Pablo Ablanedo: un compositor con fuerte estilo personal

Está radicado en Boston desde 1993
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28 de agosto de 2004  

Se podría decir que la composición jazzística en Buenos Aires es una de las principales novedades que muestra la escena local y que deja en evidencia la emancipación de un grupo de artistas de aquel dominio de los clásicos y los standards en los repertorios.

En esta materia, los músicos argentinos de jazz están sacando carta de ciudadanía; de ahí que la escena esté viviendo una revitalización impulsada por una creativa efervescencia que abastece una cada vez mayor apetencia del público por el género.

Dentro de esta evolución sobresalen algunos compositores, entre los cuales no se contaba hasta ahora con el pianista Pablo Ablanedo, residente en Boston desde 1993, y que podría convertirse en nuevo "gurú" de la escena, aunque su labor en los Estados Unidos es casi desconocida aquí.

Grabó para el sello catalán Fresh Sound dos discos, "From Down There", en 2001 y "Alegría", en 2003 y, el domingo último se presentó por primera vez desde su partida, once años atrás, en Notorious, con un noneto con el que mostró una interesante propensión a reunir el mundo popular con el clásico, conjugados por una interpretación jazzística.

Lejos de considerarse un músico de jazz señaló durante una entrevista con LA NACION que se siente más dentro de una corriente erudita popular que compositor del género que amó Armstrong.

"Las formas jazzísticas me aburren, en parte por su previsibilidad y en parte porque cuando se intenta salir de ellas se llega, a veces, a híbridos sin pie ni cabeza", explica de manera terminante Ablanedo, un músico de aspecto intelectual y preciso en sus definiciones.

En este sentido, sostuvo que hay mucho jazz contaminado de intelectualidad. "Diría que se confunde lo complejo con lo complicado", dijo este pianista que compuso "La procesión", una de las piezas más comentadas en el ámbito jazzístico y hecha a pedido del saxofonista Paquito D’Rivera para ser tocada por la big band de la National Deutsche Radio.

Alumno ejemplar de los pianistas Edgardo Beiling y Susana Bonora; estudió composición con Enrique Cipolla y Marcelo Braga. Se recibió en la Berklee College of Music, de Boston, donde estudio con el trompetista y gran docente Herb Pomeroy y acaba de producir un disco de big band con nuevos compositores, para los diez años de Fresh Sound. Entre otros, citó para participar al pianista Guillermo Klein, uno de los artistas con los que comparte una mirada madura en términos de composición. Ambos están desarrollando caminos paralelos en materia compositiva tomando elementos de la cultura rioplatense con una mirada vanguardista.

Cerca de Gismonti

Se siente definitivamente cerca del brasileño Egberto Gismonti y explica su música como una troika: "Mi corazón está en la música argentina; mi mente, en la clásica, y la interpretación es jazzística".

Su actuación en Buenos Aires fue junto con una excelente banda integrada por la primera línea del género: Ricardo Cavalli, Juan Cruz de Urquiza, Rodrigo Domínguez, Marcelo Gutfraind, Alejandro Herrera y Richard Nant y el aporte del baterista tucumano Franco Pinna y el violinista Damián Bolotín.

Sobre su carrera en Nueva York dijo que se siente aceptado. "Toco en Knitting Factory con mi octeto, que en poco tiempo probablemente viaje a Europa para hacer una gira", señaló.

Tras once años de no tocar en Buenos Aires, cuenta que sintió de pronto esa necesidad. "Me sentí bien tocando aquí", y su afirmación toma la forma de promesa. "Voy a volver para que conozcan aquí mi música."

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