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Solano: corazón herido

Entre la pelea con la prensa y el romance roto con su público, el capitán de Perú admite: "No podemos jugarle de igual a igual a la Argentina"
Ariel Ruya
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17 de julio de 2004  

CHICLAYO.- Piensa. Busca en su memoria. No le surgen gratos recuerdos. "Hubo un 0 a 0 en Lima, en 1996, la noche en la que Burgos se atajó todo. No, nunca le pude ganar a la Argentina", dice el peruano más famoso del seleccionado, a metros del Hotel Gloria, con un centenar de hinchas desesperados por un recuerdo de sus ídolos. Uno de ellos es Nolberto Solano, símbolo y estratega del conjunto local.

En el recuerdo quedó su incursión por Boca, en 1997, en el equipo dirigido por el Bambino Veira, cuando el peruano abandonó Sporting Cristal con un sueño de grandeza. "Voy a ver unos videos. Es un chico peruano", dicen que dijo el DT, sin saber demasiado del volante, que luego se ganó el apodo de "Maestrito", nada menos, que de Diego Maradona. "Pasé muy lindos momentos en Boca. De este plantel fui compañero del Pato Abbondanzieri. En los penales, ganaba y perdía contra él. Esperemos no llegar a esa instancia?", dice el protagonista de una historia amarga en su país.

El seleccionado no conversa con la prensa local, molesto por una publicación en la que se advirtió una supuesta salida nocturna de Solano y Rebosio. Justo en su casa. Justo en medio de la Copa América tan anhelada. "Nos dio pena llegar a esta instancia. Es que hablan de nuestra vida privada y eso está mal. Acá están pendientes de si uno va o no a un boliche y si te tomaste cinco, diez o veinte cervezas. ¿Por qué? Este es el único país que tiene seis u ocho diarios deportivos. Entonces, tal es la competencia entre ellos, que se desata una guerra en la que dañan al grupo. Hoy en día es más grave que un futbolista se tome una o tres cervezas una semana antes del partido que un tipo que nos está gobernando y no sé si se está robando la plata del país", dice Solano.

Tiene bronca contenida. Pasa de la prensa al público, siempre con el sentimiento herido. "Ellos dicen que debemos ser el ejemplo para los niños. Entonces, habría que decirles lo que hago yo en una cancha. Y punto. Es una lástima por la gente, pero lo primero que hace es gritarte ¡borracho!; por eso el respeto ya se ha perdido mutuamente. Es una pena. Nuestra sociedad lo consume: acá el morbo es parte fundamental", cuenta el volante de Aston Villa, con la cinta de capitán desde el imprevisto adiós de Claudio Pizarro.

Temor al fracaso tiene el mediocampista, aunque ya conozca las reglas del juego perverso. "Si las cosas nos salen mal, ya sabemos que vendrá la sierra tipo Freddy Krugger y nos van a matar. Sólo fuimos tres veces a un Mundial y ganamos algunas copas en el año setenta y tanto, pero no más. Y nos exigen como si tuviéramos jugadores de Brasil, Argentina o Paraguay, todos en Europa. Y eso pesa. Nosotros somos apenas tres jugadores en ligas europeas. Los demás están en el medio local, que es nuestra realidad, que no te ayuda porque lamentablemente no está en un nivel competitivo. Si fuésemos la Argentina, está bien, exigime; pero nos piden más de lo que tenemos. Somos Perú?", se sincera Solano, que siente en su espalda esa inferioridad.

"Sabemos que no podemos jugarle de igual a igual a la Argentina. Tienen jugadores consagrados; están acostumbrados a ganar copas Libertadores y campeonatos en Europa. Si vivimos de la historia, entonces no salimos a la cancha, nos quedamos en el hotel y le damos el pase a la Argentina. Pero el partido hay que jugarlo?", admite Solano, que de chico repartía garrafas en un humilde barrio de las afueras de Lima.

Ya no es aquella promesa peruana que se presentó a Boca como un auténtico desconocido. Pasó Newcastle; llegó Aston Villa. Siempre con una banda roja en el pecho. "No somos los favoritos, pero si somos inteligentes, vamos a dar la sorpresa", dice el hombre con el corazón herido.

69

partidos jugó Solano en el seleccionado peruano, para el que convirtió 19 goles

Por: Ariel Ruya
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