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La historia de la era Bielsa

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14 de septiembre de 2004  • 19:00

El ciclo de Marcelo Bielsa al frente de la selección argentina de fútbol estuvo signado por seis años en los que logró más triunfos que derrotas, pero sufrió una gran frustración en el Mundial de Corea y Japón y alcanzó la gloria con la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas-2004.

Bielsa asumió como DT de la selección argentina en setiembre de 1998, con el cartel de haber sacado campeón a Newell´s Old Boys (1990-1991 y 1992) y a Vélez Sarfield (Clausura-1998).

Su último encuentro como DT de la selección fue el 4 de setiembre, con victoria ante Perú por 3-1, en Lima, en un encuentro por la octava fecha de las eliminatorias sudamericanas al Mundial de Alemania-2006.

Bielsa, de 49 años, comenzó su gestión con un andamiaje en el que Juan Sebastián Verón, el delantero Hernán Crespo y el zaguero Roberto Ayala aparecían como pilares en un esquema de presión y despliegue en todos los sectores, con un fuerte protagonismo.

Con ese estilo de juego, Argentina ganó con holgura la llave clasificatoria mundialista, pero también sufrió su primer tropiezo en la Copa América de Paraguay-1999, cuando fue eliminada en los cuartos de final ante Brasil, con un plantel alternativo en el que estaban, entre otros, Martín Palermo y Juan Román Riquelme.

De todos modos, Bielsa recibió un fuerte reconocimiento internacional y fue elegido en 2001 como el mejor seleccionador nacional del mundo por la Federación Internacional de Historia y Estadísticas de Fútbol (IFFHS).

La apuesta mayor era el Mundial de 2002, y concluyó con una inesperada y dolorosa eliminación en primera rueda, en el denominado ´Grupo de la muerte´ que clasificó a Inglaterra y a Suecia a octavos de final.

La debacle parecía empujarlo hacia la puerta de salida, pero el presidente de la AFA, Julio Grondona, decidió apoyarlo y darle una segunda oportunidad, a pesar del descrédito del hincha, que lo cuestionó en cada ocasión que la Argentina jugaba un partido como local.

Con poco carisma, esquivo al contacto individual con los periodistas, Bielsa sólo habló en extensas conferencias de prensa en las que no rehuyó ninguna pregunta sobre tácticas o estrategias y análisis del juego.

Sin el apoyo de los hinchas, pero con la confianza que le brindaron los jugadores, Bielsa comenzó en la segunda parte de su gestión un proceso de renovación en el seleccionado que mejoró los resultados y que también incluyó un cambio en la postura de juego, con una inclinación hacia el fútbol elaborado.

Puesto contra las cuerdas y otra vez en medio de los rumores de renuncia, Bielsa comenzó el 2004 con la necesidad de superar las frustraciones, y dio el primer paso en julio en la Copa América de Perú, en la que perdió la final por penales ante Brasil, luego de estar en ventaja a un minuto del epílogo.

El desquite llegó en Atenas, con un plantel mayoritariamente juvenil encabezado por Carlos Tévez y Javier Mascherano, que se impuso de punta a punta en los Juegos Olímpicos y le dio a Argentina su primera medalla de oro después de 52 años, un hecho histórico que significó también la última y mejor ´locura´ del entrenador.

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