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Insólito episodio entre un juez y la policía

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12 de marzo de 1997  

El juez de instrucción Héctor Joaquín Ramos protagonizó un insólito episodio y, luego de que el caso se difundiera, pidió licencia y se llamó a silencio.

El 7 de febrero último, cerca de la medianoche, el magistrado llegó a un albergue transitorio acompañado de una señorita rubia, delgada y de corta estatura, cuya identidad se desconoce. Según declararon los testigos, Ramos estaba en avanzado estado de ebriedad.

Cinco horas más tarde, cuando ya su compañía se había retirado, agredió con una botella al conserje del hotel. Cuando llegó la policía insultó y amenazó a los uniformados.

Apeló al jefe de la Policía Federal y dijo que conocía al director general de comisarías. Cuando el escándalo ya se había desatado -llegaron cuatro patrulleros y cinco móviles no identificables-, se presentó como juez de la Nación y amenazó con tomar represalias.

Hoy se reunirá la Cámara Criminal y Correccional para tratar este tema. Podrían solicitar el juicio político del magistrado, en tanto que se abrió una causa por atentado agravado, lesiones y amenazas.

Escándalo de un juez en un albergue transitorio

Bochorno: Ramos golpeó a un conserje y amenzó a varios policías; ayer pidió licencia y hoy se tratará su posible pedido de juicio político.

Como si la imagen de la Justicia no estuviera desprestigiada, una nuva mancha se le pintó ayer al tigre. Esta vez fue el juez de instrucción Héctor Joaquín Ramos quien protagonizó un lamentable episodio, en avanzado estado de ebriedad.

El magistrado concurrió el 7 de febrero último a un albergue transitorio con una atractiva joven (que aún no fue identificada) y pidió una habitación y una botella de champagne. Sin embargo, la noche no terminó como se esperaba.

Cuando faltaban diez minutos para las 6 de la madrugada, el conserje Eduardo Pérez solicitó la inmediata intervención policial a raíz de un incidente que se producía en ese momento. Un hombre muy agresivo había atacado con una botella a José Luis Lores, el otro conserje del lugar, y no dejaba de forcejear, a pesar de los reiterados pedidos. El hecho concluyó, avanzada la mañana, con una causa abierta en la Justicia por los delitos de lesiones, atentado agravado y amenazas. Ayer, luego de que el caso se diera a publicidad, el magistrado pidió licencia y se llamó al silencio.

La historia recién comienza. La Cámara Criminal y Correccional se reunirá hoy para tratar el sumario administrativo que evaluará si la conducta de Ramos es o no digna de un juez de la Nación. Los camaristas podrán solicitar luego el juicio político del magistrado.

Además, tres testigos se sumarán a la lista de los cuatro que ya declararon ante el fiscal Daniel Pablovsky, quien tiene a su cargo la instrucción de la causa, por delegación del juez ocrreccional Francisco Ponte. Ya lo hicieron el subinspector Pablo Varela, el subcomisario Carlos Díaz, el comisario mayor Carlos Navedo y el conserje de apellido Pérez. Su compañero Lores, en principio, estaría imputado al igual que el juez, por el delito de lesiones.

Todos darán detalles sobre lo que ocurrió en el Alojamiento Mónaco, situado en Rojas 469, la madrugada en la que un juez atacó a botellazos a un hombre y luego amenazó a distintos policías que fueron llegando al lugar.

"Soy juez de instrucción. Soy el doctor Héctor Joaquín Ramos. Llámelo a Pelacchi (por el jefe de la Policía Federal). Llámelo a Navedo (actual director de comisarías). A vos te mando a la Antártida de pase. No sabés con quién te estás metiendo. Sos un f....", dijo el juez al segundo jefe de la comisaría 15a.

Según consta en el sumario policial, el hombre se mostraba desalineado y bajo los efectos del alcohol. Su forma de manifestarse era hostil y agresiva, sumamente verborrágica e incoherente.

Cunao llegó la Policía, Ramos se mostró molesto e intranquilo y fueron inútiles los intentos por calmarlo. "Sin mediar palabra se abalanzó contra un uniformado, dejó la la botella, le arrancó la gorra de la cabeza al policía y se la puso él", contó a La Nación alquien que estuvo presente aquella noche.

Luego de que el escándalo se desatara,altos funcionarios policiales se acercaron al hotel. El titular de la comisaría 15a., comisario Alberto Alfano; el jefe de la circunscripción, inspector Paulino Touceda y el comisario mayor Navedo, director general de comisarías, acompañaron al juez a su domicilio particular. Antes de ello, caminaron hasta el interior de la habitación 602 y encontraron un solo billete de cinco dólares y las llaves del auto del magistrado en un macetero.

El ministro de Justicia, Elías Jassan, no se quedó callado. Calificó el hecho como lamentable y sostuvo que "Ramos va a tener que afrontar las consecuencias del juicio político".

Defensor del ex almirante Jorge Anaya

El juez de instrucción Héctor Joaquín Ramos, protagonista del escándalo en un hotel alojamiento de esta capital, tiene 62 años y llegó hace dos a la Justicia, sin poseer antecedentes en la carrera tribunalicia y tras desempeñarse como defensor del ex almirante Jorge Anaya, durante el juicio a los ex jefes del proceso miltar.

También fue asesor de la Cámara de Diputados de la Nación, en la Comisión de Juicio Político, cuando su titular era el legislador justicialista Angel Ruiz. Su trabajo consistió en colaborar en la redacción del dictamen que presentó el peronismo para evitarle a la jueza María Servini de Cubría ser sometida a juicio político.

Finalmente la mayoría peronista de la comisión logró que se impusiera ese dictamen y la jueza evitara el enjuiciamiento en momentos en que era cuestionada por su desempeño en el denominado caso Yomagate.

Tras esta intervención, el 10 de agosto de 1996, en la última sesión del Senado previa a la entrada en vigencia de la Constitución reformada que prohibe a la Cámara alta designar jueces, Ramos obtuvo el acuerdo del Senado para pasar a ocupar su escritorio al frente del juzgado de instrucción número 6.

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