Suscriptor digital

Una alternativa para resolver los problemas de convivencia con los vecinos

El programa de mediación comunitaria que funciona en los 16 CGP porteños propone solucionar los conflictos cotidianos por medio del diálogo voluntario entre las partes
Ricardo Quesada
(0)
15 de julio de 2004  • 00:10

Hasta el escritorio de Rosa Wajnrot se acercan cada semana vecinos que intentan solucionar esos pequeños problemas de convivencia que, en la mayoría de los casos, no requieren más que el diálogo y la mirada imparcial de una tercera persona.

El vecino de arriba que escucha la música muy fuerte durante la noche, el del edificio de al lado que tiene una filtración y llenó de humedad la medianera, y muchos casos semejantes en los que la solución demoraría más de lo razonable si fueran llevados la Justicia.

Wajnrot es una de las mediadoras comunitarias que trabajan desde 1996 en los centros de gestión y participación (CGP) del gobierno porteño. Allí acuden cada semana personas que buscan una manera alternativa de solucionar conflictos.

"Acá vienen a mediar por todos los problemas que se puedan imaginar. Y nosotros intentamos, en la medida de los posible, que las partes lleguen a un acuerdo que mejore la convivencia", dijo Wajnrot a LA NACION LINE.

El año último pasaron por el CGP 2 Sur, donde trabaja, 250 casos que, en su mayoría, terminaron en un acuerdo entre los vecinos.

Según los datos que maneja la Secretaría de Justicia y Seguridad porteña, en lo que va del año se realizaron 1780 mediaciones en los 16 CGP, de las cuales más de la mitad terminó en un arreglo. Los principales motivos de consulta están referidos a ruidos molestos y filtraciones, pero también se han llevado a cabo mediaciones por problemas contractuales, con los consorcios e, incluso, conflictos familiares.

"El objetivo básico de la mediación comunitaria es que los vecinos tengan acceso a una solución alternativa de conflictos entre vecinos. Acá no hay abogados y, en principio, evitamos mediar en temas que corresponden a la Justicia", explicó Inés Zanoni, una de las dos coordinadoras del programa.

Voluntario

La mediación comunitaria, a diferencia de la judicial, es voluntaria, por lo que en un importante números de casos hay una de las partes que no se presenta a la audiencia.

Según la funcionaria, esto se debe a que se intenta mediar en problemas que corresponden al ámbito judicial. "Si logramos focalizar en los problemas de convivencia, el sistema va funcionar mejor", dijo.

Pero, cuando el diálogo entre las partes comienza, más del 60 por ciento soluciona el conflicto que los llevó a pedir la intervención de una tercera persona.

"El principal problema es que como todo el proceso es voluntario, si el acuerdo no se cumple, no podemos obligar a que esto suceda. De todos modos, hay un alto grado de cumplimiento, porque el que se acerca al CGP, generalmente tiene voluntad para solucionar las cosas", agregó Zanoni.

Aunque prácticamente todas las mediaciones se realizan entre vecinos, también se han llevado cabo audiencias entre vecinos e instituciones.

"Hubo un caso en Barracas en los que un grupo de personas se quejaba de los ruidos provenientes de un hogar de chicos de la calle, perteneciente a los salesianos. Durante las audiencias, los religiosos explicaron cuáles eran los motivos por los que los niños permanecían despiertos hasta altas horas de la noche. Ahí, los vecinos comprendieron y lo que era una queja se transformó en un movimiento de ayuda social para el hogar", relató Zanoni.

Casos complicados

Entre los casos que en los que tuvo que mediar, Rosa Wajnrot recuerda algunos como especialmente dificultosos por la intransigencia de las partes y otros en los que quienes producían molestias a los vecinos no se daban cuenta de que lo estaban haciendo.

"Una vez se presentó un hombre al que el vecino le había trabado la ventana con un barral. Como los postigos de la persiana se abrían hacia fuera, sobre el patio del departamento de al lado, el hombre no tenía manera de hacer que entrara luz en su casa", relató.

Según la mediadora, durante la audiencia el hombre que había trabado la ventana dijo que no iba a hablar con la otra parte y se sentó dándole la espalda al perjudicado. Finalmente, se acordó convocar a una nueva reunión para ver si se podía subsanar el problema.

En otra oportunidad, un grupo de personas pidió una mediación porque desde un edificio del Ejército de Salvación provenían ruidos constantemente. Los ensayos de la banda sinfónica del grupo religioso y las reuniones sociales que había en sus salones alteraban la paz del barrio hasta altas horas de la noche.

"Vinieron los vecinos y un capitán del Ejército de Salvación, que dijo que no se habían percatado de que estaban molestando a otras personas. Acá se firmó un acuerdo y se arregló que el grupo religioso se encargaría de aislar acústicamente el edificio", dijo Wajnrot.

Más información:

Hay un centro de mediación en cada uno de los 16 CGP de la ciudad, los días y horarios de atención varían según el lugar. El servicio es gratuito y no se requiere la presencia de abogados.

Para consultas: mediacion@buenosaires.gov.ar

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?