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Prohíbe Menem la clonación de seres humanos

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8 de marzo de 1997  

El presidente Carlos Menem prohibió, por un decreto de necesidad y urgencia, los experimentos de clonación vinculados con seres humanos, a la vez que resolvió impulsar una ley relacionada con ese tipo de investigaciones científicas.

En el decreto presidencial, de cuatro breves artículos, se consigna que el Ministerio de Salud, en un plazo no mayor de 60 días, deberá elaborar un proyecto de ley para instrumentar esa prohibición.

En sintonía con el jefe del Estado, en la Cámara de Diputados se presentaron diversos proyectos de ley que rechazan la aplicación de ese tipo de técnicas genéticas en el país. Inclusive, algunas de las propuestas establecen penas de prisión para quienes desarrollen esos experimentos.

Mientras para algunos observadores la medida presidencial fue evaluada como de oportunismo político, en la Casa Rosada se aclaró que la investigación científica sobre asuntos genéticos es un rubro muy desarrollado en la Argentina.

Quienes sostuvieron la primera postura interpretaron que el decreto, acorde con la intervención que acaba de tener el presidente norteamericano Bill Clinton, bien podría "distraer la atención de la opinión pública, atraída en estos días por escándalos y controversias que resultan urticantes para el Gobierno".

En el país, una técnica en uso

Mientras la noticia de que el presidente Menem prohibió (desde luego, por decreto) la clonación de seres humanos corría como reguero de pólvora, el ministro de Salud y Acción Social, Alberto Mazza, se apresuraba a aclarar que en la Argentina no existen experimentos en ese sentido.

Al mismo tiempo, Mazza admitía ignorar si en laboratorios locales se hacen clones de vegetales, hecho bastante conocido en el ámbito científico e incluso publicado por La Nación hace una semana.

Es que, aunque parezca una técnica escapada de una novela de ciencia ficción, la clonación es un procedimiento empleado habitualmente en algunos centros de investigación argentinos. Y no sólo se aplica en plantas, sino también en mamíferos superiores.

En la lista de entidades que utilizan esta técnica se anotan, por citar las más importantes, el Instituto de Investigaciones de Ingeniería Genética y Biología Molecular (Ingebi), el Instituto de Biología y Medicina Experimental (Ibyme) y, en el ámbito privado, el laboratorio Bio Sidus, integrado por ex investigadores del Conicet.

Para quienes tiemblen al leer esto, venga una importante aclaración. La clonación no consiste solamente en generar seres completos a partir de la información genética que contiene una célula, como creen aquellos que se espantaron viendo Los niños del Brazil. También es útil (mucho más útil, aseguran los que saben) para regenerar tejidos o inducir, en mamíferos o plantas, la producción de sustancias de uso farmacológico, como la insulina, la hormona de crecimiento y otras grandes moléculas que por síntesis química son virtualmente imposibles de obtener.

Por lo pronto, no hay motivo para alarmarse. Si de seres completos se trata, en nuestro país únicamente se copian vegetales de interés para el sector agropecuario y para los viveros.

El doctor Daniel Moriconi, a cargo de la división de biotecnología vegetal de Bio Sidus, que trabaja en colaboración con el Ingebi, explica las bondades de la clonación en plantas: "Nosotros recurrimos a la clonación para propagar rápidamente plantas resistentes a las plagas y a las enfermedades, o para que den frutos de calidad. Por ejemplo, helechos, arándanos, frambuesas, ajos y papas. En general, éstas son especies que presentan problemas a la hora de multiplicarse naturalmente."

Ajenas a lo que dice de ellas el imaginario popular, las plantas transgénicas -y el que escribe lo puede asegurar, por poseer una- sudan y trepan como cualquier especie del montón.

Clonar para curar

La clonación de mamíferos es otro cantar. La investigación en este área, a diferencia de la experimentación con vegetales, es incipiente y, según el doctor Lino Barañao, del Ibyme, persigue únicamente fines terapéuticos.

"Trabajamos fundamentalmente con bovinos. La idea es que las vacas produzcan, en la leche, proteínas que normalmente liberan los humanos, por ejemplo, aquella que disuelve coágulos arteriales en los casos de infarto".

"Para eso -agregó el investigador- incorporamos en las células de las vacas un elemento del genoma humano alterado de modo tal que el animal lo reconozca como propio".

En el ámbito médico, también hay quienes recurren a la clonación, sin que ésta sea una mala palabra. Tal es el caso del doctor Enrique Gadow, miembro de la Sección Genética del Cemic.

En su laboratorio, Gadow identifica secuencias específicas de la cadena de ADN y las repite con fines terapéuticos. "Por ejemplo -cuenta- en la actualidad clonamos secuencias con genes que reprimen la multiplicación de las células culpables del cáncer."

Un llamado a la cordura

En momentos en que se especula con ejércitos imposibles de seres idénticos, el tema más urticante es, por lejos, la posibilidad de copiar personas.

En este punto se impone otra aclaración: casi todos los códigos de ética del mundo, incluso en la Argentina, prohíben expresamente la manipulación de embriones o de gametas humanas, es decir, de los materiales indispensables para lograr la clonación.

Además, con respecto a este tema se plantea una objeción práctica:para cumplir la dramática profecía de Los niños del Brasil se necesitaría, según el doctor Barañao, un volumen de tecnología y de materia gris que sólo se encuentra en los grandes centros de investigación, que -dicho sea de paso- generalmente se hallan muy bien controlados.

En nuestro país, donde la ciencia pide a gritos recursos para poder continuar avanzando, no existe este tipo de centros de investigación.

Pero sí tenemos suficiente materia prima para multiplicar la cordura, algo que, sin lugar a dudas, hará falta en un futuro no muy lejano.

No habrá réplicas humanas en el país

En el Congreso hay coincidencia plena en prohibir estos experimientos; se propone también la aplicación de penas

El decreto del presidente Carlos Menem que pohibirá los experimientos de clonación será difundido pasodo mañana, ya que falta ser refrendado por un solo ministro del Gabinete Nacional: el canciller Guido Di Tella, quien se encuentra fuera del país.

El primero de los tres artículos dice textualmente: "prohíbense los experimentos de clonación relacionados con sereshumanos".Se dispone que una "comisión de bioética" deberá realizar una serie de investigaciones sobre la clonación con el fin de asesor al Gobierno en la elaboración de ese proyecto de ley.

El titular de la cartera, Alberto Mazza, al dar a conocer los alcances del decreto, dijo que creía que el Congreso "va a reaccionar favorablemente ya que hay varios legisladores interesados en el tema y están preparando proyectos sobre este tema".

Para el funcionario, es necesario, según expresó, realizar un análisis posterior para definir los límites de lo que se prohibe o lo que se autoriza".Mazza dejó en claro que en la Argentina no existen experimentos sobre clonación humana.

No es un dato menor, recordar que Carlos Menem ha sabido adherirse rápidamente a medidas adoptadas por estadistas del mundo. En esta oportunidad, cabe señalar que el presidente Bill Clinton, que visitará Buenos Aires en mayo próximo, acaba de prohibir que fondos federales puedan ser usados para alentar investigaciones que caminen hacia la clonación humana En tren de enumerar las cuestiones más agrias para el oficialismo, se señalaron el indefinido asesinato del fotógrafo José Luis Cabezas, el escándalo por el refugio de Menem en Anillaco y la pista áerea, las investigaciones por la "aduana paralela" que salpica a funcionarios y jueces, además de la interna entre el Presidente y Eduardo Duhalde por la candidatura presidencial del 99".

Sin distinción política

Sobre este tema, no hay distinción de partidos políticos en el Congreso; en las distintas iniciativas existe coincidencia general en prohibir la clonación de seres humanos, aunque en los fundamentos existen algunas ligeras diferencias.

Desde el justicialismo, la diputada cordobesa Marta Alarcia consideró como una suerte de "perversión de la raza" la posibilidad de aplicar técnicas de clonación como cualquier forma de manipulación genética de las células humanas.

El proyecto cuenta con el visto bueno del justicialista José Manuel Corchuelo Blasco, presidente de la Comisión de Acción Social y Salud Pública. Este será uno de los cuerpos en donde se debatirá este controvertido tema.

En tanto, la también justicialista Darci Sampietro (Entre Ríos) fue más allá en su iniciativa, ya que establece penas de tres a diez años de prisión para quienes experimenten con la clonación humana para fines reproductivos.

"Si se comprueba que se han concebido seres humanos mediante esta técnica, entonces las penas deberían elevarse de ocho a diez años", propone la legisladora.

La oposición, de acuerdo

Como su par Sampietro, el diputado Aldo Rico (Modín) también propone penas de prisión -de tres a diez años- para quienes incurran en experimentos de clonación para la reproducción asistida y la clausura de aquellos establecimientos que realicen estas actividades.

"No creo que nada que subvierta el orden natural sea bueno para la humanidad", sostuvo Rico en su proyecto, quien recordó que la clonación de seres humanos está prohibida en importantes países, como Alemania, Gran Bretaña, España, Dinamarca y Australia.

En tanto, desde el radicalismo, el diputado José Dumón propone expresamente la prohibición de "realizar, en todo el territorio nacional, el manipuleo genético sobre gametos, pre-embriones o fetos humanos, que implique alteraciones como la clonación, selección de razas o la combinación de otras especies".

Al igual que sus pares, establece penas de ocho a veinticinco años a quienes violen la normativa.

En el Frepaso, el rechazo a la clonación humana no es tan contundente como en las demás iniciativas.

En su proyecto, la diputada Cristina Zuccardi (Mendoza), si bien prohíbe la aplicación de estas técnicas, propone un previo debate en el Congreso para acordar un marco legal que regule los aspectos legales y bioéticos que plantea el tema.

"Sería prematuro emitir respuestas que limiten el progreso humano, descartando los futuros beneficios que puedan surgir en el estudio de enfermedades humanas y en la producción de medicamentos", sostuvo la legisladora.

La naturaleza crea clones desde que el mundo es mundo

En 1912, el botánico y genetista norteamericano George Harrison Shull, conocido también como el padre de la hibridación del maíz, decidió designar con la palabra clon a los seres originados por gemación, división o partenogénesis, a partir de un individuo de raza pura. Shull se refería a aquellas formas de reproducción ajenas a los mecanismos sexuales.

Actualmente se acepta que un clon es un grupo de células que derivan de una célula original, por fisión o por mitosis; este último, un proceso que incluye la división del núcleo celular, cromosoma por cromosoma.

Reproducción asexuada

La clonación se da naturalemente en las especies cuya reproducción es estrictamente asexuada. Tales especies incluyen a todas las bacterias y a las algas verde-azuladas, a la mayoría de los protozoos y otras algas, a ciertas levaduras, e incluso a algunas plantas y animales superiores, como el caso de los gusanos planos o los equinodermos.

Un ejemplo es la estrella de mar: por su poder de regeneración, cortando alguno de sus brazos se obtiene un nuevo individuo completo, es decir un clon. Otro tipo de reproducción asexuada que se encuentra en todos los animales -incluso los seres humanos- es la formación de mellizos idénticos. Los mellizos idénticos constituyen, también, un clon.

También, el crecimiento de un tumor en el cuerpo de un individuo es, en efecto, la formación de un clon de células malignas. Otro ejemplo de formación de clones es la proliferación de un linfocito B, una célula del sistema inmunológico que produce anticuerpos monoclonales específicos contra un antígeno en particular.

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