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Con casa nueva: Arsenal presentó su estadio

La vieja cancha de Sarandí ahora es de cemento y tiene lugar para 19.500 personas; lleva el nombre de Julio Grondona, que se emocionó en la fiesta
Carlos Travaglini
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8 de agosto de 2004  

Los números, tantas veces fríos y desprovistos de condimentos emotivos, dirán que las obras se demoraron dos años. Atestiguarán que la remodelación del viejo estadio comenzó justo cuando el equipo apareció en primera división y tamaño salto histórico merecía la compañía de otro escenario. Por eso, la metamorfosis que dejó atrás aquellos 7000 lugares sobre tablones por estas 19.500 ubicaciones en un recinto todo de cemento. "Hoy dejamos la casita de chapa para mudarnos a un chalet", graficó anoche, con aroma a barrio, Julio Humberto Grondona. Justo él, el hombre que fundó Arsenal en 1957 y lo condujo hasta 1976. Después, lo esperarían desafíos mayores, pero jamás se apartó de ese sentimiento teñido de rojo y celeste. Anoche, se olvidó de la figura presidencial de la AFA y la emoción lo traicionó.

Arsenal tiene casa nueva. Y ayer, lo vivió con orgullo. Julio Ricardo Grondona, el titular de la institución, uno de los hijos de Don Julio, no escondió esa voz entrecortada, tomada por los sentimientos: "Mi emoción y mi alegría hoy son enormes. No me alcanzan las palabras para agradecerle a toda la gente que vino a compartir este día con nosotros. Desde chico, cuando mi papá Julio me traía a esta cancha, los dos soñábamos con que alguna vez llegaría este momento y por suerte lo estamos disfrutando juntos. ¿Hasta dónde puede llegar Arsenal? Espero que esto sólo sea el comienzo; somos un club chico y por eso todavía no tenemos techo. En algunas horas viviremos nuestro bautismo internacional y, quién sabe, alguna vez podamos jugar la Copa Libertadores. Este club se construyó con sueños y por eso sabemos que no es en vano creer en imposibles", simbolizó.

Grondona (h.) se refería al partido de pasado mañana, en Sarandí, desde las 21.15, con Banfield, por la Copa Sudamericana. Será la primera vez de Arsenal en el campo internacional. Y esperan tanta gente como ayer: alrededor de 15.000 personas se atrevieron a desafiar el frío y pagaron entre tres y 15 pesos para pertenecer a esa tarde de fiesta.

La agenda oficial abarcó varias actividades. Desde la apertura del estadio, a las 14.30, hasta la banda militar que tocó canciones patrias y la bendición del campo de juego que estuvo a cargo del monseñor Jorge Rodrigo Bazán. Pero los pasajes que más disfrutaron los espectadores fueron los amistosos. En el primero se cruzaron dos equipos integrados por ex jugadores del club. Ganó por 3 a 1 el que vestía la camiseta celeste y resultó reconfortante ver de pantalones cortos a Jorge Luis Burruchaga, el actual entrenador de Arsenal.

Luego se midieron dos conjuntos que quedaron en la memoria de los hinchas del club: la formación que consiguió el ascenso a primera división, en 2002, venció por 3 a 1 al equipo que en 1992 había alcanzado el Nacional B. En el final, los fuegos artificiales cerraron con estallidos una jornada inolvidable. Pero antes hubo un detalle especial: Julio Humberto Grondona tomó el micrófono y, acompañado por Carlos Nanni, otro dirigente de los comienzos de Arsenal, a capella, ambos cantaron la canción "Campanita", algo así como un himno para el club. Grondona no eludió las lágrimas ni el grito sincero y apasionado cuando terminó: "¡Arsenal/Arsenal/Arsenal!"

No es casual: el remozado estadio del Viaducto lleva su nombre. "Nunca hubo política ni envidias en este club, algo que sí existe en mi país. Si todos vivieran como yo lo hice estos 47 años acá, otro sería el destino del país", señaló Grondona. A puro orgullo por su Arsenal.

Una fiesta con varios invitados

Muchos dijeron presente en un día especial para Arsenal. Entre las personalidades del ambiente del fútbol estuvieron los ex jugadores Roberto Perfumo, Roberto Pipo Ferreiro y José María Bianco; los ex árbitros Juan Carlos Crespi, Francisco Lamolina, Guillermo Marconi y Abel Gneco; los dirigentes Héctor Domínguez y Juan Angel Guerra; los directores técnicos Carlos Aimar, Oscar López y Oscar Cavallero, y los futbolistas Gustavo Grondona y Sebastián Rambert. Además, cinco instituciones se sumaron a la apertura del remodelado estadio y lo atestiguaron con plaquetas recordativas: Boca, River, Independiente, Belgrano (Córdoba) y El Porvenir.

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