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Estímulos a la vocación empresarial

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4 de octubre de 2004  

El Programa Universitario de Estímulo a la Vocación Empresaria es un emprendimiento del gobierno porteño, destinado a dar apoyo económico y sustento técnico a las ideas de quienes tienen interés en desarrollar proyectos potencialmente productivos, en diferentes áreas.

En un local de la zona de Puerto Madero funciona Baitec, considerada una "incubadora" de empresas. En ese lugar conviven emprendimientos variados de investigación, como sistemas para el reconocimiento de la identidad a través de la voz, para la detección de enfermedades genéticas en mascotas, para la construcción de narices, lenguas y pieles electrónicas o para la elaboración de productos a gusto de los consumidores.

Todos estos proyectos son innovadores, requieren de altas tecnologías y fueron seleccionados por concurso para recibir, durante un año, financiamiento, espacio físico para operar, asesoramiento técnico y legal, servicios de comunicaciones y secretaría, lo mismo que salas de capacitación y reuniones.

La Dirección de Tecnología del gobierno local señala que se trata de "generar empresas cuyos productos o servicios no se fabriquen en el país ni se presten en la ciudad, que tengan contenido tecnológico, un proyecto sustentable y un grupo interdisciplinario que las lleve adelante, con científicos que también entiendan de finanzas y de marketing". Se les pide, además, que en el momento del despegue empresarial tengan su sede productiva y administrativa en la ciudad.

La mayoría de las ideas presentadas se vinculan con áreas en las cuales es posible lograr todas estas condiciones, como farmacia, biotecnología, software, alimentos y telecomunicaciones. "La intención -también se señala- es crear empresas que generen puestos de trabajo genuinos y oportunidades para que la gente formada se quede en el país, pagando impuestos aquí."

Lo que se acaba de exponer es suficiente como para calificar muy positivamente a esta iniciativa, en la medida en que apunta a promover lo que tantas veces lamentamos por su ausencia, no solamente en Buenos Aires sino en todo el país, que es la investigación dedicada a explorar áreas nuevas y desarrollar fuentes de ingreso antes inexistentes.

Casi es innecesario aclarar lo que se ha dicho en tantas oportunidades: una de las grandes salidas para las economías de los países como el nuestro es apuntar a las novedades tecnológicas, capaces de abrir horizontes nuevos, como estos proyectos parecen prometer, con más que claras razones.

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