Dos mujeres con la poética de Baudelaire

Pablo Gorlero
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29 de octubre de 2004  

"La amante de Baudelaire". Dramaturgia y escenografía: Fernanda García Lao. Dirección y puesta en escena: Maby Salerno. Con Gabriela Luján y Fernanda García Lao. Vestuario: Magdalena Banach. Música: F. García Lao y Gabriel Chwojnik. En No Avestruz, Humboldt 1857. Domingos, a las 20.30. Duración: 60 minutos.

Llevar a Baudelaire al teatro significa un desafío muy difícil de sortear. Lo que hizo Fernanda García Lao fue crear una trama a partir del universo del poeta francés, básicamente de sus libros "Las flores del mal" y "El spleen de París". Y esta actriz, radicada durante 17 años en España, supo respetar esa forma tan insolente de demostrar que hay belleza allí donde aparentemente no hay. Puso los elementos correctos en los lugares exactos para que la directora Maby Salerno trazara una pintura impecable en un marco almodovariano de aparente decadencia munida de un corrosivo sentido simbólico.

Una cantante fracasada llega justo para llenar el vacío de otro ser solitario: una mujer, como la de "El spleen de París", el contrapunto perfecto. Ambas dejan ver que se quieren y se necesitan a pesar de las diferencias. Tienen algo en común: están heridas de amor, pero una por la ausencia y la otra por la carencia. Hipólita dice ser la "amante de Baudelaire", porque se expresa con poesía. No sabe lo que es el ridículo, y para ella la imaginación es la mejor forma de ilustrar la realidad. La otra, atada al mundo y a la supervivencia, la protege de su fragilidad. El texto está relatado a través de un humor corrosivo y de un sarcasmo que hacen el mejor homenaje a Baudelaire, sin formalismo. El ambiente Almodóvar está presente no sólo en la puesta en escena, sino también en la interpretación de las canciones y el lugar que éstas ocupan. Todas interpretadas por García Lao, no sólo ilustran, sino que ponen acentos y definen. Son temas de gran belleza musicalizados por ella misma y por Gabriel Chwojnik. La voz entre melosa y descarnada de la intérprete le brinda un color difícilmente imaginado en otra persona.

Buenas actuaciones

Mabel Salerno trazó una puesta interesante con ámbitos recreados a partir de elementos escénicos y telares. Logró que las actrices se adueñaran del espacio y lo transitaran recreando la idea de que se trata de distintos ámbitos. Tanto Gabriela Luján como Fernanda García Lao son brillantes. Es un placer encontrarse con intérpretes de este tamaño. La primera hace una creación impecable de su Agata, una mujer tan simple y buena como desesperante. Su composición transcurre por aristas agridulces que la hacen exquisita. Del mismo modo, su compañera y artífice de este trabajo completa un dúo impecable en un trabajo para nada fácil.

El vestuario kitsch apoya la composición y el dibujo de cada criatura, mientras que las luces respetan los climas, sobre todo, los más intimistas.

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