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Medallas de sangre: la guerra de John Kerry

Una biografía del candidato demócrata, Kerry. Otra América es posible (Planeta), expone su costado más polémico: su participación en el conflicto de Vietnam, donde mató a un chico y recibió condecoraciones, para algunos, inmerecidas
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12 de septiembre de 2004  

La noche del 2 de diciembre de 1968, tan sólo dos semanas después de su regreso a Vietnam, Kerry partió en una misión secreta. Era una operación arriesgada: debía abandonar el perímetro seguro de la base norteamericana en Cam Ranh Bay a bordo de una pequeña embarcación y dirigirse río arriba en busca del Vietcong.

Llevaban varias horas remontando el río cuando, según contó Kerry, "nos vimos envueltos en un tiroteo con seis sampanes" cerca de una playa conocida por ser una zona de intersección para el contrabando del Vietcong. La tripulación de Kerry encendió una bengala y los vietnamitas empezaron a correr por la orilla. Kerry autorizó a sus hombres a abrir fuego y, en los minutos siguientes, Kerry cayó herido. "Atravesamos la bahía, y al llegar a la playa me hirieron en el brazo con metralla", dijo Kerry en una entrevista del año 2003.

Kerry le contó al profesor de historia Douglas Brinkley, autor del libro Tour of Duty, que su M-16 se había atascado, y "cuando me agaché dentro de la lancha para coger otro fusil, noté cómo un trozo metálico punzante me entraba en el brazo y sentí un calor abrasador". Kerry contó que "fue una acción absurda que no puede ser calificada de combate, pero para mí fue la primera vez que me enfrentaba con el enemigo y eso la hizo muy emocionante". Y añadió: "No pude ver de dónde venía la metralla que me hirió". (...) De vuelta a la base, el capitán de corbeta Grant Hibbard, comandante de Kerry durante este breve período en Cam Ranh Bay, echó un vistazo a la herida de Kerry. Según Hibbard, Kerry le dijo que tenía derecho a recibir un corazón púrpura.

Hibbard le contestó que no estaba impresionado. "Tenía un pequeño rasguño en el antebrazo y estaba sujetando un trozo de metralla. La gente de la oficina decía que no acababa de creerse que hubiesen sido atacados por fuego enemigo". Hibbard contó que no podía estar seguro de si atacaron o no a Kerry, y por esa razón le hizo preguntas sobre el incidente. En cuanto a la herida de Kerry, Hibbard dijo que treinta y seis años después sigue recordando que le pareció un arañazo hecho con una uña. "A veces me he pinchado con espinas de rosa y me he hecho más daño", dijo Hibbard. (...)

* * *

El 20 de febrero de 1969, seis patrulleras, incluida una comandada por Kerry, recorrían el río Dam Doi de Vietnam del Sur. Los marineros que iban a bordo de una o de más lanchas -el informe naval no lo especifica- empezaron a disparar a objetivos posibles, es decir, edificios y barcas que se sospechaban eran del Vietcong. De repente, un miembro de la tripulación de la lancha capitaneada por Kerry divisó a babor a tres presuntos combatientes del Vietcong que vestían el tradicional atuendo negro. Los hombres de Kerry fueron atacados por un intenso fuego de armas semiautomáticas y obuses. Kerry recibió metralla en el muslo izquierdo, una herida que le valdría un segundo corazón púrpura. Recibió tratamiento médico en un barco cercano a la costa y regresó al servicio al cabo de unas horas. (...)

El 27 de febrero, la lancha de Kerry estuvo a punto de ser alcanzada por un ataque con cohetes. Pero la terrible semana sólo estaba empezando. El día siguiente quedaría grabado para siempre como parte de la biografía de John Kerry, sería el día en que conseguiría la estrella de plata.

Desde las orillas del río Bai Hap, los aproximadamente ochocientos habitantes de una pequeña aldea cercana al canal Dong Cung aguardaban un inminente ataque del Vietcong. La aldea se encontraba en un lugar remoto y sus habitantes vivían en sencillas cabañas con techo de paja. (...) Aquella noche, Kerry ejercía el mando táctico de la misión, de modo que podía dar órdenes no sólo a su tripulación, sino a las tres lanchas, y el trío de capitanes se había expresado a favor de la idea de dejar las lanchas en la orilla y seguir a pie. (...) Una vez en la playa, vieron a escasos metros a un adolescente vestido con un taparrabos que salía de repente de su escondite empuñando un lanzagranadas, un arma capaz de hundir una patrullera.

(El marinero) Fred Short, bloqueado por la barandilla de seguridad de la lancha, se dio cuenta de que no podía situar las ametralladoras lo bastante bajas para apuntar hacia donde se encontraba el enemigo. Pese a estar herido en una pierna, el joven combatiente del Vietcong se puso en pie y echó a correr. Kerry saltó de la patrullera y empezó a perseguirlo. Recuerda haber pensado en ese momento: "Tenemos que atraparlo y asegurarnos de que no se vuelve a esconder tras la cabaña".

Kerry, ante la perspectiva de que una mortífera granada pudiese ser disparada a su tripulación, había tomado en décimas de segundo la decisión de dejar a sus hombres y perseguir al joven vietnamita. "Aquel chico podría haber acabado con nosotros en un segundo, pero? Nunca podré explicarlo, estábamos literalmente cara a cara, él con su lanzagranadas B-40 y nosotros en la lancha, y no apretó el gatillo. De haberlo hecho, hoy no estaría aquí hablando con usted", dijo Kerry durante una entrevista.

Desde la lancha, Short intentó proteger a su capitán disparando con las dos ametralladoras de calibre 1.25. En ese momento, el muchacho salió corriendo a ocultarse detrás de una cabaña. Al verlo, Kerry lo siguió y, tras hacer varios disparos, mató al chico. "Ni yo ni ninguno de los hombres que estaban conmigo puede dar otra explicación de lo sucedido -recuerda Kerry de su decisión de disparar-. Estaba huyendo con un B-40 y, pensé, preparándose para girarse y disparar". Al preguntarle si le disparó por la espalda, Kerry dijo: "No, en absoluto. Estaba herido, había otros que disparaban desde detrás y los lados. Nadie de los que estuvo allí tiene la más mínima duda de que aquel chico era peligroso. Era un combatiente, con una arma cargada en la mano". (...)

* * *

En la mañana del 13 de marzo de 1969, (el teniente de las Fuerzas Especiales James) Rassmann viajaba a bordo de una patrullera, que seguía a la de Kerry, remontando el río Bai Hap. Aquel día el horror no se hizo esperar. Un ataque con cohetes mató a un mercenario chino que estaba junto a Rassmann. "Literalmente saltó hecho pedazos -recuerda Rassmann-. Nos largamos de allí con los restos en medio de una lluvia de disparos". Sin embargo, la acción no había hecho más que empezar.

La flotilla de unas cinco patrulleras discurría por un estrecho canal con la lancha de Kerry a la cabeza, cuando de repente explotó una mina que hizo saltar por los aires a una de las lanchas, cuyo motor quedó destrozado por el impacto. En la patrullera de detrás, Rassmann estaba comiendo una galleta de chocolate en la timonera cuando su lancha fue sacudida por otra explosión. Antes de poder darse cuenta, Rassmann estaba en el agua convertido en un blanco móvil y trataba de evitar las balas que silbaban a su alrededor. Se zambulló hasta el fondo del canal y permaneció bajo el agua todo el tiempo que pudo, pero cada una de las cinco veces que subió a la superficie a respirar fue recibido con una tanda de disparos.

Rassmann consiguió, como pudo, evitar ser alcanzado, y alguien gritó "¡Hombre al agua!". Mientras las lanchas se daban la vuelta para rescatarlo, Rassmann nadó hacia la patrullera de Kerry. Se agarró a una red que había en la popa del barco e intentó subir a bordo. Pero estaba demasiado débil por haber permanecido tanto tiempo bajo el agua. Kerry, que había sido herido y tenía un brazo sangrando, extendió el brazo en buen estado y tiró de Rassman hasta que lo subió a la lancha.

Al igual que otros soldados que participaron en misiones al lado de Kerry, Rassmann desempeñaría tiempo después un papel clave en la campaña presidencial de Kerry.

Kerry le salvó la vida, dijo Rassmann, y "se mereció la estrella de plata". Después se vería que Kerry recibiría una estrella de bronce, una condecoración inferior, pero el propio Zumwalt escribió una entusiasta mención: "La calma, profesionalidad y gran valentía personal mostradas por el teniente Kerry en situación de combate hacen honor a las más excelsas tradiciones de la Marina de Estados Unidos".

La herida sufrida por Kerry aquel día le valió su tercer corazón púrpura y le permitió estar fuera de servicio durante dos días (tras las dos primeras heridas, Kerry volvió al servicio inmediatamente). No era habitual que se concediera un corazón púrpura por heridas menores. "Había muchísimos corazones púrpura, sobre todo por heridas de metralla, algunos incluso por heridas causadas por granadas M-40", recuerda Elliott, el comandante de Kerry.

Pero Kerry pensó que ya había vivido bastante tiempo en primera línea. La política de la Marina, expuesta en la Orden N° 1300.39 de la Oficina de Personal Naval, estipulaba que cualquier soldado alistado u oficial que hubiese sido herido tres veces "no deberá servir en Vietnam".

De acuerdo con esta directiva, se solicitó un nuevo destino para Kerry como "ayudante personal en Boston, Nueva York o la zona de Washington D.C.", según decía un documento fechado el 17 de marzo de 1969 y cumplimentado por el comodoro Charles F. Horne, un oficial administrativo de la escuadra costera en la que Kerry sirvió. Según Horne, el traslado "fue legítimo y correcto... Conseguir tres corazones púrpura y no haber muerto es impresionante".

Elliott, comandante de Kerry en aquel momento, dijo que Kerry podía haber permanecido si hubiese querido ya que las ordenanzas navales contemplaban la posibilidad de renunciar al derecho a abandonar el servicio activo. Cyril L. Kammeier, director de Purple Heart, la revista oficial de la orden del Corazón Púrpura, dijo que alguien como Kerry, un oficial cuyas heridas no precisaban hospitalización, no habría tenido que volver a casa si hubiese manifestado su deseo de quedarse.

Roy Hoffmann, un superior de Elliott, declaró que entonces no supo por qué Kerry abandonó el frente de Vietnam. Le sigue molestando el hecho de que Kerry se marchara más de seis meses antes del calendario establecido. "Fue algo que me decepcionó mucho, y por lo que a mí respecta, Kerry se largó -declaró Hoffmann, comandante de la fuerza en la que Kerry sirvió-. Se largó, así de sencillo, y cualquier militar sabe lo que estoy hablando".

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