La Plata limitó el ingreso en Medicina

Sobre un total de 2027 estudiantes, sólo 49 aprobaron la exigente prueba de admisión y cursarán la carrera en marzo.
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19 de febrero de 1997  

LA PLATA- Sólo 49 alumnos sobre un total de 2027 superaron la primera prueba de admisión en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de La Plata, lo que causó conmoción en el ambiente estudiantil por la elevada cantidad de alumnos reprobados, que aún cuentan con posibilidades para seguir en carrera.

El examen consistió en un curso nivelatorio piloto sobre temas de química, física y matemática, que permitía a quienes lo aprobaran ingresar en forma directa a la carrera sin la necesidad de concurrir al curso de ingreso tradicional.

Las limitaciones que esconde el restrictivo sistema de ingreso en la sede platense de Medicina no es novedad para la casa universitaria, donde ya el año último se habían suscitado conflictos por la exigente prueba de admisión instituida por la facultad.

Con los resultados conocidos ayer, los 49 aspirantes que obtuvieron el pasaporte para ingresaron en la facultad le demostraron al decano, José Fassi la existencia de "un síntoma lamentable", según expresó el propio titular, en diálogo con La Nación.

"Pero, a la vez tenemos la satisfacción de que estamos frente a un modelo útil y necesario para una carrera que exige excelencia", reveló.

Menos del 3 por ciento

Esta pequeña cifra representa apenas un 2,4 % de los 2027 inscriptos que esperaban ingresar a la carrera.

El nuevo exámen establecido, consiste en una pueba diagnóstico para evitar el curso de admisibilidad; los que la superaron lograron el ingreso para cursar a partir del mes próximo las primeras materias de la carrera de Medicina.

Los nuevos estudiantes que se inscribieron entre noviembre y diciembre último, se aprestaron a rendir en esta evaluación integral, con contenidos de química, física y matemática. Los interrogantes de la prueba, tuvieron la modalidad de múltiple respuesta.

Los alumnos debían resolver seis problemas planteados en el examen, de los cuales correspondían dos a cada área temática.

De los 2027 postulantes -los inscriptos en diciembre ascendían a 2060- sólo uno respondió correctamente cinco de las seis preguntas.

Los otros 48 alumnos que aprobaron el examen contestaron satisfactoriamente entre tres y cuatro preguntas, según trascendió de fuetes vinculadas con la facultad.

El consejo del decano

"Hay que estudiar, hay que esforzarse" repitió el decano Fassi, a modo de consejo para los aspirantes a estudiantes universitarios.

Como marca el reglamento de la facultad, los que no alcanzaron el nivel esperado en esta prueba de admisión fueron derivados para el curso de ingreso, que deberán aprobar durante el transcurso del año.

Quienes logren aprobar en esta segunda opción, podrán cursar a partir de la segunda mitad del año la primera materia de la carrera, Introduccion a la Medicina; luego deberán aprobar los exámenes de mayo y los finales.

En caso contrario, nada les impedirá volver a intentar suerte el año próximo.

Perfiles de los aprobados

De los 49 alumnos que lograron sortear la exigente prueba de ingreso, 25 son mujeres y 24 varones. En cuanto a su procedencia geográfica, se indicó en la facultad que 22 son del Gran La Plata, 26 provienen del interior y uno de España.

En la mayoría de los casos, los alumnos que aprobaron esta primera exigencia provienen de institutos formativos privados.

Los estudios previos de estos 49 estudiantes favorecidos están distribuídos de la siguiente forma: 36 bachilleres, 7 peritos mercantiles y 5 técnicos.

En otro orden cabe destacar respecto de los aprobados, que 27, enfrentaron el desafío por primera vez, mientras que 19 lo repitieron en un segundo intento; dos lo hicieron por tercera vez y uno por cuarta.

A manera de evaluación frente a un paciente, el decano Fassi, cuya especialidad es la cirugía, expresó "Esta es la terapeútica ante un síntoma de bajo nivel. Nosotros, somos siempre optimistas" .-

Un debate al que la UBA está habituada

Selección: especialistas consultados por La Nación censuraron el ingreso irrestricto a la Facultad de Medicina en la Universidad de Buenos Aires, la más concurrida del país.

La dura prueba de ingreso a Medicina en La Plata, que dejó afuera a más del 97 % de los aspirantes, reaviva la discusión sobre la conveniencia de limitar la cantidad de alumnos que cada año debe admitir la mayor casa de altos estudios del país, la Universidad de Buenos Aires.

Con el fin de echar luz sobre un debate habitualmente dominado por discusiones políticas, La Nación consultó a académicos de Medicina e investigadores reconocidos, que se pronunciaron en contra del ingreso masivo.

Andrés Stoppani, presidente de la Academia Nacional de Medicina, sentado en su laboratorio del piso 16 de la Facultad de Medicina de la UBA dijo que, en este momento, "la facultad tiene un número de alumnos que supera holgadamente su capacidad para adiestrarlos".

Profesión: estudiante

En este momento son 30.000 los estudiantes que cursan medicina en la UBA. Muchos son jóvenes con empuje; otros, en cambio, transitan por las aulas durante más de una década, acumulando aplazos y construyendo con paciencia un promedio que rara vez alcanza los cuatro puntos.

"¿Por qué se racionalizan los ferrocarriles, los bancos, la aduana, y no se optimiza el servicio educativo universitario?" se pregunta Alberto Taquini, miembro de la Academia Nacional de Educación y ex investigador del Conicet. "Los alumnos tienen derecho a estudiar, pero deben demostrar eficiencia, como cualquier empleado", subraya.

Son varios los caminos que convergen en la eficiencia de la educación médica, y todos parecen pasar por los números bajos.

"En todo el mundo", señala César Bergadá, decano de Medicina de la Universidad Austral, "hay una inquietud por renovar y actualizar la metodología de la educación, teniendo mayor actividad práctica, disminuyendo el número de clases teóricas y manteniendo un bajo número de alumnos por docente". En su jovencísima facultad, creada en 1996, este año ingresarán 75 alumnos. En general, la tendencia mundial es la de no recibir más de 150 estudiantes por año. En nuestro país alcanzan esas cifras instituciones privadas, como la Universidad del Salvador, y públicas, como la Universidad Nacional de Cuyo.

Falso contacto

"Desgraciadamente, un gran número de médicos se recibe sin haber estado en contacto con los enfermos", señala Abel Canónico, presidente de la Sociedad Argentina del Cáncer.

Una vez recibidos el problema continúa: la mayoría no tiene acceso a las residencias en los hospitales, etapa fundamental en la formación de un médico de jerarquía. Las plazas son pocas (1500 en todo el país) y no todas ofrecen un sistema de aprendizaje supervisado.

Las multitudinarias clases prácticas de los alumnos de la UBA pueden llegar a ser un abuso (hay comisiones de hasta 15 personas manoseando al enfermo); una ilusión (el profesor acaba dando una clase teórica a la vera de la cama del enfermo); o simplemente una parodia (el paciente pierde la paciencia, vislumbra el arribo de los estudiantes y se escapa de la cama). A fin de escaparle a la multitud y, al mismo tiempo, facilitar las clases prácticas, el Consejo Directivo de la Facultad de Medicina de la UBA creó hace cuatro años la llamada "Experiencia Curricular de Enseñanza Integrada", mejor conocida como Plan B, por oposición al plan de estudios tradicional. En el Plan A ingresan 4000 estudiantes anualmente y las prácticas con los pacientes no comienzan sino en cuarto año. Al Plan B, en cambio, llegan los 200 mejores alumnos de los actuales ciclos de ingreso (el CBC y el CPI). "Los chicos se anotan voluntariamente y el número de candidatos va creciendo año a año", dice Raúl de los Santos, co-director del plan y profesor de Medicina Interna de la UBA.

El Plan B busca integrar, desde primer año, los conocimientos básicos con los estudios clínicos. El profesor sigue de cerca los pasos de sus alumnos, y privilegia los grupos reducidos, el debate y la investigación.

Calidad vs. cantidad

"A una universidad no se la debe medir por la cantidad de alumnos que tiene, sino por la calidad de su producción", dice Taquini. La calidad que le dio dos premios Nobel a la Facultad de Medicina de la UBA. La calidad que está escaseando en nuestros días de ingreso irrestricto y alumnos en masa.

¿Cómo controlar la entrada? Para Stoppani (que a lo largo de su carrera vio alternar períodos de exámenes, cursos e ingreso irrestricto), lo mejor son los cursos de ingreso con varios exámenes parciales, "donde se le de al estudiante la oportunidad de superarse, de mejorar". Ni abrir las puertas al que venga, ni tirar al bulto en los exámenes. Que pase el mejor.

La Cumbre de Decanos marcó el rumbo

La intención de la ministra Susana Decibe de fijar contenidos mínimos en las carreras de Medicina y condicionar las vacantes de ingreso a la capacidad que tengan los hospitales para recibir a estudiantes se ajusta a las pautas diseñadas en la Cumbre Mundial de Decanos y Expertos en Salud y Educación Médica, realizada en septiembre del año último en nuestro país.

El encuentro fue impulsado por el decano de Medicina de la UBA, Luis Ferreira, y reunió a especialistas internacionales que debatieron sobre la salud y la educación médica ante la explosión de los conocimientos.

Las pautas de ingreso y el perfil del ingresante, así como la evaluación del egresado, fueron los temas tratados en el panel 9 de la cumbre, dedicado a analizar la excelencia en las escuelas médicas.

Allí se acordó promover, entre las conclusiones, que el número de ingresantes en las facultades de ciencias médicas se fije anualmente, de común acuerdo entre las autoridades sanitarias y las escuelas de medicina.

"Como la oferta educativa es limitada, ingresarán sólo aquellos aspirantes que obtengan los más altos niveles en el proceso de selección", se expresó en la declaración final.

Para los participantes de la cumbre, el número de ingresantes "deberá estar relacionado con la capacidad física de la escuela, los recursos humanos docentes y la disponibilidad de ámbitos de atención de la salud, con características adecuadas para el aprendizaje y el entrenamiento".

También deben ser tenidos en cuenta, se afirmó, los recursos financieros y las necesidades prospectivas de médicos, según los planes de salud previstos por las autoridades sanitarias.

Tras sostener que los métodos de selección deben ser motivo de investigaciones, se sugirió que los criterios selectivos pueden considerar, entre otros aspectos, el rendimiento de los alumnos en la enseñanza media, la evaluación de conocimientos académicos, no necesariamente limitados al campo específico, y las aptitudes intelectuales, así como las motivaciones, los aspectos ético y morales, la madurez, la estabilidad emocional y la aptitud para la comunicación.

Para los decanos que participaron de la cumbre, después de la selección del ingreso los métodos de evaluación del aprendizaje deberían ser un proceso exigente, pero sin dejar de incentivar, acompañar y ayudar a los alumnos.

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