Suscriptor digital

Estudiarán metano en bloques de hielo

Científicos argentinos en plena misión
Gabriel Sued
(0)
11 de agosto de 2004  

BASE MARAMBIO, Antártida.- La segunda etapa de la misión ya está en marcha. Los cinco científicos argentinos que partieron el domingo pasado desde aquí hacia la Base Esperanza se trasladarán hoy, a bordo de motos de nieve y trineos, al campamento central de la expedición, el Refugio Independencia, a 14 kilómetros.

La travesía prevé recorrer 2000 kilómetros de la península antártica en cincuenta días para investigar el metano como gas de efecto invernadero. Para ello, los expedicionarios tomarán 900 muestras de mar congelado.

Si el clima acompaña, los trabajos sobre el hielo comenzarían mañana en la bahía de Düsse, en las inmediaciones del campamento central. La próxima parada prevista por los científicos de la Dirección Nacional del Antártico (DNA) es el Refugio Cristo Redentor, a 15 kilómetros del Independencia.

Luego, alejándose hasta 260 kilómetros del campamento central, los expedicionarios bordearán el contorno de la isla James Ross, llegarán a la isla Cerro Nevado y, por tierra, a la Base Marambio. De los cincuenta días, el grupo pasará unos veinte en carpas. "La ciencia es el vehículo principal en la Antártida. La actividad científica le sirve al país con miras al año polar internacional, en 2007", cuando posiblemente se discutan los reclamos de soberanía, explicó Mariano Memolli, director de la DNA.

Pero algo más que sus ambiciones científicas atrae cada año a este inhóspito lugar de la Tierra a los cinco integrantes de la expedición. "Esta es mi patria, amo este lugar", se entusiasma Rodolfo Del Valle, el geólogo que conduce la expedición. LA NACION conversó con los integrantes de la misión en el tambucho (hueco, en la jerga naval), un refugio de tres por cuatro metros y la opción preferida por los expedicionarios para pasar los últimos momentos a solas en esta base.

Con 57 años, Del Valle es el más experimentado: hace 35 que participa de expediciones. "Es un verdadero líder, sabe mucho y nunca esconde un secreto", dice Mario Memolli, agrimensor de la Universidad Nacional de La Plata, de 41 años, que con ésta comienza su tercera campaña antártica.

Durante la travesía será responsable del Global Positional System (GPS), el sistema de navegación satelital con el que se guiarán entre los hielos. "Además preparará las tortitas de limón", bromea Jorge Lusky, de 46 años. También experto en GPS y sistemas de navegación, Lusky interviene en misiones desde 1984.

Diego Gómez Izquierdo, de 30 años, participa en expediciones desde los 19. El más callado y serio, está al frente de las cuestiones informáticas. El grupo lo completa Daniel Pedreida, el "Pica", de 48 años. Encargado de la logística de la operación, participa en expediciones antárticas desde 1978. Verdadero baqueano de los caminos congelados, el "Pica" revela que la paciencia es la principal virtud en esta región. Dicho con sus palabras: "La Antártida no es un lugar para calientes".

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?