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La estancia que albergó a todo un pueblo

San Pedro, de Luis María Campos y Justa de Urquiza, cobijó a 1200 personas
Mercedes Colombres
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11 de septiembre de 2004  

La estancia San Pedro, uno de los establecimientos más antiguos de la provincia, está ubicada en Entre Ríos, en el departamento Uruguay. Hace más de ciento cincuenta años que es propiedad de la misma familia, los descendientes de Justo José de Urquiza. Luego de la muerte de Urquiza la estancia fue heredada por su hija Justa, casada con el General Luis María Campos.

La casa principal de San Pedro es del año 1872, aunque en 1928, sobre la primitiva edificación, se construyó en 1928 la actual residencia en estilo Tudor con el complemento de un espléndido mobiliario. La casa de huéspedes data de 1911.

Los salones están decorados con objetos históricos varios, como cartas, mobiliario y accesorios personales. Entre ellos, un saludo de puño y letra de Napoleón III, tallas del siglo XIII y perfumeros de los antiguos habitantes. Fuera de la casa principal, se conservan las construcciones utilizadas por quienes trabajaban las tierras de la estancia, que formaban casi un pueblo dentro de la misma: baños, escuela para los chicos, enfermería y hasta una pulpería.

El casco del establecimiento está rodeado por un parque de 180 hectáreas, diseñado por el paisajista Carlos Thays, con las más variadas especies. Thays, autor de los más famosos jardines de la época, eligió para rodear la residencia de los Campos De Urquiza robles, cipreses, cedros, eucaliptos colorados, palmeras, fresnos y álamos. Todo el parque está cercado por majestuosos portones traídos de Francia.

Además, la casa cuenta con una magnífica capilla, estilo neogótico, diseñada por Adolfo Campos de Urquiza, que congrega todos los domingos a los residentes de la zona.

Los orígenes

La estancia fue adquirida en 1846 por Justo José de Urquiza, que la destinó a la cría de vacunos y yeguarizos. Las únicas construcciones eran un rancho y un corral de palo a pique, que aún subsiste, y es utilizado diariamente. La proximidad con San José (20 km), hacía innecesaria la construcción de una vivienda principal, por lo cual Urquiza ordenó edificar una vivienda para el encargado, que para 1864 era Nicomedes Coronel.

El 11 de abril de 1870 se reunieron en San Pedro alrededor de cincuenta personas, que partieron a San José para matar al General Urquiza. El caudillo, asesinado en medio de un complot, murió en brazos de sus hijas Dolores y Justa, quienes reconocieron en la partida de los conspiradores al encargado de San Pedro, Nicomedes Coronel.

Justa de Urquiza, posterior heredera, tenía entonces 15 años y hasta el fin de sus días recordó ese día.

"Toda aquella noche la pasamos mamá, Lola y yo a merced de los asesinos, amenazados, en la misma alcoba donde lo mataron a Tata. Inmediatamente se dispuso nuestra partida para Concepción del Uruguay, de aquel anochecer visto y vivido, que apagó la edad dichosa de mis pocos años", escribió Justa.

Una historia de amor

Fue el presidente Sarmiento quien, temeroso por la familia, envió a una cañonera para que los Urquiza se refugiaran en ella, y mandó un regimiento para sofocar la rebelión de López Jordán al mando de Luis María Campos, con el grado de Comandante Militar de Concepción del Uruguay. Esta misión terminó con la derrota de las tropas rebeldes.

Luego de este episodio, Campos continuó frecuentando a la familia, a quién había conocido anteriormente en San José, y se enamoró de la joven Justa. Dos años después, el 24 de agosto de 1872, Justa y Luis María Campos se casaron. Ese mismo año, al hacerse cargo de la herencia de Urquiza, el matrimonio Campos ordenó demoler la casa de San Pedro, la única edificada por Urquiza, y todo lo que recordara la presencia de Coronel, y se instalaron allí.

Con el paso de los años el patrimonio heredado se incrementó, pues el general Campos adquirió campos linderos a los que llamó con el nombre de las batallas en las que intervino: Peribebuy, Caraguatá y Tuyuty. El establecimiento tuvo hasta el año 1940, en que falleció Justa, una 70.000 ha. Con los Campos al mando, la estancia se convirtió en un pequeño pueblo. Hacia 1920 trabajaban en ella 120 personas. Sumadas a las numerosas familias que tenía cada uno de los trabajadores que residían en San Pedro y a las familias de colonos, se calcula que llegaron a vivir en ella alrededor de 400 personas. La distancia de los centros poblados, las diferentes actividades que se realizaban y la cantidad de personal hizo necesaria la construcción de diferentes edificios: panadería, despensa, sala de primeros auxilios, galpón de cueros, baño para vacunos y otro para bovinos. Todas estas edificaciones se mantienen en la actualidad en buenas condiciones y destinadas al mismo uso para el que fueron adaptados a las nuevas necesidades.

Después de la muerte de Justa, cuatro de sus hijos heredaron la estancia.

Actualmente, San Pedro se dedica a la explotación agrícola ganadera. Tiene una superficie de 6500 hectáreas, 900 de las cuales son monte virgen, con una variedad increíble de fauna (carpinchos, nutrias, garzas y mulitas),y flora autóctona ( talas, guayabos, ñandubay y chañares, algarrobos, ceibos y coronillas). También se reciben huéspedes para realizar visitas históricas.

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