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Hay unos 100 damnificados por el saqueo que no se presentaron

Presumen que están de vacaciones; no se sabe entonces cuánto es lo robado
Ricardo Larrondo
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18 de enero de 1997  

Alrededor de 100 clientes que les fueron saqueadas sus cajas de seguridad en el Banco Crédito Argentino todavía no se presentaron ante autoridades judiciales, policiales ni bancarias para conocer lo que les quedó en sus cofres, por lo tanto no se sabe aún con certeza el monto total de lo robado que, según trascendidos, alcanzaría.

Voceros del ámbito financiero confiaron ayer a La Nación que el casi centenar de titulares de cuentas de cajas de ahorros y que también poseen cofres de seguridad que fueron violentados, todavía no concurrieron al banco para conocer que pasó con sus pertenencias de valor, al tiempo que el frente de las cajas fueron cerradas y se les puso en faja blanca.

Se presume que las ausencias momentáneas de estos usuarios de las cajas de las seguridad saqueadas se debería a que estrían de vacaciones o por otras causas de fuerza mayor.

Una especulación relativa

En el mismo ámbito bancario se especuló hace unos días que el moneto total de lo robado alcanzaría a los 20 millones de dólares, pero al conocerse esta novedad, dicho monto quedaría sólo como una simple proyección y, tal vez, un poco más aún.

Varios de los clientes damnificados, que prefirieron reservar su identidad para evitar problemas, confiaron a La Nación que en las últimas horas ya enviaron cartas documentos al Banco Credito Argentino para efectuar los reclamos pertinentes por los eventuales daños y perjuicios.

A su vez, la abogada Nydia Zingman de Domínguez, que patrocina a algunos de los damnificados, reiteró que la semana próxima se entrevistará con autoridades de la entidad bancaria y de su compañía de seguros para tratar la cuestión de las cajas de seguridad robadas.

"Ellos evaluarán las pruebas e indicios serios que aportaré por cada uno de los damnificados que patrocino. Sobre la base de esa evaluación previa que el banco realizará, asumirá una decisión respecto a cada caso. mi postura será la de negociar cuando reconozcan el derecho al reclamo o iniciar la etapa de mediación, si es que se niega el mismo".

Fuentes judiciales, asimismo, dijeron que no se presentaron a denunciar la totalidad de los 164 damnificados por el robo.

Informe técnico

Se agregó que en el juzgado de instrucción del doctor Adolfo Calvete, a cargo de la investigación, se espera un informe técnico pormenorizado sobre cómo se efectuó el túnel y si se habrían cumplido las mínimas normas de seguridad en la entidad bancaria.

Voceros del Banco Crédito Argentino reiteraron que la sucursal robada cumplía "con todas las normas de seguridas vigentes".

Justamente ello, es lo trata de establecer la Justicia a través de este peritaje de la Policía Federal, que, obviamente, se fundamentará en los cuatro artículos de que consta la ley 19.130 y su decreto reglamentario, que fue promulgada hace 25 años .

Mientras que existiría un proyecto para actualizar la norma legal, hoy algunos especialistas en seguridad bancaria opinan que la ley debe ser aggionarla para ponerla a la altura de los avances técnológicos de la seguridad moderna y, porque no decirlo, para contrarrestar el ingenio y las novedosas técnicas de los ladrones.

Siguen las sospechas

A pesar de la presentación espontánea realizada ante la Justicia por el uruguayo Claudio Silva Silva, acompañado por su abogado José Novello, fuentes policiales confiaron a La Nación que todavía no se han desvanecido sobre él todas las sospechas.

El uruguayo , que en 1976 intervino en el saqueo de 95 cajas de seguridad del la sucursal Plaza SanMartín del Banco de Galicia, fue señalado en algunas versiones como uno de los presuntos partícipes en el robo al Banco Crédito.

Las sombras de la duda fueron alimentadas por el testimonio de un joven taxista, que declaró ante el juez de instrucciónAdolfo Calvete, y reiteró sus dichos en un programa de televisión, que dijo haber llevado en su vehículo a una persona que responde a las características físicas del uruguayo.

El chofer señaló públicamente que había "levantado el 16 de diciembre último, a las 2, al pasajero, acompañado por una mujer y otro , hombre, en la llegada del Buquebús".

"Luego _habría delarado_ los llevé al local situado en la avenida Callao 1519 y, posteriormente, los pasé a buscar de nuevo y los llevé al Gran Buenos Aires".

El taxista hizo un reconocimiento de los voluminosos álbumes de fotografías que tiene la División Robos y Hurtos de la Policía Federal, en el segundo piso del Departamento Central, e identificó a Silva Silva.

Consultado al respecto, el abogado Novello, que asiste a Silva Silva manifestó que "todo esto no tiene valor y ni siquiera se puede hacer un reconocimiento de mi cliente, pues al haber salido públicamente su fotografía por distintos medios, la medida no tendría validez".

Uno de los túneles más extensos

El túnel que construyeron los boqueteros que robaron el banco de Crédito Argentino es el más largo de los últimos tiempos.

Pero no son sólo los boqueteros los que cavan con fines delictivos. La mayor parte de las veces lo hacen los presos de las cárceles para evadirse.

Cavar un túnel, por más precario que sea, nunca es una tarea sencilla y requiere de bastante preparación.

En Buenos Aires, para construir una galería subterránea, no se necesita mucho más que un pico y una pala ya que los terrenos son arcillo-arenosos, lo que facilita la excavación. Sin embargo, lo difícil es mantener la dirección al lugar al cual se quiere llegar.

Para apuntar a un lugar preciso, una brújula no alcanza. Según la opinión de varios expertos consultados por La Nación en ediciones anteriores, estos boqueteros contaron con el apoyo de equipos de medición sofisticados.

Por otra parte, los presostienen otras dificultades que solucionar: Necesitan herramientas aunque a veces bastan cuchillos, cucharas o palos.

Para que las condiciones de trabajo bajo tierra sean soportables, los "tuneleros" deben conseguir tubos para la ventilación, aunque para los presos éste suele ser un lujo que pocas veces se dan.

Los presidiarios que construyen un túnel deben lograr que los demás reclusos no se enteren del proyecto porque, como se da en muchos casos, la información se "filtra" a las autoridades del penal.

Otro de los problemas que deben solucionar es qué hacer con la tierra de la excavación. Algún galpón poco concurrido es ideal si se planea cavar en poco tiempo. También se suele mezclarla con la lana de los colchones o desperdigarla pacientemente por los jardines del penal.

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