Racedo: un hombre de alcance nacional

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25 de septiembre de 2004  

Eduardo Racedo nació en 1843 en Paraná, Entre Ríos, y murió en 1918 en Buenos Aires. Durante la mayoría de esos 75 años, Racedo tomó parte activa en la historia de nuestro país, cabalmente, tanto en la arena política como en el aspecto militar.

Racedo comenzó su carrera a los 17 años, alistándose en el Batallón 2 de Infantería de Línea estacionado en la provincia de Buenos Aires. Vistiendo el uniforme, asistió a batallas tan decisivas como Pavón (cuya consecuencia fue la presidencia de Bartolomé Mitre); Tuyutí y Curupaytí durante la guerra con el Paraguay, para nombrar algunas.

Mereció, desde temprano, el elogio de sus superiores y la admiración de sus subordinados, tanto por su ojo táctico como por su valentía.

Así, durante el conflicto que azotó su Entre Ríos natal en 1870 a raíz del asesinato del general Urquiza, y de la consecuente intervención de la provincia decretada por el presidente Sarmiento, Racedo participó de las batallas del Sauce y Santa Rosa, en las filas nacionales.

En 1875 fue designado jefe de la frontera de Córdoba en reemplazo del coronel Julio A. Roca, a quien le fue confiada la Comandancia General de la Frontera Sur.

Dos años después, fallecía Adolfo Alsina, ministro de Guerra y Marina, siendo sucedido por Roca, quien pudo así realizar su plan de vencer a los indios, en una ofensiva a la que Alsina estuvo en contra.

El entonces coronel Eduardo Racedo incursionó dos veces en 1878 contra los ranqueles, y al año siguiente fue el jefe de la 3a División del Ejército durante la Campaña al Desierto.

El gobernador

Durante los cinco años que duró su gestión al frente de Entre Ríos (1883 a 1887), quien se había probado gran conductor militar demostró tener también dotes para el gobierno civil.

En su primer año de gobierno impulsó en su primer año una reforma de la Constitución provincial, que incluía la remoción del artículo que disponía el sostenimiento del culto católico por parte del Estado, al mismo tiempo que daba el carácter de laica a la educación ya libre y gratuita.

Pero tal vez la cuestión que más sacudió a la provincia en el curso de la reforma fue la decisión de reinstaurar a la ciudad de Paraná como capital, desposeyendo a Concepción del Uruguay del título.

En el ámbito administrativo perfeccionó el sistema judicial, creó el cargo de vicegobernador y reformó los sistemas electorales.

Como buen hijo de su tiempo, hizo un gobierno progresista y liberal, hasta que en 1887, mientras terminaba su mandato en Entre Ríos, comenzaba para el general Racedo otra actuación que requería sus dotes de estadista, pero esta vez en el ámbito nacional.

El ministro

A fines de 1886 asumió el político cordobés Miguel Juárez Celman el Poder Ejecutivo Nacional, y a Eduardo Racedo le fue ofrecida la cartera de Guerra y Marina.

Racedo, al verse imposibilitado de abandonar su cargo de gobernador en ese momento, es interinamente reemplazado por el general Nicolás Levalle, asumiendo efectivamente de 1887 a 1890.

El multifacético entrerriano volvería al cargo en 1910, siendo ya presidente José Figueroa Alcorta.

Es entonces cuando el ya teniente general Eduardo Racedo tendría la misión de encabezar el desfile conmemorativo de los grandes festejos del centenario de la República, en 1910, que fueron presenciados por todas las personalidades importantes del país y varios invitados extranjeros.

Luego de cumplida en forma eficaz su misión en el Ministerio de Guerra, el general Racedo se retiró de la vida pública.

Con motivo de su muerte, LA NACION escribió en sus páginas, a modo de despedida: "La biografía de Eduardo Racedo es un resumen sintético de la historia militar de la Nación, desde el logro de la unidad nacional hasta principios del siglo XX". Con Racedo moría un excelente exponente de una generación brillante y progresista, cuyas acciones fueron decisivas para la construcción del Estado argentino.

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