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A la conquista de Hong Kong

Desde mañana y hasta el domingo, 24 equipos competirán en el Mundial de seven; los Pumas jugarán con Irlanda y Sudáfrica.
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20 de marzo de 1997  

Alguna vez, el neozelandés Eric Rush -uno de los mejores jugadores del rugby reducido de todos los tiempos- aportó una definición categórica: "Si vos has jugado o sos un apasionado hincha de este gran deporte, no serás nunca una persona completa hasta que hayas vivido la experiencia del seven de Hong Kong..." Exagerado o no, durante tres jornadas -entre mañana y el domingo- en la isla de los rascacielos, en la Babel de Oriente, en el enjambre de oficinas de las multinacionales, tratarán de abstraerse de las traumáticas gestiones por el histórico traspaso al territorio chino (el 1° de julio).

Porque durante esas 72 horas, Hong Kong recibirá a la troupe del rugby y le abrirá las puertas al máximo acontecimiento del año: el II Mundial de seven.

Los 24 equipos, incluidos nuestros Pumas, ya se encuentran en el archipiélago en busca del título que, en 1993, en Edimburgo, tuvo a Inglaterra como dueño inesperado.

Los resultados sorpresivos son, precisamente, el condimento más sustancioso del juego de siete hombres. Sin embargo, hay seleccionados que pican en punta a la hora de proclamar favoritos: por historia, Fidji, Nueva Zelanda, Australia y Western Samoa encabezan la nómina de candidatos; Francia e Inglaterra son los advenedizos que surgieron para darle pelea a los más encumbrados.

Se impone ahora hablar de las individualidades, de mucho mayor peso en el seven que en el rugby tradicional de 15 hombres. Los antecedentes así lo indican: un Jonah Lomu (de Nueva Zelanda, en Hong Kong "95), un Waisale Serevi (de Fidji, en Hong Kong ´90), un Lolani Koko (de Western Samoa, en Hong Kong "93), un Christian Cullen (de Nueva Zelanda, en Punta del Este "96), un Andrew Harriman (de Inglaterra, en el Mundial de Edimburgo "93) o un Agustín Pichot (de la Argentina, en Punta del Este "95) fueron determinantes en los títulos cosechados por sus respectivos equipos.

Estrellas y ausencias

Para este Mundial ya varias estrellas confirmaron su actuación. Pero, a su vez, hay algunos que, por diversas lesiones, se quedarán con las ganas.

  • Nueva Zelanda sentirá las ausencias de Lomu y de Cullen, bajas que tratará de reemplazar con un equipo estable, que se conoce de memoria: Eric Rush, Joe Tawiwi, Dallas Seymour y Roger Randle, entre otros.
  • En Australia jugará David Campese ("esta sí será mi despedida definitiva de los Wallabies", anticipó), acompañado por Semi Taupeafe, Michael Brial y Damian Smith.
  • En Fidji se anuncian las apariciones de Serevi, Manasa Bari y Benji Vunisalevu.
  • Por Inglaterra estarán Tim Rodber, Austin Healey, Jon Sleightholme y Nick Beal, pero lamentarán la ausencia del lastimado Dallaglio.
  • Western Samoa convocó a Brian Lima y a Rudolf Moors.
  • Francia mantiene a los que triunfaron en Punta del Este "97, Magne, Seigne, Taofifenua, Mola y Boussye.
  • Lesionado Chester Williams, los sudafricanos se apoyarán en el endiablado Joost van der Westhuizen, en la potencia de André Venter y las corridas zigzageantes del negrito Breyton Paulse.
  • Hasta aquí figuras de cartel y candidatos a ganar la Melrose Cup, el trofeo máximo de una especialidad que surgió de pura casualidad en 1883, cuando Ned Haig, un carnicero de la ciudad escocesa de Melrose, no pudo juntar a 15 jugadores y no le quedó otra que armar un miniequipo de siete hombres. Y por supuesto que jamás patentó la idea y ni siquiera imaginó la trascendencia que, un siglo después, tendría su original propuesta, nacida exclusivamente de la necesidad.

    Arbizu: tenemos un plantel muy parejo

    La irregular actuación en el seven de Punta del Este condicionó a los argentinos a luchar, en la fecha de apertura, con dos rivales complicados: Sudáfrica e Irlanda.

    Sin embargo, para el capitán de los Pumas, Lisandro Arbizu, "es mejor enfrentarse con adversarios fuertes; eso nos va a obligar a mantener la concentración desde el primer partido".

    En todo momento de la comunicación telefónica, Arbizu transmitió confianza: "Estamos bien, ya nos adaptamos a la diferencia horaria -hay 11 horas- y jugamos un par de partidos amistosos ante Estados Unidos y España que nos sirvieron para ajustar detalles. Es cierto que ambos encuentros se jugaron sin tackle (sólo valía tomar al rival), pero mejoramos un par de cositas indispensables; por ejemplo, mantener las distancias entre nosotros, no ir todos tan planos en una línea, darle un poco de profundidad según se ubiquen los contrarios..."

    A poco más de 24 hora del debut en el Mundial de seven, el capitán admitió que todavía no estaban definidos los siete titulares. "El reglamento te permite los cambios y, por eso, no tenemos una formación estable".

    Los que tendrían un lugar asegurado serían el propio Arbizu como apertura, Santiago Phelan como hooker y Marcos Garicoche como wing. "Los demás fueron variando -agregó el rugbier de Belgrano-; por ejemplo, contra los norteamericanos arrancamos con Viel, Phelan y Bouza entre los forwards, y con Lobrauco, yo, Camardón y Garicoche entre los backs. Pero frente a España, por caso, Camardón actuó como medio scrum y Simone jugo como centro. Te insisto, tenemos variantes y la idea es que jueguen todos".

    Arbizu desestimó que fuera a disputarse otro amistoso antes del debut. Y en ese sentido vale recordar que la Argentina se presentará mañana a las 15 (las 4 en la Argentina) ante Sudáfrica y a las 17.30 (las 6.30 en nuestro país) volverá a competir frente a los irlandeses.

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