Suscriptor digital

Se inicia la normalización del PAMI el 12 de marzo

Lo anunció Alderete; la deuda la paga el Estado y el ente recupera sus fondos
(0)
7 de febrero de 1997  

El interventor en el PAMI, Víctor Alderete, anunció ayer que ese organismo será normalizado en forma definitiva el próximo 12 de marzo y el Estado absorberá su deuda, de más de 1200 millones de pesos, dando cumplimiento a los lineamientos impartidos por el presidente Carlos Menem. "Con esta normalización, el presidente Carlos Menem da cabal cumplimiento a lo que oportunamente prometió y comunicó a los jubilados", explicó Alderete en una conferencia de prensa.

El funcionario señaló que "la decisión del Presidente es que el Estado se empiece a retirar cada vez más de la conducción del organismo, y quede totalmente en manos de sus beneficiarios".

Para ello, "el directorio del PAMI recaerá en seis jubilados y pensionados, de acuerdo con la decisión del presidente Menem de ampliar la participación del sector en la nueva conducción de la entidad".

Según lo establece la ley, la conducción del PAMI estará integrada por seis representantes del Estado, cuatro de los jubilados y dos de la CGT.

Le devolverán los fondos

De acuerdo a lo informado por Alderete, "es voluntad del Presidente producir las transformaciones legales que permitan que la institución disponga de los fondos que legalmente le corresponden, que el presupuesto del PAMI se separe del presupuesto nacional y que se proceda con el mismo en cuanto a su utilización y recaudación de fondos". Alderete anunció además que "el Estado absorbe la deuda del PAMI y se normaliza con un equilibrio económico de base cero", para lo cual se instrumentarán "mecanismos de ingeniería económica financiera para pagar a los prestadores y pagar la deuda". En cuanto a las prestaciones, aseguró que "a partir de este mes, se va a restablecer el flujo de los pagos con todos los prestadores".

Respecto a las sumas adeudadas por los meses comprendidos entre agosto de 1996 y enero de 1997, "se iniciarán negociaciones inmediatas con los proveedores y con los prestadores a efectos de buscar las soluciones conciliatorias".

Sobre el personal, explicó que se aplicará un sistema de capacitación y reconversión laboral que "apunta a reducir la excesiva dotación de 13.700 agentes que contribuye a aumentar el déficit mensual".

Informó que "se aplicará un régimen de retiros voluntarios, por el cual se reconocerá a los agentes que se inscriban antes del 28 de febrero, el 100 por ciento del sueldo por año de servicio al contado".

Advirtió, en tanto, que para quienes no se acojan al retiro voluntario y "no quieran trabajar en las condiciones que el instituto exige, habrá que buscar otros métodos".

Puntualizó que "no tenemos una política de despdido, pero no queremos seguros de trabajo encubiertos y disfrazados de puestos de trabajo".

Alderete aplica paños fríos en un año electoral muy afiebrado

Objetivo: en tanto se mantiene el déficit mensual de más de $ 40 millones y no han mejorado los servicios, el nuevo interventor recibirá toda la ayuda del Gobierno para normalizar el PAMI

Entre las herencias, inquietantes para el Gobierno, que ha recibido el normalizador Víctor Alderete en el PAMI, y que han derivado en la necesidad de una urgente normalización que evite mayores consecuencias sociales y políticas que afecten la imagen oficial en un año electoral clave, se cuentan, por cierto, frescas acciones de la intervención a cargo de su antecesor, Alejandro Bramer Markovic. Este último ex titular del PAMI y actual director de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) fue cuestionado por el poderoso gremio de los prestadores, por los sindicatos del instituto y por las organizaciones de jubilados.

Pero también se cuentan otras decisiones de Bramer que, por su falta del criollo defecto de la "cintura política", afectaron a ex funcionarios del PAMI y a "caciques" políticos y sindicales oficialistas ligados al manejo de la mayor obra social.

Un frente de tormentas

Vale recordar que Bramer dictó una resolución sin antecedente, que impuso una quita de hasta el 60 por ciento en la deuda de más de 600 millones de la obra social con clínicas y servicios privados, lo que llevó a la mayoría de los prestadores a sumarse a repetidas protestas, que incluyeron varios paros de atención a los afiliados. Alderete ha puesto paños fríos a este delicado asunto y anunció que "el Gobierno está instrumentado medidas económico-financieras ciertas y serias", dijo sugestivamente, por aplicarse "muy rápido". A la vez, dialoga con todos. Hombre ducho en estas cuestiones -por eso está hoy allí- sabe que en una obra social, sobre todo en el PAMI, el poder está en conducir y no en imponer, porque los servicios dependen de factores externos y su ausencia la pagan el afiliado, el responsable del instituto y el Gobierno.

Por ejemplo, baste citar que la sola carencia de un remedio oncológico (Lepron Dupot, de Abbott), cuya aprobación para que continúe su entrega a los afiliados se demora ante el cambio de autoridades, ha causado que ancianos angustiados por esta falta llamaran a esta redacción.

El déficit está vivo

La anterior gestión había recibido de sus antecesores un déficit de entre 40 y 60 millones de pesos por mes, el que también hereda Alderete. La diferencia está en que al normalizador lo acompaña una "excelente" predisposición del Gobierno para cubrir el rojo con el Tesoro. Ahora el Gobierno prometió que, desde la normalización, el lastre de las deudas de 600 millones con los prestadores quede para el Estado nacional y que el instituto reanude su soberanía con el balance en cero y recupere su autonomía financiera, como lo marca la ley 19032, lo cual, en verdad, será un desafío para los jubilados, que deberán evitar volver al borde del abismo.

Otra cuestión de gran adversidad heredada de la gestión anterior fue la creación de un nuevo modelo de gestión en la provincia de Buenos Aires, que consistió en la denominada "provincialización" de los servicios médicos y asistenciales.

Alderete busca aquietar las aguas en esta cuestión: "Ese contrato esta en análisis y voy a hablar con el gobernador Duhalde sobre el tema".

La efervescencia de la era Bramer Markovic bullió aún más a partir de que éste anunció 6000 despidos entre los 11.700 agentes y los 2000 médicos de cabecera. Los sindicatos Unión Personal Civil de la Nación (UPCN), Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y Unión Trabajadores del Instituto (UTI) ganaron la calle, unidos como nunca. Alderete (ver la crónica en esta página) busca amigar a unos y otros.

La última gota

Entre otras decisiones de la gestión anterior consideradas irritativas por observadores políticos del propio oficialismo figuran los sobresaltos provocados por las promovidas denuncias de las nueve consultoras externas contratadas por la última intervención, cuyos gastos Bramer admitió que sumarían tres millones doscientos noventa mil dólares en cinco meses. Alderete no eludió el tema: "Tan malo como permitir la corrupción es echar un manto indiscriminado sobre un sector o sobre todo el PAMI. Estas cosas hay que hacerlas probándolas. Por eso, las denuncias que están en la Justicia deben seguir su trámite..."

En 26 años, sólo 6 fue de los jubilados

  • Creado en 1971, el PAMI tuvo directorios normalizados sólo seis años y nueve meses.
  • Los presidentes elegidos legítimamente fueron sólo siete: l Pedro Urrutia (1971/1972); Palmiro Vanoli (1972); Bruno Castelnuovo (1974/1976); Alejandro Armendáriz (1988/1989); Santiago de Estrada (1989); Miguel Nazur (1991) y Matilde Menéndez (1992/1994).
  • Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

    Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?