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Diálogo semanal con los lectores

Por Lucila Castro De la Redacción de LA NACION
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22 de noviembre de 2004  

"Aquí, en Estados Unidos, los hispanohablantes prestamos mucha atención a autoridades de la lengua y ¡Dios sabe cuánto las necesitamos! -escribe desde Houston, Texas, Héctor C. Moreno, locutor de televisión-. Por estas latitudes abunda una costumbre méxico-centroamericana que consiste en usar la palabra hasta al revés. Nos confunde ver a gente de esas regiones diciendo cosas tales como «la tienda abre hasta el lunes», cuando lo que querían decir era lo contrario, que «no» abre hasta el lunes.

"El vicio es tan generalizado como irritante. En un reciente viaje al Distrito Federal de México, capital de un país en el que el doblaje y traducción de películas es una industria nacional, noté que el mal uso de hasta está tan metido en la cinematografía y la televisión como en el habla popular callejera.

"Que yo recuerde, eso no pasaba en Buenos Aires durante mi niñez, en los años 50 y 60. Me encantaría saber su opinión sobre si existe alguna posibilidad de resistir tal barbarismo o si deberemos resignarnos a que, tal vez próximamente, la Real Academia acepte ese uso inverso para la palabra arriba mencionada. ¿Está justificada mi irritación? ¿Coincide usted conmigo en que el uso de hasta al revés suena muy vulgar?"

No sé cuánto hará que el señor Moreno dejó la Argentina. Tal vez fuera muy chico a fines de los años 50 y comienzos de los 60, y no prestara atención a los usos lingüísticos, pero en aquellos tiempos empezaron a invadir nuestra televisión las series y películas dobladas, y empezamos a oír el hasta sin negación. Se trata, como ha advertido el lector, de un mexicanismo y, aunque los dialectalismos de México son tan legítimos como los de la Argentina o los de España, cuando afectan la estructura gramatical de la lengua hay que tener cuidado, especialmente en un caso como este en que el uso particular tiene en el resto del mundo hispanohablante un significado opuesto. A diferencia de tantos otros mexicanismos, en general léxicos, que se introdujeron a través de los doblajes, este aquí no prendió, posiblemente por eso. En ningún sistema de signos un signo puede significar una cosa y a la vez su opuesta.

Lo lamentable es que las empresas de doblaje pretenden vender sus productos como "español neutro", cuando lo que hablan es el español de México. Y más lamentable todavía es que, para achicar costos y agrandar mercados, se quiera imponer un inexistente "español neutro" en la televisión, en Internet y hasta en los libros. Como eso es imposible, no solo porque el lenguaje perdería su riqueza sino porque hay infinidad de objetos, precisamente los más comunes y de uso cotidiano, que tienen nombres diferentes en las distintas regiones, se están haciendo estudios estadísticos para determinar cuántos hablantes usan una forma y cuántos otra, y después se proponen decretar que se debe usar solo la más empleada. México es el país hispanohablante más poblado, de modo que, si esa ridícula pretensión se impusiera, llevaría las de ganar y deberíamos todos hablar, o al menos escribir, como los mexicanos.

Por supuesto, una lengua no se hace por decreto, pero como en esto prevalecen los intereses económicos, si las productoras de cine y televisión y las editoriales se empeñasen en imponernos unas formas lingüísticas determinadas, el público terminaría adquiriéndolas por contagio. Es terrorífico.

Una jota imposible

"Con respecto a los dos significados de la palabra escatología , «conjunto de creencias y doctrinas referentes a la vida de ultratumba» y «cualidad de excrementicio», es cierto que el contexto dentro del cual se empleen debería impedir su confusión. Sin embargo, siguiendo su diferente etimología, quizás podría escribirse esjatolgía para el primer significado, tal como proponía, y usaba, el padre Leonardo Castellani, y dejar escatología para el segundo", escribe el doctor Ariel Álvarez Valdés. La misma propuesta hace Jorge Rotter, citando como fuente a Ernesto Sabato en su novela Abaddón el exterminador .

Por su parte, Elbio G. Nattino, desde Montevideo, se queja de la transliteración de la palabra griega psyché . "Creo que la X griega se pronuncia como nuestra jota, por lo menos en griego moderno -escribe-, por lo que la grafía correcta sería psyjé o simplemente psijé . Aunque no sé, ni creo que nadie sepa, cómo se pronunciaba en griego clásico."

Ante todo, debemos aclarar que se trata de dos casos diferentes: en uno se trata de una palabra española de origen griego y en el otro, de la trasliteración al alfabeto latino de una palabra griega antigua.

El griego antiguo tenía tres consonantes oclusivas sordas aspiradas, una bilabial, otra dental y otra velar, que se pronunciaban, respectivamente, como una pe , una te y una ka más una aspiración. En el alfabeto jónico de Mileto que se usaba en Atenas en la época clásica (el que se conoce actualmente como "alfabeto griego"), estas tres consonantes, que eran tres fonemas, se representaban con tres letras: fi , zeta y ji (estos tres nombres en español corresponden a la pronunciación en griego moderno). Cuando los romanos adaptaron el alfabeto griego al latín, no adoptaron estas tres letras porque en latín no había aspiradas, pero en la época clásica, cuando hablaban en griego (los romanos cultos usaban el griego como lengua familiar), tampoco hacían esas aspiraciones sino que pronunciaban esas consonantes como efe , te y ka . Pero cuando trasliteraban palabras griegas o las escribían en latín adaptadas a la morfología latina, escribían esas letras como la no aspirada correspondiente más una hache : ph , th , ch (siguiendo la norma de otro alfabeto griego algo diferente que no tenía aquellos grafemas y representaba las aspiraciones, en consonantes y vocales, con la hache ). Y en la actualidad, cuando se trasliteran palabras griegas antiguas, se siguen las reglas de los latinos. Esto es lo que se hizo cuando se trasliteró psyché .

Las palabras griegas con X (ji) no dieron jota en español porque llegaron a través del latín, y en latín se perdió la aspiración y nunca se pronunció jota . Incluso los neologismos formados con raíces griegas siguen esta regla. No podemos escribir * esjatología porque no lo decimos así, sino escatología . Y la jota y la ce representan dos fonemas diferentes.

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