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Con Grondona en la AFA, Bianchi no será DT de la selección

El ex entrenador xeneize rechazó suceder a Bielsa; dijo que no tiene ganas de dirigir, pero la razón de su negativa pasa por las diferencias con el dirigente
Christian Leblebidjian
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16 de septiembre de 2004  

"Ojalá Dios quiera que Bianchi sea el técnico del seleccionado", se había entusiasmado anteayer Julio Grondona de las puertas de la AFA para afuera, tras el alejamiento de Marcelo Bielsa. Sin embargo, el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino no logró que el Virrey aceptara su propuesta. Contrariamente al deseo popular, Carlos Bianchi respondió negativamente y adujo –oficialmente– la misma razón que había manifestado cuando en julio último se alejó de Boca: que en este momento de su vida posee otras prioridades, más cercanas a su familia y lejos de los bancos de suplentes.

Lo cierto es que la negativa fue tan rápida y elocuente como la principal razón por la que no aceptó el ofrecimiento: Bianchi no dirigirá al seleccionado argentino mientras Grondona sea el presidente de la AFA.

Ayer, el primer contacto entre las partes fue a las 8.30 y el último a las 18.30. En pocas horas se definió todo para el "no". Sin margen para charlar cara a cara, sin tiempo para negociar.

Es que íntimamente Grondona sabía que no iba a ser una tarea sencilla convencer a Bianchi, que ya había rechazado un ofrecimiento en 1998 cuando, si bien era el elegido, no estuvo de acuerdo con el proyecto de compartir el escenario con un manager: José Pekerman.

La primera llamada del día de Grondona a la flamante casa de la familia Bianchi, en Barrio Parque, fue a las 8.30. En ese momento, el DT se encontraba trotando en los bosques de Palermo. Debido a la guardia de aproximadamente 40 periodistas que esperaba en la puerta de la vivienda, el Virrey debió salir de ella escondido en un automóvil.

"Llamo para dejar mi conciencia tranquila", fue lo primero que le dijo el titular de la AFA a Margarita Pila, la esposa de Bianchi, dejando en claro que las negociaciones no tendrían demasiado futuro.

Más tarde, Grondona delegó las negociaciones en Pedro Pompilio, vicepresidente de Boca y representante de la entidad xeneize ante la entidad que rige el fútbol argentino. Las charlas entre Bianchi y Pompilio fueron sólo telefónicas.

"En este momento no tengo ganas de dirigir por un tiempo largo. Hoy tengo otras prioridades que tienen que ver con mi familia, mis hijos, mis nietos... A la selección hay que dedicarle las 24 horas del día y ahora no lo puedo hacer", le dijo a Pompilio el ex entrenador de Boca, que debido al acoso de la prensa permaneció casi toda la jornada en su casa.

La relación entre Bianchi y Pompilio no es óptima, pero habían limado diferencias en 2003, ya en la segunda etapa del Virrey como entrenador xeneize.

Mauricio Macri, presidente de la entidad de la Ribera, se sorprendió con la decisión: "La verdad es que pensé que Bianchi iba a aceptar, porque al no tener que trabajar día a día con los jugadores y tener menos presiones iba a decir que sí. El tendrá sus razones", comentó en el hotel InterContinental de esta capital. Lo siguió Pompilio: "Hice todo lo posible para convencerlo, pero no hubo caso. Es una pena, pero Bianchi contestó rotundamente que no".

Cómo quedó dicho, por segunda vez Bianchi le dijo que no a Grondona. Y a diferencia de aquella de 1998, ayer, el "no" tuvo que ver directamente con la figura del titular de la AFA. El entrenador sintió que lo llamó para no quedar expuesto ante el reclamo popular, sólo como un cumplido, pero que, en el fondo ocultaba otras preferencias.

El 19 de septiembre de 2003, el máximo dirigente del fútbol de nuestro país reconoció que pensó en el Virrey como una alternativa para reemplazar a Bielsa tras el Mundial de Corea y Japón: "Entre otras razones, no contraté a Bianchi porque si se lo sacaba a Boca me hubiera puesto a medio país en contra. Y yo no puedo perjudicar a los clubes". Lo que omitió Grondona en ese momento fue que cuando se decidió la continuidad de Bielsa, en agosto de 2002, Bianchi estaba desocupado, ya que el banco local de la Bombonera ocupado por... Oscar Tabárez.

"Lo lamento profundamente. La idea era que Bianchi fuera el técnico, pero no aceptó por problemas particulares. Honestamente no me sorprendió la decisión, porque a esta altura de mi vida si veo pasar un barco por la calle Viamonte no me asombraría", sostuvo anoche, casi con ironía, Grondona, que una hora después de la negativa del entrenador más exitoso de la historia de Boca ya tenía el sí de... José Pekerman.

Bianchi seguirá con su vida normal. Hoy se levantará temprano, a las 6.30, desayunará con su esposa Margarita (repite que su sueño es llegar a los 80 años junto a ella), leerá LA NACION y Olé y saldrá a trotar por los bosques de Palermo.

Almorzará alguna ensalada ligera, se sentará frente al televisor para ver algún partido de la Liga de Campeones, concurrirá a misa, como hace todos las tardes, y por la noche comerá en Giulia o Bond, los restaurantes que poseen sus hijos Mauro y Brenda.

No se hará problemas y disfrutará de sus seres queridos. No alterará sus planes iniciales: ya organizó para comer mañana un asado con sus amigos Julio Santella (preparador físico histórico del DT ), Carlos Veglio y Carlos Compagnucci (ex ayudantes de campo). Y si la agenda de Gimnasia lo permite, se sumará también su entrenador Carlos Ischia. Bianchi está tranquilo con la decisión que tomó. Cerca de su familia, lejos de las presiones del fútbol.

"No me sorprendió la decisión de Bianchi. A esta altura de mi vida, si veo pasar un barco por la calle Viamonte no me asombraría"

Julio Grondona

Tevez: "Todo el trabajo de Bielsa me hizo bien"

Carlos Tevez se sorprendió por la renuncia de Marcelo Bielsa. "Creo que en estos últimos años no hubo nadie que haya trabajado tanto por una camiseta como Marcelo en la selección. Todo el trabajo con Bielsa me hizo bien en lo físico y en lo futbolístico. De Pekerman y Tocalli también aprendí mucho", dijo el delantero de Boca en declaraciones a Radio Del Plata. Sobre el incidente que tuvo el último domingo con un fotógrafo, comentó: "Por eso me dieron ganas de irme a Europa. Yo sigo siendo un chico de barrio que sale con su familia y sus amigos. Simplemente me molestó que se metieran con mi vida privada".

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