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El Chango Peña

Sebastián Torok
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11 de noviembre de 2004  

ASUNCION.– La mayor parte de la delegación de Boca se preguntaba quién era ese hombre canoso y de bigotes, con una prominente panza, que se paseaba por el lobby del hotel Sheraton. No sólo llamaban la atención sus pasos cortitos y veloces, sino sus carcajadas y que algunos hinchas guaraníes, infiltrados en el lugar, lo saludaran con entusiasmo. Otros, hasta lo confundieron con un político local. Sin embargo, toda especulación se esfumó cuando el flamante DT Jorge Benítez apareció en la planta baja y el hombre observado le dio un enérgico abrazo. "¡Hola, Chino! ¿Cómo estás? Qué tarea fácil tenés ahora…", vociferó éste.

Benítez se rió: "¡Vos sí que no tenés problemas con la comida!" El personaje en cuestión era Ignacio El Chango Peña, aquel wing izquierdo de Boca, campeón en el Nacional 1969 y 1970 y en la Copa Argentina 1969, con los colores auriazules. "¿Cuánto hace que no nos vemos?", le dijo Benítez. Y Peña le respondió: "Es que estoy en mi provincia, Formosa, y desaparecí del mapa".

El Chango Peña es un personaje excéntrico, habla con soltura y humor. De su cuello cuelga una cadena de oro con sus iniciales; mueve las manos, gesticula permanentemente. Llegó a las inferiores de Boca en 1966 y vivió mucho tiempo en La Candela; debutó tres años después en primera de la mano de Alfredo Di Stéfano. "El mejor de todos", opina. Fue una gran promesa y muchos memoriosos recordarán lo bien que se entendía con Mané Ponce en la delantera. Se retiró del profesionalismo en 1989, jugando en The Strongest, de Bolivia, y luego se recibió de entrenador. Cuenta que viajó 40 minutos en automóvil desde su Clorinda natal hasta Asunción, pasando por el puente San Ignacio de Loyola, donde ayer revendían entradas para Cerro-Boca. Afirma que no podía perderse un partido de "su querido club y a sólo 20 kilómetros de distancia". En la actualidad posee una escuelita de fútbol en Clorinda, que lleva un emblemático nombre, La Candela, en memoria del lugar donde comenzó a hacerse hombre. Dice que extraña a Bianchi en Boca. Es que el Virrey, además de ser un DT exitoso, es su amigo: jugaron juntos en Reims (Francia). De todos modos, apuesta todas las fichas al Chino Benítez.

"Ojalá haga dudar realmente a Macri", señaló y se perdió en el lobby, repartiendo besos y abrazos…

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