Maradona cruza el charco

Dio como un hecho su pase a Peñarol y le apuntó con dureza al presidente de Boca, Mauricio Macri.
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19 de febrero de 1997  

En el ánimo de Diego Maradona estaba mucho más vivo el sentimiento de rechazo hacia Mauricio Macri que la satisfacción que debería causarle su inminente incorporación a Peñarol, lo cual se constituirá en un nuevo regreso suyo al fútbol, luego de más de seis meses de inactividad oficial. Esa sensación quedó en evidencia cuando ayer, poco después del mediodía, Maradona realizó declaraciones por las radios La Red y Libertad. Anunció que su llegada a Peñarol está "prácticamente decidida", aunque todavía resta acordar el régimen de entrenamientos. El club uruguayo pretende que el 10 cumpla con una rutina de preparación, pero Maradona adelantó que "a los 36 años" no está para "enormes sacrificios".

Será conveniente separar los temas, ya que Maradona hacía una referencia de su pase a Peñarol y enseguida intercalaba una aguda crítica para Macri. Empecemos por la marcha de su vínculo con el club carbonero, y después nos ocuparemos de sus duras críticas al presidente de Boca. Aunque una historia está relacionada con la otra, pues Maradona da entender que elige a Peñarol en lugar de Boca porque no tolera ni puede convivir con Macri.

A punto de cruzar el charco

Peñarol ya acordó la incorporación con el multimedios América, propietaria del pase. El contrato sería por un año para que participe en la Copa Libertadores, el campeonato uruguayo y la Supercopa. La operación no le significaría ningún desembolso importante a Peñarol, ya que están previstos diez amistosos, a razón de 500.000 dólares cada uno, que serán televisados por América 2. De esa suma, Peñarol se quedará sólo con el 10 por ciento y el resto se repartirá entre el jugador y la empresa de medios.

Maradona se reunió ayer en Buenos Aires con su representante, Guillermo Cóppola, para ponerse al tanto de las negociaciones. Hoy o mañana viajaría a Montevideo para solucionar los últimos detalles. Uno de ellos -el más importante- es la rutina de entrenamientos, por lo cual se encontrará con el técnico Gregorio Pérez. Este pretende que practique en forma continuada y a conciencia.

Sobre este aspecto, Maradona no acepta mayores exigencias: "Ya le dije a la gente de Peñarol que a los 36 años no estoy para enormes sacrificios, aunque sí para cumplir como quiero cumplir. No estoy para que Gregorio Pérez me ponga cara larga o trabas. Me avalan 20 años de trayectoria. Digo Pérez porque ahora se trata de él, pero se lo diría igual al Flaco Menotti o a cualquier otro".

Peñarol presentará el lunes próximo la lista de buena fe (25 futbolistas) para la Copa Libertadores ("Es casi seguro que mi nombre estará allí. Antes de ese día se define todo", dijo Maradona). El equipo aurinegro debutará el miércoles próximo en el clásico con Nacional. "No sé si llego en condiciones para ese encuentro. Pero ustedes saben cómo es Maradona", agregó.

Francotirador

Ahora es el turno de la balacera verbal que Maradona disparó contra Macri, a quien señaló como culpable de que no siga su carrera en Boca: "Estuvimos esperando y tratando de solucionar algunos temas con el cartonero Báez, alias Macri, y nunca salió al balcón. Demoré la cosa, me hice el dolo... , pero no hizo nada. Les agradezco al Bambino (por Veira) a (Roberto) Digón, a (Luis) Conde, a (Enrique) Nosiglia y especialmente a la esposa de Digón por los esfuerzos que realizaron para que siga en Boca, pero con Macri no puedo. El es cuna de oro y yo soy barro. Somos el agua y el aceite".

La aversión de Maradona con Macri atacó también por el lado del nuevo diseño de la camiseta: "Esa camiseta americana no me la puedo poner. La de Boca es azul y oro; no azul, oro y blanco. Estos colores son los del Michigan State. Hay que darle bo... a los que saben de fútbol, y no a los que entran y quieren modernizarlo. En cualquier momento va a querer (por Macri) que el fútbol se juege con un dado. ¿Y yo voy a tener que aceptarlo? Lo que pasa es que me tiene celos. Cuando se pone en dueño del fútbol me da asco. Yo soy más importante que él; porque él puede vender 100.000 autos, pero yo regalé fútbol en todo el mundo".

Tal como lo dijo Maradona, el dirigente Digón fue uno de los que más se interesó por su continuidad en Boca. "Es una pena que no juege este campeonato para nosotros. En un momento pensé que había chances y que las puertas no se iban a cerrar para un símbolo como él", comentó el presidente del Departamento de Fútbol.

Digón llevaba adelante la tarea de ablandar la reticencia de Macri, que sólo estaba dispuesto a readmitir a Maradona si se entrenaba a la par de sus compañeros y medía sus expresiones. La prédica de convencimiento había entreabierto alguna posibilidad en la voluntad de Macri, pero la inflexibilidad de Maradona para manejarse a su gusto reabrió el abismo entre los dos personajes.

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