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En Mar del Plata, los jóvenes muestran la moda del verano

Tendencias: los más chicos imponen estilos y tendencias de lo que debe lucirse, que son adoptados en las playas a lo largo de toda la costa atlántica.
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22 de enero de 1997  

MAR DEL PLATA.-Como es habitual en cada verano la moda en las playas sigue el ritmo de los jóvenes.

Para empezar, la onda es marchar hacia las arenas del Sur, evitar todo lo que sea el centro de esta ciudad e inclusiva el paso intermedio, que es Punta Mogotes. Más allá del Faro se ve invadido por miles de chicos y chicas que llegan siempre después del mediodía. Otro detalle que marca el ritmo de la moda, ya que las familias con chicos se instalan desde la mañana.

Envueltos en ropas amplias, que para los varones puede ser un pantalón tipo pijama y -aunque el calor arrecie- un buzo con capucha hacen su entrada triunfal, cerciorándose siempre de que haya un sinfín de atentas miradas femeninas para recibirlos.

Claro que debajo del pantalón largo están los trajes de baño: para ellos, la onda son las mallas tipo boxer, de toalla o de seda, de colores muy tenues, entre los que predominan los grises, el beige, el blanco y los colores pastel.

Los que optan por las tradicionales bermudas deben usar las de talle bajo, y los colores predominantes en este tipo de malla son el rojo y el blanco, pero casi nunca combinados.

Y esa onda es la que prefirieron las muchachas para sus bikinis: corpiño de color y bombacha de otro. Todo un suceso.

Los turbantes, el encaje, los shorts de jean y las túnicas -preferentemente de gasa, seda o bambula- sin olvidar los míticos pareos, que este año se usan bien cortos y que ya son parte de la producción fashion que las jóvenes deben tener en cuenta antes de salir.

Para los pies, los chicos usan sandalias de cuero o alpargatas. Nada de ojotas, lo máximo que se permiten son unas chancletas blancas con tres tiras. Las mujeres se calzan zapatillas con plataforma, una combinación ultramoderna con reminiscencias de los años sesenta.

Tatuajes para todos

Hay, sin embargo, una moda unisex: los tatuajes. Para grandes y chicos, mujeres y varones, sólo varían los tamaños y los lugares del cuerpo donde están estampados.

Pequeñas rosas u otras flores y dibujos originales soñados previamente en un papel acompañarán para siempre las muñecas, el pecho, los tobillos, la pancita o las colas de las más osadas.

En cambio, ya no se ve más en el pecho o los bíceps de los varones el tradicional ancla o el corazón atravesado por una flecha con nombre de mujer. Nada quedó, parece, del ímpetu de aquellos marineros que en cada puerto dejaban un amor.Los tiempos modernos exigen tatoos de seres diabólicos, monstruosos personajes de ficción y bandas de rock.

Comida light y deportes

A la hora de comer, se impone la onda light. Ensaladas frescas, jugos naturales, cócteles de frutas, steaks de pescado y algunas rabas al limón. Todo acompañado con agua mineral o alguna gaseosa light.

Es cierto que cuando cae la tarde se dan una licencia y comienzan a correr las cervezas, los daikiris -mítico trago que popularizó Ernest Hemmingway-, margaritas (tequila, limón y azúcar o sal) y los licuados de fruta al champagne, un trago que se impuso sin gran esfuerzo.

Los deportes son pocos, pero muy selectos. Bodyboarding (barrenar con una pequeña tabla de un compuesto sintético), jet sky, beach voley y alguna que otra tocata de rugby. Sin embargo, nadie pudo desterrar a los "adoradores de la redonda": el tradicional picado de fútbol a la caída del sol, cuando la gente deja libre la arena, sigue al tope de las preferencias.

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