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Al médico antes de ir al gimnasio

Por disposición del gobierno porteño, para iniciar un programa de entrenamiento será necesario un certificado de aptitud física y un chequeo al año
Ricardo Quesada
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11 de noviembre de 2004  • 00:10

Para comenzar a "hacer fierros" ya no bastará sólo con ir y anotarse en el gimnasio de la vuelta. Ahora, además de la voluntad –necesaria a la hora de iniciar un entrenamiento–, habrá que exhibir un certificado médico que indique que el interesado está en condiciones de realizar actividad física.

Así lo dispuso el decreto 1821, que regula el funcionamiento de los cerca de 1000 gimnasios que hay en la ciudad de Buenos Aires.

La norma establece también se deberá tener en cuenta las condiciones clínicas y físicas de los clientes antes de que inicien la práctica deportiva, por lo que se les exigirá un certificado de aptitud tendido por un médico y que tendrá validez por un año. También deberán disponer de un botiquín mínimo de primeros auxilios y estar afiliados a un sistema de emergencias médicas.

Asimismo, las actividades de los gimnasios deberán estar supervisadas por profesores de educación física habilitados, que, junto con los instructores, se encargarán de la supervisión de las actividades y, además, deberán estar entrenados para la reanimación cardiorrespiratoria y los primeros auxilios.

"Este decreto reglamenta la ley 139 que no estaba vigente. El objetivo es que en este tipo de establecimientos se le dé a los asociados las condiciones mínimas de seguridad y que se eviten accidentes y lesiones", explicó a LA NACION LINE el director general de Habilitaciones del gobierno porteño, Miguel Figueroa.

Inspecciones

El funcionario agregó que a partir de abril, cuando acabe el período de adecuación a la norma, en las inspecciones de rutina se pedirá el archivo que contenga los certificados de los asociados. En caso de que no existiera, se podrá clausurar el local.

"Hasta ahora si uno quería empezar a hacer actividad física, se podía comparar y decidir por el lugar en el que no pidieran controles médicos. Esa opción ya no va a ser posible, porque todos lo van a tener que solicitar", dijo.

Por su parte, el presidente de la Cámara Argentina de Gimnasios, Luis Poghettini, manifestó que en la mayoría de los gimnasios agrupados en la entidad se estaba pidiendo un chequeo médico, aunque no se retenía el certificado de aptitud física.

Según Poghettini, los empresarios en general están conformes con que se haya dispuesto el marco regulatorio de la actividad, ya que hacía seis años que había un vacío legal sobre el tema. Sin embargo, expresó que hay cosas difíciles de llevar a la práctica y se quejó que esta exigencia que el gobierno porteño les impone no es la misma que hay para los clubes y canchas de fútbol.

"Hacer actividad física es bueno para la salud y previene muchas enfermedades. No es que estemos en desacuerdo con esta medida, pero consideramos que debería estar acompañada de una serie de políticas que en la Argentina no existen. Hay gente que no tiene prepaga ni obra social y pedirle un certificado médico significaría retrasar seis meses el comienzo de la actividad mientras espera un turno en un hospital público. En lugar de favorecer la actividad, esto le pone un escollo", agregó Poghettini.

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