Un actor lejos de la fama

Osmar Núñez se considera un "laburante" en su profesión
Alejandro Cruz
(0)
26 de septiembre de 2004  

Es actor desde chico, pero desde hace relativamente poco tiempo comenzó a ser convocado en proyectos de peso. Y después de pelearla, merecidamente le llegó la oportunidad. Tanto es así que actualmente Osmar Núñez está trabajando en dos puestas de Daniel Veronese: "Mujeres soñaron caballos", obra estrenada hace cuatro temporadas, y "El hombre que se ahoga", pieza basada en "Tres hermanas", de Anton Chejov, en la que sobresale en medio de un elenco de primerísimo nivel. "Yo haría Chejov por el resto de mi vida. Es un autor que me deja hablar a mí, que me permite decir lo que pienso", apunta Osmar, un tipo al cual esa cosa del glamour de los actores parece no cerrarle del todo.

Eso sí: desde chico supo que lo suyo pasaba por las tablas. "Nunca tuve dudas de eso. Seguramente fue a partir de la caja boba; de pibe era un fanático de «Los locos Adams». Pero nunca me pregunté a qué me iba a dedicar; siempre supe que iba a ser actor", afirma ahora, cuando ya carga con una sólida trayectoria.

Coherente con ese impulso inicial, comenzó a estudiar actuación a los 16 años en el Teatro Municipal de Morón, cerca de donde vivía. Hace 30 años de eso. Pero algunas cosas parece que no aprendió o, seguramente, no le interesa aprender. "Por ejemplo, nunca super venderme bien; nunca me propuse eso de la fama. Lo único que me interesa es tener fama de laburante."

Esa fama fue dando sus resultados. Tanto que, por ejemplo, tiene dos películas por estrenar: "Un año sin amor", de Anahí Berners, y "Un minuto de silencio", de Roberto Maiocco. "Las cosas fueron apareciendo -dice casi sorprendido de esa casualidad, porque, según confiesa, él no contaba con una estrategia delimitada- ...o quizá sí, pero no lo sé", se contradice. La suma de casualidades tiene otro mojón: se encuentra (¿casi sin querer?) montando una obra de Daniel Veronese que se estrenará cuando el proyecto madure.

El medio comenzó a reparar en él a partir de "Socavón", de Luis Cano. Con ese trabajo recibió buenos comentarios de sus pares y del público. "Fue como un giro de 180 grados. Estaba solo en escena durante una hora y eso siempre es fuerte", apunta. El año pasado fue el turno de "El aire alrededor", ese impecable montaje de Mariana Obersztern en el cual componía a un personaje adorable. Este año, su escalada incluyó el "Hamlet, de William Shakespeare", según puesta de Emilio García Wehbi.

Entre Osmar y Olga

Hace pocas semanas estrenó "El hombre que se ahoga", la última obra de Veronese, en la cual comparte escena con otros once actores que, con sólo verlos, componen un extracto de teatralidad de enorme peso.

Para esta versión de "Tres hermanas", Veronese puso a los actores interpretando a los personajes femeninos y a las mujeres en los papeles masculinos. "De ese procedimiento lo que más me llama la atención son las mujeres -apunta Osmar que hace de Olga-. Los hombres de aquel entonces tienen el mismo discurso que las mujeres actuales, que son las que salen a pelear. Esas actrices interpretando a personajes masculinos hablan de una mujer que no se queda esperando un ramo de flores, como pudo haber sucedido cuando se escribió la obra."

-¿Qué te aporta Veronese?

-Daniel es un acariciador de actores, un contenedor de tu trabajo. Es una persona que confía en los actores, que te va seduciendo hasta llegar a lo que quiere. Trabaja mucho a partir de uno y eso siempre se agradece.

-¿Qué tipo de personajes te atraen?

-Me encantan los pecadores y los marginales. Me hacen investigar mis propios pecados. Me gustan esos seres que no tienen salida y que ni la buscan.

Dar clases es otra de sus pasiones. "Me conmueven los mundos de cada uno de los alumnos, el hecho de jugar juntos. Eso es fantástico", dice entusiasmado. Con "Mujeres soñaron caballos" partirá dentro de poco hacia Berlín, como parte del intercambio entre la capital germana y Buenos Aires. Otro lujo.

Sin embargo, lejos de creérsela, Osmar Núñez sigue siendo un obsesivo del teatro. "Me enoja todo aquello que se aleja del trabajo. Ser actor es un laburo como cualquier otro".

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?