"El Rafa" es un personaje de novela

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25 de marzo de 1997  

Desde hace dos semanas, el director Alejandro Doria no se toma ni un respiro. La grabación de los primeros capítulos de "El Rafa", que comenzará a emitirse hoy por Telefé, en el peleado horario de las 22, le insume todo el tiempo.

Y no es para menos: cargar sobre sus espaldas con el regreso de un clásico de los ochenta, remozado y con cambio de actores (ya no están los memorables Alberto de Mendoza, Carlos Calvo y Alicia Bruzzo sino Arturo Puig, Gastón Pauls y Paola Krum), es un desafío que, en una escala de uno a diez, para él representa un "once".

Lo cierto es que su ansiedad por esta remake, la que le declaró una batalla gripal, casi no lo deja en paz. "Son los miedos que se juntan. La semana antes de empezar a ensayar El Rafa me quedé en la cama con una gripe terrible", se sincera ante La Nación.

Doria 1, River-Boca 0

Pero la gripe es apenas una de las tantas batallas que parece librar el director del Rafa. Y si a esa guerra la enfrenta sin mucha suerte con una buena dosis de aspirinas, hay otra en la que, desde el vamos, se anota un punto a su favor.

"Esta temporada no voy a tener que pelear contra el fútbol", dice, rememorando aquellos miércoles de 1996 en que se emitían sus "Espectaculares", por Telefé, frente a la tentadora oferta de canal 13 con sus partidos varios en vivo.

Quizás por eso, como para dejar en claro "siente un desprecio absoluto" por ese deporte, la entrevista con La Nación se realizó el domingo, en su departamento de Belgrano, exactamente a la misma hora en que casi todo el país estaba detenido por el clásico Boca-River.

Casi todo el país, es cierto, porque a Doria ni siquiera los ruidosos festejos que llegaban desde el estadio Monumental hasta su ventana, lograron inmutarlo.

Entre sus preocupaciones, este año, figuran otras cosas. Menos deportivas por cierto: la de las ineludibles comparaciones con "El Rafa" anterior y la del eterno prejuicio que cargan sobre sí las telenovelas. Un prejuicio que Doria ya enfrentó en la década del setenta cuando dirigió "Nuestra galleguita", su primer "novelón" para TV. Y al que asegura no temerle porque está convencido de que "si uno trabaja honestamente, es lo mismo llevar a la pantalla el mejor cuento de Jorge Luis Borges que una telenovela".

Pero más allá de sus reparos, lo cierto es que esta nueva versión de "El Rafa" no será un calco de la historia que concibieron, una década atrás, Abel Santa Cruz y Jorge Bellizi. Al contrario. En los libros "que remozaron" Ricardo Talesnik y Ricardo Rodríguez, el personaje principal "ya no es un taita de gorro y pañuelo al cuello". Como explica Doria, "hubo que adaptarla a los tiempos que corren, para que las situaciones no huelan a viejo".

Alejandro Doria, seducido por el éxito

El director regresa a la pantalla chica con la remake de "El Rafa", que protagonizó Alberto de Mendoza en los ochenta.

Alejandro Doria empezó a trabajar en la remake de "El Rafa" -protagonizada ahora por Arturo Puig, Gaston Pauls y Paola Krum- hace apenas dos semanas. Desde entonces, y según él mismo dice, no se detiene. Los ensayos, la grabación, la edición y la musicalización ocurren bajo su atenta mirada. Y sobre todo, en una carrera contrarreloj que el mismo corre. A tal punto que ayer, hasta muy entrada la noche, Doria estuvo metido en la sala de edición para terminar de limar los detalles de esta novela que comenzará a emitirse por Telefé, hoy, a las 22.

Lo cierto es que "El Rafa" no estaba entre los planes de Doria. En absoluto. En el horizonte del director sólo aparecían el regreso de los "Espectaculares", los miércoles a la noche, como el año anterior (aunque esta vez basados en cuentos de autores latinoamericanos), o los nuevos capítulos de "Salvarse", una especie de "Atreverse" de estos tiempos modernos.

Pero hubo algunos cambios en sus planes. El titular de Telefé, Gustavo Yankelevich, decidió reflotar aquel viejo éxito de Abel Santa Cruz y Jorge Bellizi (que protagonizaban Alberto de Mendoza, Carlos Calvo y Alicia Bruzzo) para adecuarlo a nuestros tiempos. Y parece que no fue difícil convencer a Doria para que se pusiera al frente de esta historia. Aún cuando, según el mismo admite, jamás vio "El Rafa" y sólo recuerda que "era famosa".

"La tentación, para mí, fue la posibilidad de hacer un éxito de comunicación", asegura Doria a La Nación, con la lógica expectativa de quien sabe que faltan pocas horas para salir al aire.

El domingo, en el único tiempo libre que le deja este proyecto, y mientras casi todo el país seguía la alternativas del clásico Boca-River, Doria recibió a La Nación para hablar de este nuevo "Rafa", de la defensa de las telenovelas y del poder de la televisión. Un medio que conoce desde hace más de dos décadas.

Quizás por eso mismo no le teme a las críticas que el mismo ataja. "Sé que muchos se van a preguntar: ¿cómo dirige cuentos de Borges y después hace una novela?", dice. Pero enseguida aclara que no le importa demasiado. Es que el director de "Esperando la carroza", está convencido de que "las mejores historias que se cuentan por TV son aquellas que llegan a todo el pueblo". Y que en esa carrera, "las telenovelas son ganadoras"

-¿Por qué "El Rafa"?

-Porque la televisión tiende a volver. Y aunque es cierto que en algún momento pensamos en cambiarle el nombre y hacer un programa lejanamente basado en "El Rafa" (que iba a llamarse "Fierro"), preferimos no hacerlo. Me parece mejor hacer una nueva versión, adaptada a nuestros días.

-¿No será lo mismo entonces?

-El Rafa es una historia que hubo que remozar. Yo no la vi en su momento.Sólo me acuerdo que era muy famosa y me acuerdo que lo hacían Alberto de Mendoza, Carlín (Carlos Calvo) y Alicia Bruzzo. En los libros originales, que yo no he leído, el Rafa era un taita. Uno de esos taitas que ya no existen. Ahora, en cambio, en los libros que remozaron Ricardo Talesnik y Ricardo Rodríguez, el Rafa está adaptado a un personaje como para Arturo Puig. Un hombre de Buenos Aires que tiene un kiosco de diarios, que es un poco antiguo, pero que no anda con pañuelos, ni con gorra. Es un hombre común que podría vivir en los noventa.

-El año pasado dirigió cuentos de Jorge Luis Borges y de Adolfo Bioy Casares, ¿le teme a este cambio?

-No. Este año tenía ganas de hacer un novelón. Quería desmitificarme. Hice los Espectaculares, dirigí cine. Este año quiero hacer teleteatro. Sé que me van a pegar por haber cambiado: ¿Cómo después de hacer "Ceremonia secreta", hace una telenovela?!. Y la verdad es que son lo mismo. Si se trabaja con honestidad es lo mismo el mejor cuento de Borges que una telenovela.

-¿Nunca tuvo prejuicios hacia la telenovela?

-No. Es más, en la década del setenta, cuando empecé, fue lo primero que hice como director integral. Y "Nuestra galleguita" era una de esas telenovelas en la que ocurría todo. En una semana, la protagonista se quedaba ciega, tenía un accidente de avión, recuperaba la vista y se quedaba viuda. Y siempre me pregunté lo mismo: ¿por qué se bastardea el género si la vida está llena de golpes?. En la vida, la gente se queda huérfana, queda viuda y también pierde la vista. En definitiva, la vida está llena de golpes con los que la telenovela especula.

-Con los golpes y con el amor también...

-Claro. La vida también está llena de amor y si no ¿para qué vivir?. Lo que pasa es que hay tantos programas que juegan al teleteatro con los tremendos y tristes hechos que nos pasan...Ya está saturado el mercado. Por eso creo que hay contar historias para ayudarnos a salir a adelante.

-¿Ese es el objetivo de esta nueva versión de "El Rafa"?

-Claro. Además, El Rafa va directo al pueblo. Y yo creo en el pueblo. El Rafa va dirigido a todos. Desde hace quince años, soy consciente del medio de comunicación que manejo. No pongo un aborto, ni la droga, ni la homosexualidad para tener rating. Si lo pongo es porque me paro en un lugar para decirlo.Creo en el poder que da la TV. Y estoy convencido además de que lo que siembra en la gente es grave o es maravilloso. Pero no hay que subestimar ninguna historia porque hasta la última telenovela siembra cosas.

-¿Es un peso hacer nuevamente El Rafa?

-A mí no me interesa lucirme ni ganar un premio. Quiero no tener vergüenza. Quiero saber que lo hice lo mejor que pude. Por amor propio.

-¿Sólo amor propio?

-Y honestidad. Si de algo puedo estar tranquilo en el momento en que me muera, es que en el laburo fui totalmente honesto. Que yo laburé por compromiso tratando de demostrar que podía, y que servía para algo. Todo eso, por amor propio. Yo no sé si nací para ser director de televisión o de cine. Pero todo lo hago por amor propio. Para demostrar que puedo. Eso ha sido el motor de mi vida. Por eso, el 80 por ciento de mi vida ha sido el trabajo. He sido y soy un lobo solitario: no me casé, no tuve hijos. Llevo diez o doce años en los que ni recuerdo haber vivido. Sólo me veo trabajando, grabando, editando. Lo cual es grave, pero uno sobrevive como puede. Y yo pude. En medio de mis falencias he establecido un equilibrio.

Dos generaciones cuentan la misma historia

Las diferencias entre Alberto de Mendoza y Arturo Puig son fácilmente detectables. Las que existen entre Carlos Calvo y Gastón Pauls también. Y lo mismo ocurre con Alicia Bruzzo y Paola Krum. Pero no se trata de hacer comparaciones entre el viejo y el nuevo elenco de "El Rafa", la novela que fue un éxito de público en los ochenta y que ahora se reeditará por Telefé. Sobre todo cuando la nueva historia, transformada por Ricardo Talesnik y Ricardo Rodríguez, plantea diferencias desde el vamos.

En primer lugar, y según cuenta Doria, poco queda del "machista recalcitrante" que encarnaba de Mendoza. El Rafa que ahora personifica Puig "tiene apenas pequeños restos de machismo, contra los que el mismo se rebela", cuenta el director. Tanto que ni siquiera aparecerá con el sombrero y el pañuelo que hicieron lo hicieron popular.

Y aunque se mantienen las diferencias generacionales de la primera versión, en esta nueva telenovela todos son más jóvenes. Así, "El Rafa" moderno tendrá 48 años, el "Cholo Minelli", 21 y "la del Mónico", 28. "El Cholo no puede ser el mismo. Existe rivalidad con el padre, como antes. Pero Pauls parece más chico que Calvo y entonces pude encarnar tranquilamente a un cheto que no quiere trabajar. Además, tenemos que hablar de la droga y de los boliches que se cierran a las 3 de la mañana", explica Doria como para detallar el marco que le dio la actualidad política a esta versión. Hay más diferencias. Mientras en la novela anterior, Bruzzo recién aparecía en el octavo capítulo, la del Mónico actual se incopora a la tira desde el primer día, protagonizando una trágica historia paralela.

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