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Banco robado: las pistas llevan al Uruguay

Los pesquisas creen que hacia allí habrían huido los ladrones; quejas de los clientes.
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8 de enero de 1997  

Las pistas recogidas en el millonario robo del Banco Crédito Argentino apuntan al Uruguay, revelaron ayer fuentes policiales vinculadas al caso.

Hacia allí se habrían escapado algunos miembros de la banda de boqueteros que, a través de un túnel, saqueó más de 150 cajas de seguridad en la sucursal Recoleta del banco el fin de semana último.

Ayer, la Policía Federal elaboró identikits de por lo menos cuatro integrantes de gavilla, pero las descripciones se mantuvieron en reserva para no entorpecer la pesquisa.

Los investigadores no descartan que los ladrones, para cavar un túnel de 50 metros de longitud por 70 centímetros de diámetro, hayan contado con planos subterráneos de las redes cloacales, de electricidad y de telefonía de la esquina de las avenidas Callao y Las Heras.

Mientras tanto, el banco abrió sus puertas como cualquier otro día., pero varios clientes se quejaron de la forma en que la entidad manejó la noticia del robo.

"(Anteayer) estuve en el banco , pedí pasar a las cajas de seguridad y me dijeron que había un desperfecto en la puerta de la bóveda . Tuve que enterarme del robo por la televisión," se indignó Amalia Costa.

Otros clientes se quejaron por lo que ellos consideraron una falta de seguridad alarmante en el banco y la falta de respuestas ante las dudas de los propietarios de los cofres violados.

Entre los damnificados se encuentran varios personajes, como Eladia Blázquez, Mauro Viale, Hugo Sofovich y Eva Giberti.

Qué pasa con los reclamos

Ninguno de ellos podrá exigir la devolución de valores equivalentes a lo perdido, aseguró un funcionario de ADEBA, la entidad que nuclea a los bancos nacionales. Esto se debe a que no existen normas que contemplen este tipo de situaciones, señaló el funcionario.

Más aún, la letra chica de los contratos de locación que usualmente suscriben los bancos con sus clientes exoneran de toda responsabilidad a las entidades bancarias.

Sin embargo, la doctrina y la jurisprudencia de nuestro país reconoció en muchos casos el derecho de los clientes a recuperar parte del valor de los efectos que guardaban en cajas de seguridad robadas.

Algunos expertos van más allá. La doctora Nydia Zingman, profesora de la UBA y letrada de un caso que sentó jurisprudencia, sostuvo que muchas veces a las víctimas les corresponde "la reparación del daño moral y patrimonial que les tocó vivir."

Más seguridad

Por su parte, expertos en seguridad reclaman que se actualizen las normas que regulan la seguridad de las instituciones bancarias.

La ley vigente y su decreto reglamentario se promulgaron hace un cuarto de siglo, y no toman en cuenta los avances tecnológicos que hoy utilizan tanto ladrones como policías.

Delitos planificados con una estrategia

Antecedente: en 1976, con estudio del terreno y ensayos previos , cinco delincuentes, cuatro de ellos uruguayos, saquearon 95 cajas de seguridad de una sucursal del Banco Galicia.

La angustia que anteayer se reflejaba en los rostros de los arrendatarios de las cajas de seguridad del Banco Crédito Argentino, del barrio de Recoleta, al enterarse del saqueo del que probablemente habían sido víctimas, hizo que los memoriosos recordaran a la desesperación por la que atravesaron, el lunes 9 de agosto de 1976, los damnificados del robo ocurrido en la sucursal "Plaza San Martín" del Banco de Galicia.

En esa oportunidad, entre el sábado 7 y el domingo 8 de agosto, fueron violentadas 95 cajas de seguridad de la sucursal 10, situada en Marcelo T. de Alvear y Maipú, de esta capital, en lo que puede considerarse como el primer antecedente de los robos de estas características.

Mientras ese fin de semana miles de porteños festejaban en la cancha de River Plate el campeonato obtenido por el Boca que dirigía técnicamente Juan Carlos "Toto" Lorenzo, y otros se entretenían con las películas que estaban en cartel en los cines de Lavalle en, como "Tu me eloqueces", protagonizada por Sandro y Susana Giménez, o "Grupo de familia", con Silvana Mangano", los precursores de estos boqueteros de hoy se alzaban con numerosas joyas, dinero en efectivo y otros valores d e los clientes .

Aquel robo fue, finalmente, esclarecido. y detenidos los cinco integrantes de la banda que lo cometió.

Por esas casualidades del destino, entre los apresados había también cuatro uruguayos, tal como ahora se supone que varios ciudadanos de ese país formarían parte de quienes saquearon al banco de Las Heras y Callao .

Algunos investigadores piensan que quienes cometieron el robo del banco de Recoleta pueden ser de los primeros integrantes de la banda liderada por el uruguayo Wilson Fernándes Pedraja, alias El Mosca, quien registra antecedentes por hechos de similares características. Posteriormente la gavilla se desmembró y sus integrantes habrían formado nuevos grupos delictivos.

El robo de plaza San Martín

El robo de agosto de 1976 fue planeado por Vicente Adolfo Zurita, argentino, de 25 años, que se relacionó con un empleado de limpieza de la sucursal de Plaza San Martín.

Tras varios ensayos, que incluyeron la participación de un entendido en electrónica para anular las alarmas, la banda decidió encarar el robo.

Los delincuentes Iingresaron en el local durante el sábado 7 de agosto y, tras realizar un boquete en una pared lindera de una habitación que era usada como archivo, penetraron donde estaban las cajas de seguridad. Utilizando barras de acero como palancas, los malvivientes comenzaroin aaviolentar las cajas de seguridad, tarea que finalizaron el domingo.

Tras mantenerse un tiempo inactivos, los integrantes de la banda cometieron un desliz que les resultó fatal: comenzaron a gastar, de manera desmedida, parte de lo robado.

Del botín, se recuperaron 50 millones de pesos de la moneda argentina de esa época, dólares, marcos alemanes, francos franceses, libras italianas, pesetas, y 27 kilos de alhajas de oro por Entre los damnificados hubo en aquel entonces tal como ocurrió en esta oportunidad varios personajes famosos tal como habría sucedido ahora con la cantante y compositora Eladia Blásquez o. la psicóloga y educadora Eva Giberti, quienes operaban con el Banco Crédito Argentino.

En agosto de 1976, Rosa Emma Capdevielloe, conocida artísticamente como Mona Maris, perdió valores que para ella eran injustipreciables.

A la actriz , fallecida en 1991, que acompañó como protagonista en varias películas a Carlos Gardel, y a quien alñgunos le atribuyeron haber sido uno de sus maás encendidos romances, le robaron numerosos recuerdos, entre los que se contaron una plaqueta de oro regalda por el cantante y por el autor y Alfredo Lepera, al finalizar el rodaje de la "Cuesta Abajo".

Los damnificados no están desamparados

La letra chica de los contratos de locación de cajas de seguridad que usualmente suscriben los clientes y los bancos contienen cláusulas que exoneran de toda responsabilidad a la entidad bancaria. Sin embargo, la doctrina y la jurisprudencia de nuestro país reconoció en muchos casos a los damnificados parte del valor de los efectos que guardaban en sus bóvedas violadas.

Los especialistas en Derecho Comercial consultados por La Nación explicaron por qué quienes sufrieron las consecuencias del episodio ocurrido el último fin de semana en la sucursal Recoleta del Banco de Crédito Argentino, no están librados a sus propia suerte.

Coincidieron en que no es tarea fácil acreditar el contenido de las cajas fuertes -porque es información confidencial que en principio sólo conoce quien alquila la bóveda-, pero contaron exitosas experiencias en las que se logró que el banco, que vende su seguridad, responda no sólo por los efectos y valores que se encontraban depositados en sus bóvedas, sino también por el daño moral de las víctimas del hecho.

La doctora Nydia Zingman de Domínguez, profesora de la UBA y letrada del caso "Kogan con Banco de Mendoza sobre daños y perjuicios por robo de caja de seguridad", que sentó jurisprudencia en esta materia, dijo que muchas veces "alcanza para obtener una indemnización con pruebas que constituyan indicios de la verosimilitud de las pretensiones del damnificado que recurre a la vía judicial para obtener la reparación del daño patrimonial y moral que le tocó vivir".

En igual sentido, el 27 de diciembre último, un fallo de la Sala A de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial le reconoció a la señora Mercedes Menéndez de Menéndez parte de lo que le habían robado en la sucursal Palermo del Banco Mercantil, el 11 de noviembre de 1992.

La Justicia le ordenó a la entidad bancaria asumir 255 mil dólares, más 63.750 en concepto de intereses. "Se pudo probar que mi cliente había depositado en su bóveda el dinero producto de la venta de dos inmuebles pero otro importe similar que reclamaba no logró acreditarse", contó el abogado Ernesto Spangenberg.

En el banco se busca seguridad

En el fallo del citado caso Kogan, el juez en lo civil Favier Dubois, dijo que "existe un deber de vigilancia activa del banco porque el cliente busca en él seguridad y vigilancia que no obtendrá en su casa o en otras empresas. El banco se hace responsable de la eficacia del servicio y de la vigilancia de los locales así como de la integridad de los compartimentos".

Los integrantes de la Sala A de la Cámara de Apelaciones fueron aún más lejos cuando confirmaron esta sentencia en noviembre de 1994: "La cláusula del contrato que establece la exoneración de la responsabilidad constituye una irresponsabilidad general del cumplimiento del deber de custodia que privan de validez al contrato".

El banco no estaría obligado a pagar por los bienes robados

Anomia: la responsabilidad de los bancos sobre el contenido de las bóvedas no está normatizada; según la ley, sólo se contrata un espacio.

Los clientes del Banco Crédito Argentino damnificados por el robo de las cajas de seguridad de la sucursal Barrio Norte no podrían exigir la devolución de valores equivalentes a los que les fueron sustraídos por la falta de normas y de criterios comunes sobre la responsabilidad que cabe a una entidad financiera en estos casos.

El jefe del Departamento de Normas y Operatoria Bancaria de la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba), Roberto Bartoletti, señaló a La Nación que "no existen disposiciones referentes a cómo los bancos deben enfrentar estos siniestros. Se trata de un perjuicio evidente que la entidad asumirá o no".

El contador de Adeba aclaró además que cuando se alquila una caja de seguridad, se contrata un espacio y no servicios anexos, como el de seguridad. "El contrato de tipo general se firma sobre un espacio, que se adecua a diferentes tamaños de acuerdo con la infraestructura de cada entidad financiera", detalló.

Se trata de acuerdos entre las partes que pueden poseer cláusulas excepcionales dispuestas en cada situación particular. Y no todos los contratos las tienen incluidas.

"Sólo estas cláusulas, cuando aparecen, estiman los montos que se reconocerían si el contenido de las cajas fuera, por ejemplo, destruido en un incendio", agregó un abogado del fuero comercial con trayectoria en causas judiciales entre entidades bancarias y clientes que sufrieron robos en sus cajas de seguridad.

Se custodian bienes conocidos

El letrado, que pidió no ser identificado, aclaró que "las custodias se realizan sobre bienes conocidos, no desconocidos. Y las bóvedas funcionan sobre el supuesto de que los bancos no son informados por los clientes de lo que guardan allí".

Además dejó entrever que los contratos extendidos por el Banco Crédito Argentino no registran ninguna cláusula a la que los clientes puedan apelar para su defensa.

Ante este escaso andamiaje legal, la intención manifestada por el vocero de la entidad, Gonzalo Verdomar Weiss, respecto de que "se va a reconocer todo lo que los perjudicados declaren que tenían depositado", no sería una posición que puede ser exigida.

Según el abogado comercial consultado por La Nación, se trataría de "una acción voluntaria, una política agraciable como gesto a la clientela".

El pedido de acceso a los contratos de alquiler de cajas de seguridad del Crédito Argentino fue rechazado.

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