Los adolescentes crearon un extraño lenguaje para chatear

Diccionario para descifrar esas jergas
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25 de julio de 2004  

Advertencia: si usted es un purista del lenguaje, lo que sigue puede ponerle los pelos de punta. Si no lo es, o está dispuesto a continuar, trate de descifrar este mensaje: “Akbo d ygr a ksa. tki n un rto. slmos mñna? b. :-)”. ¿Un traductor? No lo dude, llame a su hijo.

El chat tiene su propio lenguaje. Es el que rige en la comunicación vía Internet, un espacio virtual en el que la velocidad se impone y la fonética domina. Sintaxis, gramática y ortografía sufren el exilio. Así se comunican los adolescentes para “hablar” (escribir, en rigor) con sus amigos a través de los mensajes de texto en los teléfonos celulares o del MSN (messenger), el programa de chateo más popular en este momento.

¿Un nuevo lenguaje? ¿Maltrato del idioma? ¿Jerga? ¿Código? ¿Identidad? ¿Sentido de pertenencia? Todo eso y mucho más dicen lingüistas y semiólogos. Los especialistas comienzan a analizar esta comunicación como un fenómeno y, más que internarse en una férrea oposición o en un apoyo desmedido, prefieren hablar de pros y contras. Al temor por el deterioro del lenguaje oponen la insistencia en que debe mejorar la educación formal, en colegios y hogares.

Aprovechando este fenómeno, la compañía Personal ideó una campaña publicitaria en la que expone una suerte de diccionario para codificar los mensajes escritos en los teléfonos celulares. Una publicidad similar dio muy buenos resultados en Chile.

Antes de seguir, y si todavía no llamó a su hijo, el mensaje escrito más arriba decía: "Acabo de llegar a casa. Tengo que irme en un rato. ¿Salimos mañana? Besos". Y el símbolo ":-)" quiere decir que el que lo escribió está bien, contento. Este nuevo lenguaje es rápido, dinámico y fluido. Parece críptico y anárquico, pero no lo es tanto.

Dentro del "vale todo" hay cierta lógica y algunas reglas básicas: los acentos queman y los chicos no están dispuestos a apagar incendios; los signos de interrogación y de expresión no existen al comienzo de la frase; la h no sólo es muda, también es invisible; la letra "y" empujó a la "ll" barranca abajo, tan abajo que se cayó del abecedario; la k reemplazó en casi todos los casos a la c y a la q (no, no es una forma de hacer política y es anterior a la era K, de Néstor K.); la "e", como en el inglés, se esfuma al comienzo de la palabra y las demás vocales se suprimen en el medio; abreviaturas y contracciones son bienvenidas y los signos matemáticos reemplazan a las palabras.

A ellas se suma una serie de símbolos que los chicos llaman "caritas" o "emoticons" (del inglés, emotion icons), que imitan caras o gestos si se los mira de costado.

Los teléfonos celulares que permiten enviar mensajes de texto le dieron impulso a este lenguaje. Y este año hubo una explosión en la venta de teléfonos con pantalla.

Se vendieron 1.700.000 líneas nuevas en lo que va del año, a lo que hay que sumarle los que cambiaron los aparatos, según Enrique Carrier, presidente de la consultora de análisis del mercado tecnológico Carrier y Asociados: "Mandar mensajes es mucho más barato que hablar. Puede salir unos 10 centavos el mensaje, o menos, porque hay una gran cantidad de promociones y de planes".

Este lenguaje tiene rasgos del sistema taquigráfico y los chicos lo usan para tomar apuntes. El problema empieza cuando los profesores se topan con él en los exámenes. Algunos chicos dicen que no se confunden, aunque otros reconocen que a veces se les escapa algún símbolo (ver aparte).

¿Empobrecimiento?

Mario Carlón, semiólogo de la Universidad de Buenos Aires (UBA), cree que estos miedos a la degradación del lenguaje producto de las nuevas tecnologías son cíclicos: "Pensemos en los debates que se produjeron entre los vanguardistas brasileños cuando apareció la radio y se preguntaban si se iba a perjudicar el idioma".

Las fuertes transformaciones del lenguaje son propias de los adolescentes. Tiene que ver con la búsqueda del contacto y de pertenencia, con forjarse una identidad y códigos propios, dijo Marita Soto, profesora de semiótica y Géneros Contemporáneos de la UBA: "En el habla hay jergas, modismos, particularidades o tonos que son importantes y también pasan al chat. La velocidad es muy importante allí, porque el chateo reproduce la conversación cara a cara, por lo que debe ser casi simultáneo. La conversación por Internet es desprolija, con errores de sintaxis, como lo es también una charla informal. Al escribir, se suma el hecho de que no se respeta la ortografía".

Este lenguaje tiene algo de la teoría de la Gestal, dice Soto. "Está relacionado con reconocer una palabra con pocas letras, con vocales ausentes que están determinadas por consonantes."

¿Se corre riesgo de que los chicos dejen de escribir como corresponde? María Elena Larrosa, licenciada en Letras y titular de la cátedra de Teoría y Práctica de la Lengua de la Universidad Austral, cree que los chicos saben adecuarse muy bien a sus interlocutores y que eso no ocurrirá si funcionan bien los modelos que los rodean, como padres o profesores. "Creo que este lenguaje tiene sus pros y sus contras -dijo-. Pero es muy valioso que los chicos escriban. Un chico bien orientado va a aprovechar bien Internet."

Carlón dice que es cierto que en relación con el chat se cometen monstruosidades con el lenguaje, pero que no le da miedo que a partir de eso los chicos escriban mal, siempre y cuando las instituciones académicas, de la enseñanza, funcionen de manera sólida: "El temor en realidad es por la situación en la que hoy se encuentra la educación, cuyo mejoramiento es una de las principales demandas de la sociedad. El problema no es el chat".

La "charla" escrita

Con el chat ocurre lo que ocurre con cualquier código: se usa entre pares y no fuera de ese ámbito, dijo Soto. Los adolescentes tienen este mensaje tan incorporado que dicen que "hablan", cuando en realidad escriben, se mandan mensajes. "Por un lado, lo usan como una especie de taquigrafía moderna y, por otro, tiene que ver con la transgresión, porque se mandan mensajes en las horas de clases o conocen gente", explicó Carrier.

Los chicos dicen que, salvo algunas palabras muy específicas, no usan estos códigos del chat en el lenguaje oral. ¿Es posible que eso ocurra? "Es probable que algo del chat pase al lenguaje oral -dijo Carlón-, pero va a haber una decantación, como siempre ocurre, y la que no resulte útil o funcional quedará descartada".

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