lo esencial de estas dos jornadas que dejaron otras conclusiones valiosas. A saber:

  • El crecimiento: Francia ratificó sus ansias y sus posiblidades de mezclarse cona las potencias del seven (Nueva Zelanda, Fidji, Inglaterra, Australia). Después de varios años de derrotas y de ignorar esta disciplina de siete hombres, los franceses se pusieron serios, armaron -y mantuvieron- un plantel base con especialistas (Campan, Taofifenua, Seguier, Magne y Bouyssie) y aquí, en Punta del Este, se vieron los resultados.
  • Una defensa superorganizada, tackles demoledores, gran recuperación de pelota y una notable seguridad de traslado para resolver siempre con la mayor sencillez posible.

  • El mejor: Pelo platinado al mejor estilo Martín Palermo, un metro noventa, 95 kilos, velocidad, elasticidad en las salidas, solvencia en el line, tackle, fiereza y técnica. Olivier Magne, el forward de Francia, representa todo eso. Y también actitudes patoteras y malintencionadas.
  • A este fenómeno del seven jamás le darán el premio Fair-Play, pero aquí se devoró la cancha cada vez que fue titular. Y en la final la rompió, con dos tries y participación fundamental en otras dos conquistas.

  • Del cielo: Que Islas Cook -cuya unión de rugby se formó en 1995- haya sido tercero en Punta del Este es un verdadero despropósito. Porque no tuvo ni juego ni individualidades sobresalientes. Apenas un poco de fortaleza física y una excesiva ayuda de la suerte lo depositaron en el Mundial de Hong Kong.
  • Por ejemplo, Uruguay, la Argentina y Chile los tuvieron al borde del KO en los últimos minutos de sus respectivos partidos, y los afortunados hombres del Pacífico Sur zafaron siempre. Todavía se recuerda que el uruguayo Mauricio Mosca cometió knock-on a tres metros del in-goal, al argentino Eduardo Simone se le escapó la pelota después de un rastrón que lo hubiese dejado de cara al try, mientras que el prometedor chileno Nicolás Arancibia hizo un pase forward cuando su compañero Cristián Gonzaléz se iba irremediablemente a la meta.

  • Con alfieres: Se esperaba más de los Pumas, independientemente de que varios jugadores llegaban con muchos kilómetros de competencia encima. Sobre todo, porque en la primera jornada (es cierto que ante rivales menos exigentes) había dejado una imagen muy segura y hasta lujosa. De todos modos, el quinto puesto no se coresponde con lo que este equipo podía plasmar en el terreno. Tuvo un comienzo desastrozo en la segunda jornada (desconcentrado, pasivo, tibio e impreciso) y sólo por eso puede entenderse la derrota por 17 a 12 frente al rugby más rudimentario, pero más decidido de Islas Cook.
  • Ausentes por lesiones Agustín Pichot y Diego Albanese (dos figuras indiscutibles del rugby reducido), al seleccionado nacional le faltó explosión, cambio de velocidad (únicamente Camardón se escapó a esta regla general) para acompañar la muy buena gestión que, generalmente, cumple en el rubro defensivo (excelente presión, valentía para el tackle y buena recuperación con Phelan).

    El otro déficit de los Pumas tiene que ver con la tendencia a complicar los caminos para llegar al try, como si no hubiese convicción para rematar. ¿Una síntesis? Muchos pases, mucho jogo bonito, pero poco gol...

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