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Ideas de alumnos y docentes se transforman en empresas

Incuban proyectos de alta tecnología, elegidos por concurso
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12 de septiembre de 2004  

En un espacio de 1000 metros cuadrados en la zona de Puerto Madero, varias buenas ideas se están convirtiendo en empresas productivas.

En Ingeniero Huergo 1189 funciona Baitec, una "incubadora de empresas" del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que ya entregó subsidios por $ 245.000 para poner en marcha ideas surgidas de estudiantes, docentes y graduados universitarios.

Allí conviven y crecen, por ejemplo, un sistema de reconocimiento de identidad mediante la voz, un laboratorio de cepas para productores pequeños y medianos de cerveza, tests de detección de enfermedades genéticas en mascotas, narices, lenguas y pieles electrónicos, y un sistema de desarrollo de productos a gusto de los consumidores.

Son, en total, nueve proyectos que comparten algunas características: son innovadores, requieren alta tecnología y fueron seleccionados por concurso para recibir, durante un año, financiamiento, espacio físico donde existir, asesoramiento técnico y legal, servicios de comunicaciones y secretaría, y salas de capacitación y de reuniones.

El concurso es parte del Programa Universitario de Estímulo a la Vocación Empresaria (Prueve), pensado para "detectar vocaciones emprendedoras" en las universidades de todo el país.

"La idea es generar empresas cuyos productos o servicios no se fabriquen en el país ni se presten en la ciudad, que tengan contenido tecnológico, un proyecto sustentable y un grupo interdisciplinario que lo lleve adelante, con científicos pero también quienes entiendan de finanzas y marketing", dijo Juan Pavlicevic, asesor de la Dirección de Tecnología del gobierno porteño. "No financiamos ideas, sino proyectos productivos sustentables", aclaró.

La condición es que, tras independizarse, tengan su sede productiva y administrativa en la ciudad.

El proceso de selección comienza con la presentación de una idea, que debe ser original y tener contenido tecnológico. Se presenta, así, un "proyecto de innovación", para evaluar si es productivo y sustentable. Luego, hay que hacer precisiones en un plan de negocios.

De aprobarse, hay varias modalidades de apoyo: alternativas de créditos y subsidios, presentación ante inversores privados y empresas para asociarse, o la posibilidad de incorporarse a Baitec. Allí, se firma un contrato por un año, renovable a otro, con auditorías técnicas y contables trimestrales.

Desde 2001, se presentaron 261 ideas, de las que surgieron 117 proyectos de innovación: 34 formularon sus planes de negocio, 20 se aprobaron y nueve resultaron ganadores. La recepción de ideas está abierta ( www.buenosaires.gov.ar/tecnologia ).

Alta concentración

"La mayoría de las ideas presentadas corresponde a áreas en las que la ciudad es fuerte, como biotecnología, farmacia, software, alimentos y telecomunicaciones. En Buenos Aires, tenemos una gran concentración de recursos humanos altamente calificados", dijo Darío Caresani, director de Tecnología.

"La intención es crear empresas que generen puestos de trabajo genuinos y oportunidades para que la gente formada se quede en el país, y que pagarán impuestos aquí", sintetizó Caresani. En el año que llevan incubados, los proyectos pasaron de tener 10 a 47 empleados.

Kam Biotec realiza tests de detección de enfermedades genéticas en mascotas, en especial, perros de raza. Según Alejandro Krimer -biólogo molecular y uno de los autores de la idea-, se trata de la primera empresa de este tipo en América latina, que ya desarrolló cinco métodos mediante un convenio con un laboratorio del Conicet; desde enero comercializa sus productos."Estar aquí nos da el respaldo de haber ganado un concurso, la sede física y los contactos", resumió Krimer.

En un box vecino funciona Sensplus, que emplea el "análisis sensorial" y la investigación de mercado para desarrollar productos según el gusto de los consumidores.

"Entrenamos gente para medir productos en las empresas o lo hacemos nosotros con las muestras que nos envían. Le decimos a la empresa cómo modificar el producto a gusto del consumidor", explicó Giselle Repun, especialista en marketing.

Las cifras de supervivencia de los proyectos incubados es, en general, muy baja. En España, por ejemplo, sólo el 17% logra convertirse en una empresa que camina sola.

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