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Más de mil alumnos en la escuela donde Carrió da cátedra

La matrícula superó las expectativas
Jaime Rosemberg
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5 de septiembre de 2004  

"Acá no tenemos una democracia plena, sólo un régimen cada vez más parecido al bonapartismo." La frase, dicha con énfasis y micrófono en mano, parte de boca de Elisa Carrió, metida de lleno en su rol de docente, y provoca sonrisas cómplices en el auditorio, compuesto mayoritariamente por mujeres de mediana edad y jóvenes en edad universitaria.

De repente, un alumno canoso que viste un pulóver gris levanta la mano. -No tenemos oficialismo, pero tampoco oposición- sacude.

-Lo que no tenemos es un sistema político consolidado- responde Carrió con soltura, y guiñó un ojo.

La escena se vivió la semana última en la sede porteña del Instituto Hannah Arendt, el centro de formación política ideado por la líder de ARI, convertido en un verdadero boom que superó las expectativas de su creadora, y que Carrió desarrolla con pasión, mientras prepara su retorno al Congreso para 2005.

A principios de junio último, y con la coordinación de la socióloga Diana Maffía, el Instituto Arendt abrió sus puertas con modestas expectativas. "No va a ser una escuela tradicional. La idea será mirar Occidente, América y el país desde otro lugar. Una mirada crítica de la concepción de poder", aclaraba Carrió a LA NACION en aquel momento. Pero la cantidad de inscriptos pegó un salto: pasó de los 150 a los más de 1000 que actualmente concurren al curso principal, que se extenderá hasta diciembre, dividido en siete horarios diferentes.

Ya se abrieron subsedes en Rosario, La Plata y Mendoza, y según Carrió esto es sólo el comienzo. "Poder, Verdad y la cuestión del Otro" es el título del curso anual, que se complementa con conferencias abiertas, seminarios de una clase y desayunos de trabajo que dictan Carrió y destacados conferencistas, como Natalio Botana, Daniel Larriqueta y el constitucionalista Daniel Sabsay, que estará con la líder de ARI el próximo jueves.

Para los cursos generales y desayunos, se debe abonar una cuota de entre 15 y 25 pesos. "Los ingresos alcanzan para que el proyecto se autofinancie", dicen cerca de Carrió.

Independencia

Los estudiantes destacan la "independencia partidaria" y la "amplitud de criterios" que, según ellos, evidencia la currícula. "Tengo interés por la vida pública, y aquí puedo formarme e informarme", dice Jorge Moreira, comerciante.

Para la psicóloga Susana Salt, "podemos acceder a otra forma de hacer política, basada en el conocimiento. Era una necesidad que hasta ahora estaba insatisfecha". La mayoría de quienes se acercan no pertenecen a ARI ni votaron por Carrió en las últimas elecciones. "Me gusta Lilita como pensadora, al margen de su vocación política", asegura Catalina, un ama de casa que no da su apellido.

"Me acerqué por Carrió, pero ahora descubrí otros cursos que me interesan tanto o más que los que ella dicta", interrumpe Alejo, un joven empresario que llega cada viernes desde la localidad bonaerense de Chacabuco para asistir a las clases.

Los militantes también tienen su lugar. "Aposté a formarme para militar desde el conocimiento", dice Osvaldo Spoltore, dirigente bonaerense. En las clases también hay diputados nacionales, como María América González, infaltable, o la santafecina Susana García.

Aunque Carrió lo niegue, el instituto se ha convertido en un reducto de reflexión opositor al Gobierno y al PJ desde el ámbito académico.

-El problema de la Argentina es la libertad de voto- dice la ex diputada durante su clase de sistemas políticos comparados. Y por si quedan dudas agrega: "En la provincia de Buenos Aires hay un régimen hegemónico, donde se está dispuesto a hacer fraude y donde votan los muertos".

-Pero en Formosa la cosa es peor- le dice un hombre de unos 40 años.

-Andá a ganarle a Quindimil [Manuel, intendente de Lanús]- le contesta una mujer de blusa color lila.

Carrió se sonríe y continúa con su descripción de la Francia de Charles de Gaulle, modelo para sus todavía lejanas ilusiones presidenciales.

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