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El coleccionista (de culto)

Son cinéfilos y amantes del séptimo arte. Muestran rarezas y films inéditos en distintos formatos. Apoyan y difunden un tipo de cine que cada vez tiene menos lugar en las salas comerciales
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9 de julio de 2004  

Fabio Manes dice que hay dos tipos de coleccionistas cinéfilos: "El canuto , que tiene las películas para verlas él solo, y el que siente placer por mostrar lo que tiene en su casa". Su pasión por el cine comenzó en los 80 y lo unió, con el tiempo, a otros grandes cultores como Octavio Fabiano y Fernando Martín Peña. A Manes se le atribuye el uso inaugural del término bizarro . "En revistas de afuera se usaba bizarre para denominar lo raro, lo estrafalario. Yo me especialicé en cine fantástico, de ciencia ficción y terror, cine de culto en general. Y en 1989 creamos la La medianoche bizarra , para pasar ahí las películas. De allí quedó el término. Pero en español, bizarro quiere decir valiente , nada que ver."

Fabio adquirió hace muy poco una copia en 16 milímetros de La noche de los muertos vivientes (George Romero, 1968), el film que cambió para siempre el género de horror, pero que, increíblemente, jamás se estrenó en el país. Durante julio, la película integra el ciclo Clásico bizarro y se puede ver, por primera vez en fílmico, en el Malba.

La posibilidad de exhibir material nunca antes presentado en pantalla grande es una pasión compartida ("por suerte, son cada vez menos los que esconden el material"), aunque la adquisición de rarezas en fílmico es accesible a unos pocos privilegiados. "Nuestra premisa es pasar siempre películas nuevas -afirma Dani Pasik, programadora del ciclo El enano dorado (domingos, en Urania). Es material que, por lo que vamos averiguando, no se va a estrenar o no fue comprado para exhibir en el país. Lo hacemos por la satisfacción que da compartir peliculones como Donnie Darko (Jake Gyllenhaal, 2001) con otra gente. El cine está hecho para ver en una sala, no sólo por el tamaño de pantalla, sino también por la energía de la gente en un mismo lugar."

La raza de coleccionistas-no-canutos coincide en que la exhibición no tiene nada que ver con lo comercial. "Hay películas que son de dominio público, como La noche de los muertos vivientes. Por alguna cuestión legal, quedó liberada. Pero en todos los casos exhibimos sin intención de lucrar. Lo hacemos por amor al arte", comenta Fabio y confiesa sentirse esclavo de su coleccionismo: "Es medio enfermizo. Me encanta la gente que tiene tres cosas en su casa y no le importa nada lo material."

Los programadores de El enano Dorado compran las películas en DVD y las pasan a VHS para exhibirlas. "A veces las bajamos de la Red para saber de qué se tratan. Después las compramos y, en general, las subtitulamos nosotros. Incluimos mucho cine oriental, que no suele tener subtítulos en castellano, o los tienen muy españolizados . Y no está bueno leer todo el tiempo fóllame o tío , porque te corta el mambo." Para Manes, la exhibición en DVD atenta contra el cine. "No se puede comparar ni siquiera con el Súper 8. El ruidito del proyector, la textura óptica... El DVD es genial, pero para ver en casa. Desprecio la exhibición electrónica."

Doble función en las sierras

Código desconocido , de Michael Haneke, y Comandante , el documental de Oliver Stone sobre Fidel Castro. La primera de ellas se vio en el Bafici de 2001; la segunda, posiblemente llegue a estrenarse. Esta extraña doble función se realizó en mayo en San Marcos Sierras, un pueblo acostumbrado a recibir cada semana cine nuevo y bueno. Roger von Diestein recorre las sierras cordobesas con su proyector de DVD y una pantalla portátil. Es un cinéfilo más, que exhibe material de privilegio ante una veintena de personas. "Ante la falta de espacios, naturalmente emergen alternativas", agrega Dani.

Los nichos suelen ser para películas de culto, pero no siempre es así. "Me gusta el cine dependiente -dice Fabio-, cine de millones de dólares con historias bien contadas. También el cine más chiquito. El regreso de los muertos... es una película hecha con dos mangos, pero con alma. Las películas de culto pueden ser buenas o malas, pero tienen algo particular que hace que uno las vea millones de veces. Es como que tienen vida propia."

La cartelera polémica

El cine que nos mira, pero no podemos ver

  • Siempre, luego del Bafici, se cumple una regla básica: muchos de los films más aplaudidos llegan, poco después, a la cartelera porteña. Lo mismo ocurre con los ganadores o films más destacados de los festivales internacionales de mayor prestigio. Pero, si uno mira con detenimiento la cartelera de los últimos meses, notará enseguida que algo (o mucho) ha cambiado. Mientras se discute con furia y fervor sobre los alcances de la protección al cine nacional a partir de la flamante Cuota de pantalla , el cine extranjero de producción independiente o no "tan taquillero" sigue buscando espacio. Todos los meses se suman nuevas suspensiones. Esta semana fue el turno de los premiados films Las horas del día , de Jaime Rosales, e Intimidades , de Rebecca Miller, que iban a estrenarse ayer pero, una vez más, fueron postergadas. ¿Las críticas salieron publicadas en revistas mensuales? ¿Los carteles están colgados en todos los cines? Sí, no es por error, sino por cambios que se anuncian cada vez más sobre la fecha. El martes último fueron los distribuidores locales de Intimidades los que alzaron la voz, con un comunicado que afirma que "el espacio ganado por el cine nacional es el de las producciones independientes de origen extranjero" y no de las superproducciones de Hollywood. Mientras la polémica está encendida, son cada vez más los films que están a la cola.
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