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China e India negocian su diferendo

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6 de octubre de 2004  

Los observadores internacionales registran, hoy, un hecho auspicioso: China y la India, dos países que están creciendo vertiginosamente, en medio de una acelerada revolución económica, han iniciado activas conversaciones para resolver pacíficamente el viejo diferendo fronterizo que los separa. El mismo que, en 1962, los llevó a protagonizar una breve guerra.

Se trata de conversaciones diplomáticas de alto nivel, que avanzan mediante la técnica de sucesivas "ruedas" de negociaciones, en un marco de estricta reserva y rigurosa confidencialidad diplomática. De ese modo se procura evitar la manipulación política del conflicto de uno y otro lado.

Cabe recordar que el año pasado, en un marco de relaciones cada vez más normalizadas, la India reconoció por primera vez la soberanía china respecto del Tíbet. En reciprocidad, China comenzó a caminar, por su parte, hacia el reconocimiento de la soberanía india sobre Sikkim, un antiguo territorio en disputa, situado en el Himalaya.

Las zonas fronterizas en discusión están ubicadas en la frontera de 3500 kilómetros que separa a ambas naciones en la región del Himalaya. China pretende soberanía respecto del nordeste del estado fronterizo indio de Arunachal Pradesh y la India, a su vez, trata de recuperar la parte de la dividida Kashmir, que en su momento fue cedida por Paquistán a China.

Aunque es cierto que ninguna de las partes ha sugerido que se esté cerca de una solución definitiva al conflicto, que lleva más de medio siglo sin resolverse, el hecho de que existan conversaciones sistemáticas en un clima de paz merece ser aplaudido sin retaceos. Supone el intento de resolver una cuestión ríspida, que alguna vez enfrentó en el plano de las armas a las dos naciones más pobladas del mundo, por el camino del diálogo y el entendimiento civilizado.

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