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UN POCO DE SKA PARA MATADEROS

Andando Descalzo acaba de editar su segundo álbum, "Mil destinos", y lo presenta esta noche en El Teatro
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20 de agosto de 2004  

Las tardes en Mataderos pueden ser aburridas si no tenés mucho para hacer. En eso estaban Quani, el Flaco, Bocha, Carlitos y Masi cuando decidieron formar una banda. El dato es que ninguno sabía tocar, así que se asignaron los instrumentos por pura intuición. "Vos agarrás el bajo, vos la guitarra, vos la batería... y todos nos ponemos a estudiar", dijeron. Eran los días del secundario, de verse las caras de día en el colegio, por las tardes en alguna esquina del barrio y en las noches por donde hubiera que ir.

Pasaron nueve años de aquella decisión inicial, y Andando Descalzo ya va por su segundo disco. Esta noche presentarán el flamante "Mil destinos" en El Teatro, de Colegiales, con muchos amigos y una escenografía preparada para la ocasión. Pero antes vale la pena repasar cómo llegaron hasta acá. "Nos hicimos amigos en el secundario y algunos, incluso, ya nos conocíamos de la primaria -cuenta Quani, cantante de A. D.- Un día se nos ocurrió armar un grupo, pero la cosa empezó a tomar color recién en 2000, dos años antes del primer disco, cuando ingresó Ariel (guitarras y coros)."

En la delgada línea que separa al reggae del ska, Andando Descalzo encontró el lugar ideal para plantar sus canciones. Y la posibilidad de girar un verano por la costa atlántica fue decisiva para que empezaran a pensar en grande. "Lo llamamos a Goy para que nos grabara un demo para presentar en los boliches y nos dijo: «Ningún demo, graben un disco»." El cantante de Karamelo Santo tenía razón, la banda necesitaba dar el salto, editar sus canciones, y para eso nada mejor que confiar su material a un productor del "palo".

Para su segundo disco, el grupo de Mataderos volvió a confiar en las manos y en los oídos de Goy. El resultado es un álbum de rock que nutre sus temas de paisajes jamaiquinos -si en el primer trabajo primaba el reggae, ahora la voz de mando la lleva el ska-, pero que no se detiene en purismos. "Nos gustó como laburó Goy en el primer disco y volvimos a recurrir a él. Nos apuntaló, corrigió errores de estructura grossos y aprendimos mucho de aquella experiencia. Lo volvimos a llamar para el segundo disco porque conoce muy bien el trabajo de productor y es el ideal para el estilo de la banda. En este disco trabajó mucho con la idea de agregar estribillos."

Lejos del rock barrial, los Andando Descalzo aseguran que su sonido no disminuye su relación con su lugar de origen, al contrario, lo manifiestan a través de sus letras. Como Karamelo Santo con La Boca, ellos se relacionan con el lado más festivo del barrio. "Somos muy de Mataderos, y en los dos discos vas a encontrar referencias al barrio. Es cierto que en los últimos años el rock barrial se hizo muy fuerte a partir de un sonido en particular, pero el hecho de que hagamos otra música no nos aleja de Mataderos."

Un reggae al estilo de Las Pelotas, un ska que parece estar cantado por Andrés Ciro y canciones para escuchar con las ventanas bien abiertas, para atraer a los vecinos, marcan el tono de los trece temas del álbum. "Andando dicen se hace el camino, descalzo es como yo lo quiero andar", cantan en "Judas Priest", un tema que está muy lejos de la banda heavy, pero muy cerca de sus principios.

Sebastián Espósito

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