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Récord de público y controversias en Cosquín

Las lunas coscoínas todavía no se acostumbran a las propuestas renovadoras. Festival folklórico barranca abajo. Voces para tener en cuenta. Luces y sombras de la gran fiesta nacional.
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30 de enero de 1997  

La realización de este año en Cosquín fue récord en muchos aspectos. Tanto de público como de controversias. Por la plaza Próspero Molina pasaron durante las nueve noches cerca de 80 mil espectadores. Y más de 600 mil dieron vueltas por los alrededores convirtiendo a la pequeña localidad en tierra tomada por los turistas. También hubo rebeliones y revelaciones. Consagraciones que se construyeron en un año. Y la aparición multiplicada de nuevos espacios como las peñas (en total 16). Pero sobre todo, muchos coincidieron en una recuperación musical dentro y fuera del escenario oficial.

El hecho de que muchos chicos empiecen a conocer- en este paisaje de Sierras- a los mas grandes poetas y músicos populares es un aporte invalorable para el conocimiento de un lenguaje cultural que no se valoriza todo lo que se debe. Fueron muchos años de anquilosados representantes que espantaban a los más jóvenes.

Tampoco hay que adular a los nuevos fenómenos. Mucho menos hacer pasar el tamiz del folklore por lo que sucede en en el escenario grande. En realidad, lo atractivo siempre está en los bordes. Y pocas veces suscribe a lo oficial.

Si bien, la aparición de Los Nocheros, puede acercar a un sector joven, no hay que olvidar el trabajo anónimo de muchos artistas que llenaron de música este lugar. Pasearse por Cosquín fue como acceder a un viaje musical de Ushuaia a La Quiaca. Por otro lado, algunas polémicas absurdas empañaron el festival. García, fue patrimonio de charlas de fogón y discusiones "políticas" en el seno interno de la organización del evento. Las opiniones encontradas entre el intendente Walter Constanzo, y el conductor, Julio Maharbiz, fueron prueba de ello. Algunos medios oportunistas iniciaron su propia campaña en contra del músico como el caso del conductor y accionista de LV3, Mario Pereyra. Idas y venidas en la programación. Rumores tendenciosos. También fueron ingredientes de este festival.

Una de las primeras noches alguien anunció que Soledad, había sufrido un grave accidente. Solo quedo como una mala anécdota.

Pero otros, se cumplieron. Entre ellos, uno que consignaba que la joven cantante se llevaría el premio Consagración del Cosquín 97. Y así fue. La decisión, que generó enojo entre los folkloristas, no sorprendió a nadie. Las sospechas de su coronacion quedaron al descubierto el día que se anunció que la santafesina participaría fuera de programa en el cierre del festival.

Fue justificado, en cambio, el premio a los chicos del grupo Horizonte que sin deslumbrar, pero con una propuesta vocal meritoria, se alzaron con el premio Revelación. Y de la misma manera fue asignado a Gustavo Patiño, autor del tema "Escondido de mi país (o mi país escondido)", la revelación de los espectáculos callejeros. Sin embargo, el jujeño no fue invitado para tocar en el escenario Atahualpa Yupanqui. Si lo hizo, la texana Witney Hermes, que apareció hasta en la transmisión por televisión.Y lo peor de todo, nadie se rasgó las vestiduras por la inclusión de esta estadounidense, aprendiz de zambas. Lamentable.

El festival sigue adoleciendo de un espíritu autocrítico. Puede aplaudir en una misma noche a Víctor Heredia y reconocer con el mismo fervor a Orlando Veracruz un cantor con frases poco felices.

El público heterogéneo, llegado de todas las provincias, volvió a mostrar que no deglute con facilidad otras expresiones. El silencio sepulcral después de la actuación de Liliana Vitale,que había dejado talento y entrega sobre el escenario mayor, dió verguenza ajena. Por suerte no sucedió lo mismo con el tango, como en anteriores ediciones.

Pero a fin de cuentas, los ortodoxos del folklore no pudieron evitar que aparezca una generación de recambio. No se trata de renovación. Sino de gente nueva con otras experiencias e ideas. Muchos empiezan a asomar, después de muchos años de trabajo, como el Dúo Coplanacu. Otros músicos, siguen trabajando en silencio, como el primer día que subieron a un escenario. Todavía hay muchos que son ignorados. Pero que por personalidad ganarán un espacio en la plaza Próspero Molina. Por ahora, los compositores nuevos se dan a conocer en las peñas. Y multitud de bohemios siguen alimentado el sueño de hacerse conocidos, con su guitarra la hombro.

Lo mejor de estas cifras con sabor a récord fue la gran cantidad de jóvenes arriba y abajo del escenario. Diágnóstico de un futuro saludable para el folklore.

Festival folklórico barranca abajo

Las cosas hay que hacerlas; mal, pero hacerlas. La frase, bastante apócrifa, aunque atribuida a Sarmiento, ha signado, como una maldición bíblica, nuestra vida política, social, económica, es decir, cultural.

Cosquín, que vive hoy en la cúspide de su decadencia, viene cultivando minuciosamente, desde hace muchos años, aquel ominoso precepto.

La pérdida de identidad de Cosquín, y por ende su decadencia, viene ocurriendo desde que desaparecieron de su escenario las delegaciones provinciales.

Y la única compensación frente a la falta de autenticidad expuesta alegramente desde el escenario mayor parecería darse desde el año pasado, con tremendos altibajos de calidad, en las peñas, que proliferaron como hongos.

Aquella identificatoria personalidad nacional llamada identidad no está instalada ni en un poncho (que tapa todo o que cubre elegantemente el hombro) ni en una arenga patriotera. El poncho sobre el escenario tapa muchas mentiras. Y la arenga destapa una peligrosa ideología agazapada detrás de la palabra patria.

El triunfo de Soledad (el puro nombre de pila la ha convertido ya en estandarte de la pura novedad festivalera) encaja perfectamente en este contexto decadente y terrorífico para el folklore. Su juvenil deaparpajo corre parejo a su falta de escrúpulos -la suya y la del maestro de ceremonias- en la empecinada tarea de mostrar la más deplorable caricatura de tierra adentro.

Otro tanto ocurre con Los Nocheros y su folklore de sexo y cama traído -¡vaya paradoja!- nada menos que desde una tierra de poetas: la Salta de Falú-Dávalos-Castilla.

Soledad, Los Nocheros y otros tantos cosecharon el "aplauso televisivo", es decir, circunstancial, pasatista, precario, condicionado.

La lista de los que nunca pudieron cosecharlo (si bien no lo precisan) porque no fueron invitados nunca a Cosquín está formada por artistas de enorme talento, modernos o vanguardistas.

Empezando por el memorable Remo Pignoni, muerto y enterrado. Su par femenino:Hilda Herrera. Un fenómeno del acordeón (que ni es rubio ni tiene por bagaje tres pobres acordes) y que según Raúl Barboza es el mejor de argentina y vive recluido en Córdoba:Ildo Patriarca.

Tampoco fue invitado como pianista y compositor pionero de nuestro folklore Eduardo Lagos. Ni sus pares en talento y vanguardia Manolo Juárez y Oscar Alem (ex bajista y tecladista del Mono Villegas y Mercedes Sosa). Ni ese genio fuera de serie que es Dino Saluzzi. Ni el creador y pianista litoraleño Chacho Muller, ni su par mesopotámico y también pianista y compositor Guillermo Zarba.

Ni organizadores ni maestro de ceremonias se percataron de los auténticos nuevos talentos como la pianista Lilian Saba, discípula de la estética de Lagos-Juárez, o el premiado trío instrumental La Posta.

Y cabe preguntar cuándo estuvieron el Cuchi Leguizamón o el guitarrista Juan Falú entre tantos otros.

Cosquín no merece convertirse ni en el festival de los dinosaurios, ni en el de los jovencitos erotizados, ni en el de adolescentes histéricas que con su circo están utilizando el sagrado folklore para contribuir a la idiotización masiva.

Voces para tener en cuenta

Los espectáculos callejeros, los fogones y las peñas mostraron valores del folklore para tener muy en cuenta. Para la peña dirigida por Ica Novo el grupo consagración fue Santaires. La elogiada formación estuvo en boca de todos. Lo mismo que la peña organizada por el Dúo Coplanacu, (un grupo que merece ser descubierto y con un disco independiente "Regreso al Norte" que es una joya). Allí tocaba habitualmente, Raly Barrionuevo, crédito de Frías. Un músico santiagueño con mucho futuro, que acaba de editar un disco por BMG "El principio del fin". También se destaca el riojano Pica Juárez, autor prólifico e integrante importante de esta fuerte movida que circula por todo el norte del país. Otros músicos para seguir de cerca, son Mario Díaz (que la Negra Sosa elogió en público), Gustavo Patiño, José Ceña (dúctil compositor e intérprete), Bicho Díaz, y Marcelo Perea. Entre las cantante mujeres hay que destacar el trabajo de los nuevos aires folkloricos e interpretativos de las adolescentes Marilina Mozzoni, (revelación Baradero 96`) y Natalia Barrionuevo, que se adjudicó el premio "Mujeres del 2000", instituido por el sello Epsa y designado por Mercedes Sosa.

Luces y sombras de Cosquín ´97

Los Hermanos Cuestas, Los Tucu-Tucu, Los Quilla Huasi, El Chango Nieto, El trío San Javier,El Soldado Chamamé, Viviana Careaga, Yamila Cafrune, lo mas pobre del festival.

  • Otros mas preocupados por su trabajo en vez del aplauso dieron su verdadero aporte artístico como: Suma Paz, el trío Cumbo-Vitale-González, Alfredo Abalos, Ica Novo, Suna Rocha, Carlos Di Fulvio, Grupo Vocal Norte, Laura Albarracín, y el Chango Spasiuk, entre otros.
  • Soledad se convirtió en la nueva esperanza para quiénes creían acabado el negocio folklórico. Pero su carisma, no va de la mano de una propuesta seria, ni de calidad.
  • Maharbiz fue el personaje vapuleado de esta edición. Criticado hasta por los históricos como el caso de Los Chachaleros. Y sobrepasado por la rebelión de algunos músicos que hicieron una "yapita" sin su consentimiento como: Coqui Sosa, (que aclaró no fue intencional), Guadalupe Farías Gómez y Peteco Carabajal, entre otros. Aunque también, recibió el apoyo del canal 12 que le brindó un homenaje por sus 35 años al frente del Festival. Igual que algunos artistas como Cuti y Roberto Carabajal, que le ofrecieron un almuerzo de agradecimiento por su apoyo al folklore. En cambio, el "premio" del público fueron los silbidos constantes.
  • Se solidificó el fenómeno de Los Nocheros, que fueron los protagonistas de una de las noches más concurridas en la historia coscoína. Doce mil personas aclamaron a los salteños, seguidos de cerca por el día de cierre con 11 mil espectadores, según los organizadores.
  • Los datos de color los aportó el nivel de masividad del concierto. Esto se reflejó en la cantidad de comida y bebida consumida. En las primeras ocho lunas se tomaron: 73 mil litros de vino, 46 mil cervezas, y 83 mi l gaseosas. Mientras que, se comieron 100 mil empanadas y 90 mil porciones de locro, a pesar del calor.
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